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M. FERNANDO DÁVILA

En marzo pasado comenté en este espacio que China había aligerado las restricciones por la pandemia del Covid-19 tras 70 días de confinamiento.

Esta semana en algunos países de Europa se implementan pequeñas acciones para paulatinamente dejar el encierro.

En nuestro amado México, todavía no llegamos a los dos meses o 60 días de confinamiento y el hartazgo, cansancio y desesperación se hace más que evidente.

Indicadores de plataformas digitales señalan que la movilidad, los últimos días se ha incrementado de manera considerable, gran parte de la población de manera consciente o no, salió a la calle; las razones de tan aventurada determinación pueden ser tantas como argumentos válidas o no se puedan argumentar.

Considero que la economía de gran parte de la ciudadanía antes de la pandemia era compleja, seguro estoy que durante el confinamiento ésta se convirtió en raquítica y tendrá un adjetivo peor cuando ésta concluya.

Entonces: ¿Qué hacer? ¿Cómo comportarnos? ¿Bajo qué argumentos?

Lo primero, considero, es que debemos aprender a tolerarnos a nosotros mismos, podemos decir lo que nos convenga, y justificarnos como sea, pero indiscutiblemente es la primera vez en nuestra vida (sin importar la edad que tengamos) que nos vemos obligados a cambiar radicalmente nuestra cotidianidad y la de nuestra familia.

De la misma manera es inminente que nuestro entorno cambió y se encareció todo.

Lo que nos toca es aceptar y actuar en consecuencia. Darnos cuenta y aprovechar las nuevas circunstancias.

Estas acciones tienen que ver con nosotros y para nosotros, de forma tal que la suma de voluntades individuales se traduzca en una nueva cotidianidad.

Sin embargo, esto no va a ocurrir si pensamos que cuando de manera oficial se reactive la vida externa, vamos a poder actuar, movernos y comportarnos como lo hacíamos a principios de año.

Esa vida ya no volverá, de nosotros depende entender nuestra nueva coyuntura y las nuevas circunstancias para que la forma de nuestra nueva vida sea aprovechable en su totalidad y tengamos una pronta y nueva adaptación social. Sé que la palabra nueva se repite… pero así será, todo NUEVO.

El hecho de estar en confinamiento no quiere decir que no pase nada afuera, pasa y pasa mucho, sobre todo en el actuar o no de nuestro gobierno y las autoridades, así como la urgencia de sesionar de nuestros legisladores, que por responsabilidad sanitaria han postergado de manera física sus reuniones.

Falta poco, de nuestra disciplina depende cuan poco… pero también de nuestras decisiones, puede ser que si no respetamos la disciplina los próximos días, nos volvamos a tener que encerrar.

Lo acepto y lo digo, yo también estoy fastidiado, pero trato de aguantar, por mi familia, por mis amigos y compañeros, por mí mismo.

Ya pronto el stress laboral nos absorberá…  claro, será un NUEVO stress.

Especialista en comunicación Institucional 

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@FernandoDavilaP