OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Hablemos de los intelectuales, sean orgánicos (Antonio Gramsci) o no. Antes a esos intelectuales orgánicos le llamé intelectuales pagados por el sistema al que protegían,construyendo realidades falsas y alejadas de la verdadera realidad que se vivía en México. En una de las entregas a Didáktica pregunté ¿Dónde están los intelectuales de México? Está claro la existencia de intelectuales que emanan de las universidades que luchan y sostienen modelos sociales de discusión que de alguna manera dan respuestas a la forma en que se vive en un país, en un continente o simplemente en el mundo entero. Andrés Manuel López Obrador toma el término de intelectual “orgánico” de Gramsci como una forma peyorativa o burlesca y referida, como lo hice yo en algún momento, de los intelectuales “oficiales o pagados” por el mismo estado. Está claro que el periodo neoliberal se sostuvo gracias a esa clase de intelectuales “orgánicos”, que procuró limpiar el camino quitando los tropiezos que pudiesen tumbar la política o las políticas encausadas bajo el signo del interés de grupo. Estamos claros que todos los que participan en la estructura del estado, son intelectuales y que gracias a ellos se pueda transitar en México, con las reservas del caso, por el andamiaje diseñado por ellos mismos para sostener lo que hemos denominado establishment.

Los intelectuales a los que estuvimos acostumbrados en tiempos pasados fueron aquellos críticos del sistema, que bajo sus análisis, encontraban siempre los vicios de los funcionarios que pretendían llevar agua a su molino. Esos intelectuales pernoctaban en las universidades y muchos de ellos fueron clasificados como “intelectualoides”, por tener tendencias de izquierda. Los intelectuales siempre serán motivo de análisis, pues los hay quienes estén a favor del régimen actual o en contra, según su especificidad de la crítica que la acompaña siempre en aras de develar, quizás una verdad o proferir una mentira. Sin embargo, al hecho mismo de la referencia como una categoría que desclasifica el término intelectual sea formal o que esté dentro de una función, en este caso, de insurrección a la política actual, López Obrador hace referencia con el mote de “orgánico” a quien recibía los emolumentos del régimen Legión de Peña Nieto y antecesores. Quizás contrariamente al hecho de que ahora sea un gobierno considerado de izquierda no se debería llamarles a los intelectuales “orgánicos”, puesto que la función que se impone a esta categoría es la que criticaba al gobierno anterior. Ahora bien, los intelectuales “orgánicos” ya para este nuevo sexenio serán todos aquellos que antes estaban al servicio de la función pública y hacían su papel de manera eficiente, o sea guardaban silencio por todo lo que el gobierno hacía bien o mal. 

Ahora esos mismos intelectuales, ya con el mote de “orgánicos”, son los que se dedican a criticar todo, aduciendo que todo lo que hace el presidente o lo que hace el gobierno de la 4T, “lo hace mal”. Invariablemente las críticas obedecen a un interés que se hace evidente por no hacer el nuevo gobierno lo que antes hicieron los anteriores con esas cúpulas empresariales y políticas. La lucha pudiera verse como ideológica o política, pero ya lo he dicho en otras ocasiones; la lucha es económica.

Todo podría resolverse volviendo a imponer las políticas en que se les perdonaban los impuestos o se les devolviera lo que supuestamente pagaban, o simplemente dejado los emolumentos a las viejas y anquilosadas organizaciones periodísticas.

No me asusta que algunos, porque ni siquiera son muchos, andan con la idea de que López Obrador dimita a su mandato, ignorando esos personajes que hubo un proceso democrático donde mas de 30 millones de electores eligieron al personaje de marras. Les diría a esos personajes que hagan buena política, porque esa que hacen, ni siquiera puedo llamarla política. Las acciones son engañosas y falseadas, López Obrador no ha perdido un ápice de su popularidad, pretendiendo ellos hacer parecer a quienes los escuchan, que AMLO está en el piso de su popularidad. Les repito, no se equivoquen, el tigre ya despertó.   

Grandes empresas mexicanas y de origen extranjero,llegaron a este país bajo esa política de no pago de impuestos, y claro al llegar alguien que les exige el pago, el enojo es por demás entendible. México nunca había sido de los mexicanos, México estuvo dominada por la cúpula empresarial, misma que ha sostenido a su gente únicamente para operar los intereses extranjeros. Nos duela o no, habremos de reconocer que alguien puso un alto a esa política entreguista que poco a poco iba mermando la riqueza de nuestro territorio. Si usted lector cree en el Ratón Pérez, es porque conoció a Peña y a sus colaboradores, nunca porque ese ratón le dejó bajo su almohada una moneda por su diente. La pregunta sigue siendo útil ¿Dónde están los intelectuales de México? Así sea.  

“Si te gustó no dudes en compartirlo, además, puedes manifestar tú opinión en la caja de comentarios. Gracias” 

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