humberto choza

DESDE LA CONFRATERNIDAD

JOSÉ HUMBERTO CHOZA GAXIOLA

Cuando yo estudiaba en el tercer año de mi profesión, Ingeniero Civil, me alcanzó la era de la computación. Grandes emociones llegaron con ella. Iniciamos con cursos elementales de lenguaje para ordenadores. En aquellos tiempos el primer libro que usamos sobre el tema era FortranIV, en el que aprendimos el lenguaje únicamente, porque no teníamos para para comprar un “ordenador”, como le llaman los europeos.

Sin embargo, alguna hada madrina nos hizo imaginar, sin mucha claridad, el mundo de maravillas que se nos venía encima.     

Mundo hermoso del cual ya no hemos querido salir. La verdad, ya nunca hemos querido salir. Lo repito, debido a que seguimos dentro después de mucho tiempo.

El gran personaje que se nos metió en la cabeza fue Alan Turing. Un estudioso de la ciencia que tuvo hitos con el diseño de una máquina  hipotética: la máquina de Turín, que le permitió crear los conceptos teóricos con los que construyó los primeros ordenadores. Sus conocimientos le permitieron la confección de uno de las máquinas más rápidas de la época, la Pilot ACE. Aunque no fue la más acabada.

      Alan Turing poseía un carácter polifacético que aprovechó excelentemente bien para desarrollar su genialidad. Su capacidad para encontrar nuevas áreas de investigación y relaciones entre fenómenos o cuestiones aparentemente dispares sólo fue igualada por el matemático húngaro John von Neumann. Un binomio de genios que provocaron, una revolución científica y que dieron en llamarlos “los científicos multidisciplinares”. Eran capaces de abstraer conceptos de la biología, la economía, la sociología o la física, los elementos comunes utilizando las matemáticas y los ordenadores, con la finalidad de unificar problemas en apariencia, distantes, pero en el fondo,similares.

En la primera etapa de la vida de Turing, desde la infancia hasta la conclusión de sus estudios en la Universidad de Cambridge sobresale como contribución científica: la máquina de Turing, con las distintas variantes diseñadas por el genio británico. En su siguiente etapa, ya en la madures se especializa en la criptografía, que aportó la descripción de los mensajes interceptados a los alemanes del III Reich. En esta época fue donde se vio la luz del Colossus, considerado hoy el primer ordenador digital de la historia.

Me gusta saber que en esta era de la humanidad no solo hubo un derroche de vidas únicamente, sino también de inteligencia, lo digo por aquello de la Guerra Mundial. Turing fue capaz de dar el salto definitivo desde el mundo abstracto de la máquina que lleva su nombre hasta el mundo real, en que se terminó un ordenador completamente. El Pilot ACE.

Aquí surge una etapa de celos científicos, que conlleva a esta pregunta: ¿Quiénes inventaron el ordenador, los británicos o los estadounidenses? Según las investigaciones en la última revisión histórica fue el Reino Unido, gracias al Colossus, una computadora adelantada a sus tiempos. El país merecedor de este reconocimiento por la fecha en que fue Gran Bretaña. Aunque se enojen los gringos.

El legado científico de Alan fue que se aceptara por todos los científicos que las nuevas máquinas fueron producto de la evolución natural de la máquina teórica de Turing.

Al final de su vida, que duró cuarenta y un años, Turingdiseñó circuitos de neuronas artificiales y creo una prueba, aún en vigor, el test de Turing, con el que se evaluaba si un ordenador, se comportaba o no de modo inteligente. Dicha prueba se utilizaba mucho para los torneos de ajedrez o en la traducción de textos de un idioma a otro.

Alan Turing recibió en 2009, sesenta años después de su muerte las disculpas del gobierno del Reino Unido por el modo en que fue tratado en vida, por actos prohibidos de tipo sexual.

Historia trágica de un genio que fue empujado a la muerte por la nación que tanto quiso y defendió tanto. Y que tanto pensó por construir máquinas que piensan.