ARTURO SANTAMARIA

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

SINALOA EN ROJO

En el mapa del Covid-19 en México, Sinaloa aparece en rojo, y no porque haya muchos gobiernos locales de Morena, que de rojo izquierdista tienen muy poco o nada, sino porque se mantiene en alto grado de contagio.

A estas alturas no hay una explicación clara de por qué hay más enfermos de coronavirus en nuestro estado que en los vecinos Sonora, Chihuahua, Durango y Nayarit. Algunos comentaristas adjudican al alto número de vuelos diarios, al parecer 18, que mantienen los aeropuertos locales con Tijuana, una ciudad altamente infectada; pero llama la atención que no mencionen los abundantes vuelos que hay entre Sinaloa y la Ciudad de México, la más infectada de todas. La comunicación aérea quizá ese sea un factor, seguramente hay varios más.

Uno de ellos, a mi juicio más importante, es la poca disciplina y responsabilidad que han exhibido espesas capas de habitantes del estado para guardar el recogimiento y la sana distancia. Aunque Culiacán mostró un firme arrepentimiento el 10 de mayo, cuando la gran mayoría de sus habitantes se guardó en casa, a lo largo de la crisis sanitaria miles de ellos hicieron caso omiso de los llamados de autoridades médicas y gubernamentales, al igual que otros hombres y mujeres en el puerto de Mazatlán, y varias poblaciones más.

Pero, paradójicamente, mientras que las autoridades demandaban respeto a las órdenes y recomendaciones, muchas de ellas siguieron en una febril actividad, tal y como ha sucedido con el Gobernador Quirino Ordaz y su Gabinete, y con el Alcalde Guillermo Benítez Torres y su equipo, que los exponían mucho, tal y como, desafortunadamente hoy lo observamos en algunos secretarios del gobierno estatal y en el Alcalde de Mazatlán y varios de sus más estrechos colaboradores.

Podrían argumentarse a favor de los gobernantes que el serio compromiso con sus altos cargos los llevó a no cejar en trabajo y a involucrarse a fondo en sus tareas, pero alcanzamos a ver, a juzgar por lo que nos informan los medios y las

redes, que celebraban demasiadas reuniones y mantenían contactos frecuentes con mucha gente. En el caso del primer edil de Mazatlán eso fue muy evidente porque iba más allá de reuniones de oficina cuando casa por casa iba entregando despensas, regalos o inauguraba pequeñas obras. Tan solo el domingo pasado entregó premios del sorteo del Día de las Madres en dos barrios densamente poblados.

Quizá sea muy fácil decirlo, pero las evidencias nos demuestran que era muy riesgoso llevar a cabo esas tareas. De por sí, el Coronavirus es extremadamente contagioso, su riesgo aumenta, como nos la han dicho los expertos hasta el cansancio, cuando se suma la movilidad y los contactos con otras personas.

Es muy probable, entonces, que la noticia del contagio de “El Químico” Benítez trascienda más allá de nuestras fronteras estatales porque Mazatlán es una ciudad importante, porque se enfermó el Presidente Municipal y porque Sinaloa está en el ojo del huracán Covid-19. Es decir, Sinaloa está en rojo y todos los días aparece en el primer plano de los mapas y tablas del doctor López Gatell.

De igual manera, con toda seguridad, la noticia de la enfermedad del Alcalde de Mazatlán llegará a los oídos de los mayoristas turísticos estadounidenses y canadienses y, por supuesto, de los mexicanos, hecho que los llevará a confirmar que, si el Alcalde se enfermó, es que en Sinaloa la situación es seria y habrá que tomar decisiones cuidadosas. Y todavía habría que esperar si en los próximos días estallan muchos casos de contagio en las casas y colonias que visitaba “El Químico”.

Lo anterior no abona en lo más mínimo para que Mazatlán en particular y Sinaloa en general presuman plena sanidad, seguridad y confianza a los potenciales turistas. Igualmente, este hecho sugiere la posibilidad de que se retrase la reapertura de hoteles, restaurantes y otros servicios turísticos que vaya más allá del 1 de junio porque la enfermedad de varios funcionarios de gobierno se va a ver como un aviso de que el contagio sigue en ascenso.

No obstante, deseamos que no broten en cadena contagios en las decenas de hogares que visitó el Alcalde mazatleco y sus funcionarios, pero esa esperanza y

ese deseo chocan con los argumentos que nos dan médicos y científicos: a mayor contacto más probabilidad de enfermedad.

Al margen de lo anterior, deseamos sinceramente que Benítez Torres, así como Gabriela Peña Chico, compañera sentimental del Alcalde y presidenta del DIF municipal; Sergio Rubio Rodríguez, Director de Comunicación Social; y demás funcionarios del Ayuntamiento de Mazatlán que se han contagiado, se recuperen lo más pronto posible.

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