OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Podemos expresar enojo, odio, frustración y lo que usted desea expresar por la llegada de esta pandemia a México o de la enfermedad COVID-19. Los males pueden llamarse de esa manera, pero si somos propositivos habremos de reconocer que todos los males siempre nos traen algunos bienes. Claro que no doy las gracias por la llegada de este mal, pues como ya ha sucedido, existirán más decesos que nadie desea y menos que sucedan en el seno familiar de quien esté leyendo esto. Sin embargo, habremos también de reconocer que la propia naturaleza agradece que haya bajado la expedición de gases letales para nuestra atmosfera por la ausencia de millones de vehículos automotores que dejaron de circular últimamente. En Europa hay países y ciudades en que los animales han regresado reconociendo quizás, su derecho territorial. Igualmente hemos ido descubriendo las estrategias de los poderosos que tejen fino para seguir manipulando las economías de los diversos países con menos suerte y que ante esa debilidad económica se rinden ante ellos. La decisión de Trump de retroceder y llamar a regresar al trabajo, es una muestra fehaciente del yerro que cometió con tomar decisiones precipitadas y cuyosresultados se vieron en la pérdida de su fuerza económica, caso contrario lo que está haciendo Andrés Manuel López Obrador con atemperar la crisis y llamar a la calma. Está claro que nuestra economía no es fuerte y habremos de sufrir los embates de los poderosos. Sin embargo, las decisiones de cada mandatario muestran sus capacidades y en el caso de Trump reconoce haberse equivocado con llamar a volver a trabajar. 

Quizás nuestra gran debilidad es ser vecino del país del norte, habida cuenta que ello, nos coloca en una situación difícil de sobrellevar y más cuando el presidente del vecino país es testarudo.

Las economías de los países que sufren este embate epidemiológico han quedado prácticamente al borde de la desesperación y de la locura. Vemos en Europa el desquiciamiento por el número de infectados y las muertes que suceden de ello. Bastará con ver lo que está pasando en Italia, España, Irán, Inglaterra, China y Rusia.

No obstante las decisiones en México han sido, como lo dijo la OMS, acertadas y tomadas con la prevención adecuada. Ahora las amenazas a los adultos mayores de resguardarse en sus casas no será quizás una respuesta asimilada por los sexalescentes acostumbrados ya a cafetear en los diversos restaurantes de la ciudad, me refiero a los viejos de Culiacán, Sinaloa. Los sexalescentes culiches han hecho su vida social de una manera activa dejando de lado los miedos y las amenazas que les infieren a cada instante o momento de su vida diaria. Sin descartar lo anterior habremos de no poner en riesgo nuestra salud y la de nuestra familia, por tal motivo si se observa algo inapropiado al salir de su casa, mejor no salga.

El COVID-19 nos llevará de manera inevitable a revisar todos los asuntos de nuestra economía interna. A reevaluar lo que se tiene y a reconstituir nuestro modelo económico, industrial y social pues daremos cuenta que una economía que sea autosustentable o autosostenible o que no dependamos del extranjero, rendirá mucho mejor y que los grandes empresarios y políticos deben mirar hacia dentro de su país en lugar de ver hacia afuera. Este COVID-19 nos abrirá los ojos y seguramente nuestra imagen, que actualmente tenemos de las pandemias, cambie y aprovechemos lo que vulgarmente podremos llamarle daño colateral.

La microeconomía será sin duda el estandarte de la nacionalización para que México se excluya de lo que muchos pidieron en un principio de la llamada globalización del mercado. Hoy tenemos esa oportunidad, velar por nuestra agricultura y sus productos, por nuestro petróleo y su refinación, por nuestras aguas y las plantas hidroeléctricas que nos darán energía a más no poder, por nuestras costas y su pesca. Hoy es el momento para cerrar las filas, condición inexistente hasta ahora, pero que después del COVID-19 la mirada al mundo será completamente diferente. Como sucede con todo, los ciclos de la economía, de las formas del trabajo y su correspondencia con los trabajadores, del nuevo contrato social, del nuevo pensamiento liberal y sus consecuencias, la develación de los conservadores y sus intereses alienados. Muchas cosas quedarán al descubierto y prestos a ser observados por millones de personas, que uno a uno se han ido quitando la venda de los ojos. Convertirnos en nacionalistas no tiene que avergonzarnos, al contrario, velar por nuestro país nos llevará a trabajar juntos por él. Así sea.

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