alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Estábamos en espera, y deseábamos, quecuando la autoridad sanitaria indicara regresar “a la normalidad”, los días fueran venturosos, las circunstancias agobiantescambiaran yse recuperara, poco a poco, nuestra situación personal y familiar. Sentirnos seguros y desarrollar nuestra actividad productiva a plenitudQue,entre todos, gobierno, estructuras económicas y sociedad, podamos superar sus negativos impactos. Y sigue siendo nuestra, esa aspiración colectiva.  

Pero preocupa qula disputa entre el gobierno federal y los estados, el sector privado y socialsiga siendo recurrente y peligrosa. Sin duda que esta indeseada controversia viene precedida de la visión de origen del presidente, que, en reacción, responde lférrea defensa que de los intereses de poder local y del empresariado mexicano. Que, querámoslo o no, en nada beneficia a nuestras aspiraciones señaladas líneas arriba. 

En cualquier lugar del mundo, si no hay equilibrio y armonía entre el gobierno, empresarios, gobernadores y organizaciones sociales,el panorama socioeconómico será incierto y peligroso. Y, mientras mantenganesapendenciera actitud política y de intereses encontrados, y no se opere de manera equilibrada y armoniosael retorno a la vida social y a la dinámica productivaque la población desea, y merecetendrá que tener demasiada paciencia y esperar no se sabe cuánto tiempo más. Pero además de incierta, la espera nos puede llevar al desorden social y a la ingobernabilidad.    

Las crisis no vienen solas ni son espontáneas. Pueden ser provocadas o inesperadas e impredecibles, pero cual fuere origen y causa, deben ser atajarlas a tiempo asumir las decisiones adecuadas para que el impactno empeore más el bienestar social o, cuando menos, que el daño sea menor.

Lo grave es que hasta hoy, la concordia y la mesura son principios ajenos a la acción gubernamental y de los sectores productivos. Como la tierra, para hacerla producir, hay que irrigarla y abonarla con los más eficaces nutrientes. No se le puede abandonar a lo que la naturaleza le dé o a los caprichos que el poder cree permitirle. 

Nada acredita al progreso, si los actores no “embonan”, no coinciden. Todos ellos, sector públicoprivado y social tienen compromisos sociales con la población. Somos, como comunidad, su razón de ser para la gobernabilidad, el crecimiento económico y el desarrollo social. Y reales o imaginarias las razonesdeconflictoes obligado revisar y buscar argumentos de entendimiento, entre Poderes del Estado, los gobernadores y el empresariado nacional.Hay que parar esa relación tormentosa entre el Ejecutivo Federal con los gobernadores, sectores productivos y sociales y contra quien se le ocurra. 

López Obrador sabíaque la corrupción era y es, el problema más agudo que padecía y padece el País. de esa ola crítica – denuncia, de la que no se baja, decidió, en una soberbia decisión, demoler las estructuras políticas y económicas que, según él, la soportaban.

Pero igual, no ha tenido el cuidado de contener a los suyos, unos ya curtidos en esos menesteres, y algunos más que ya están en proceso de aprendizaje y contagio. Y sin duda va a suceder, porque para nadie es un secreto, queal término de cada sexenioaparecen grupos de nuevos ricos. Y seguirán surgiendo. Ya algunos se asoman en sus carísimas balandronadas de vida de despilfarro y costosos esparcimientos. 

Presidente, sin duda, la sociedad desea que se echpor tierra ese comportamiento transgresor de la ley y que el quebranto al erario público se castigue. Sea por fraude, por ineficiencia por despilfarro o por conflictos de interésQue prevalezca la honestidad que tanto defiende y la probidad en el ejercicio público y privado.Que se pasde la incitación a la prueba, y de haber culpabilidad, que se imponga la ley. 

Pero la justicia se ha politizado y extendido hasta el protagonismoy peor, que la presunción del delito se escondaen las entrañas del poder, contrario a lo que proclama el gobierno de la Cuarta Transformación. Que donde se dé y compruebe el delito,se sancione a quien lo personifique, sin importar el nivel o rango del cargo público o condición económica, niescudarse en la cercanía del poder. Y por favor, ¡¡¡NADA DE QUE POR QUÉ AHORA SÍ, Y ANTES NO!!!  

Y aunque ya chole” dijo el presidente, querámoslo o no, pertenecemos a una sociedad contrahecha y proclive a la corrupción, ocupamos uno de los primeros lugares en el standing de países con mayores índices de corrupción. Y si en ello se pone énfasis, es porque el presidente se comprometió a erradicarla. ¡Nada más por eso!