OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Esto apenas comienza y no se trata de la pandemia en sí, sino de cómo los sinaloenses tratamos a la pandemia como algo sin importancia. Ya lo vimos y lo seguiremos viendo, irrespetar las órdenes o sugerencias de las autoridades nos llevará a sufrir en carne propia las consecuencias de una enfermedad que difícilmente se pueda salir de ella y menos si existe otra enfermedad con la que te encuentras batallando. Las medidas cautelares que se nos han estado dando para no contagiarnos, no son ni serán efectivas ante una cultura que se resiste a ponerlas en marcha. Una sociedad que emana de la vieja tradición del campo o del rancho, cuya cultura se arraiga en el seno ancestral familiar,repudia a todas luces los ordenamientos que vienen de autoridades municipales o estatales, aduciendo quizás la superioridad de clase que pervive en el ranchero o comunero que presume de haber sobrevivido a las mayores inclemencias del tiempo o de los fenómenos más agresivos a los que se haya enfrentado. Cultura local que se extiende por siglos hasta establecer los modus operandi que gobierna la conducta social del lugar donde se manifiesta. Lo que está sucediendo en Sinaloa es digno de estudios sociológicos y sicológicos que permitan entender la conducta o los comportamientos de la sociedad construida con base a creencias como verdades inamovibles, que más que beneficiar, someten al conglomerado a vivir en mentiras y falsedades. No pongo en duda si el COVID-19 es realmente lo que es, o que si fue hecho por este o por aquel, o si es una estrategia para colapsar la economía y los gobiernos de derecha o de izquierda. De lo que estamos dando cuenta es de un problema que requiere del cuidado de todos, puesto que si no le prestamos atención a lo que algunos han atestiguado como la pandemia de todos los tiempos, no podremos considerar este hecho como real. Sin duda el peligro más grande es la desinformación y en redes sociales ésta fluye como rebelde sin causa. Se pone en evidencia que el fenómeno que estamos viviendo no se encuentra en el dominio de todas las edades y que las generaciones más jóvenes no miran el problema como letal. Simplificar el problema es uno de los argumentos existentes más socorridos y que al no prestarle la atención debida, no los hace menos inmunes al contagio. No quisiera ver que las fuerzas públicas hagan uso del autoritarismo y que de pronto las fuerzas armadas nos sometan a un toque de queda, si ocurre esto que digo, entonces veremos acciones no previstas en el conglomerado social y el camino más fácilserá tildar a la autoridades como autoritarias y abusivas. Habida cuenta de lo anterior, si llega a suceder esto que digo será por causa nuestra, únicamente nuestra, por no haber considerado el confinamiento familiar como un arresto domiciliario. ¿Qué esperamos que suceda al no respetar las medidas cautelares de las autoridades sanitarias? Simplemente que el contagio no se logre detener y que los enfermos comprometidos con otras enfermedades sigan cayendo como moscas fumigadas. La sociedad no es un conglomerado uniforme, al contrario, los grupos societarios son en extrema variados donde sus verdades no coinciden en todo a las verdades de todos. Las costumbres y los hábitos de cada grupo se comparten como parte de un entendimiento que requiere la comprensión de todos, solo así se pueden interrelacionar provocando con ello, en el caso del COVID-19, un contagio supremo que no bastará la contención o la mitigación expresada por las autoridades para que la pandemia dure menos en la atmosfera continental, sea en américa o en cualquier otro continente. Habremos de considerar, y muy en serio, el distanciamiento llamado sana distancia, el uso de la mascarilla o cubre bocas, el uso del gel anti bacterial y el spray de alcohol. Aprender a moverse en lugares muy nutridos de personas, mantener el juicio de no entrar a un sitio si veo que la proximidad no se respeta. Lavarse constantemente las manos y dejar tus zapatos en el quicio de la puerta para ser rociados de aerosoles anti bacteriales. En el caso del transporte público, las autoridades deben poner reglas de uso y de saturación. En los espacios abiertos donde hay juegos u otras actividades deberán llevarse a cabo con todas las medidas cautelares evitando en lo más posible un posible contagio o rebrote del virus. No sabemos si esto llegó para quedarse, lo que sí sabemos es que no estamos guardando las medidas que correspondan a evitar el contagio masivo. Los niños pueden ser los Caballos de Troya que lleven el virus a hogares donde hay ancianos o mayores de edad, por lo tanto son los niños con los que debemos trabajar más ya sea en las escuelas o en casa. Los juegos en patios o en parques se verán totalmente restringidos. Los abrazos y los besos entre los bebedores cuando las bebidas embriagantes hayan hecho su efecto, deberá estar muy vigilado, pues hay muchos que a unas cuantas copas de haber bebido, luego les da por andar besando y abrazando a sus compañeros de parranda. En definitiva la nueva normalidad será totalmente nueva y bajo este nuevo paradigma la ciencia habrá de esforzarse para encontrar el remedio o la solución al caso. Así sea.

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