alcaraz ernestoERNESTO ALCARAZ VIEDAS

El Presidente y la 4T empieza entender – aunque no lo quiera reconocer – que lrealidad se impone a su ejercicio y acciones de gobierno.Su liderazgo no ha generado un valor efectivo ni práctico.Ni siquiera el control de los suyos, pues la división interna de su partido, es real. 

Él y los suyos, que como opositores cuestionaban los gobiernos neoliberales de ineficaces y corruptos, como gobierno, sostienen una defensa férrea sobre las múltiples críticas sobre sus políticas públicas. Inclusive, ya sus índices de popularidad personal y eficacia de gobierno, se acercan a la reprobación. Pero ellos, con sus datos y evasivas. 

Ya Cuauhtémoc Cárdenas aduce,que los problemas que afronta el actual gobierno son reales, no ficticios ni inventados por sus opositoresY Porfirio Muñoz Ledo, conmina a sus pares de MoReNa a que sean demócrata y tengan dignidad legislativa. Su retórica empieza a perder la magia y el encanto que animó a millones de seguidores. 

Tenemos que aceptar que López Obrador recibió como herencia de administraciones pasadas serios problemas de corrupción e impunidad. Pero igual, hay registros y efectos que, a partir del 1 de diciembre de 2018, día que asumió el poder, son imputables a su gobierno. 

Lo que ya no pega, es que, ante cualquier crítica al gobierno,surja esa figura que desvirtúa los acontecimientos y esconde responsables: “LA CULPA AJENA”. Porque exculpar a sus funcionarios de presuntosenriquecimiento inexplicable y malos procederes, su fervorosa política anticorrupción confunde. 

Además, negar proyecciones de crecimiento, desarrollo y bienestar con solo decir “YO TENGO OTROS DATOS”, es evadir su compromiso de comunicar con certeza a la población. Lo peor ha sido encajonar a sus críticos como reaccionarios, conservadores, traidores que “sólo buscan desestabilizar al gobierno para que le vaya mal”. Pero su discurso ya empieza a “sonar hueco” y a generar mayores desencuentros y confrontación.

Sin duda que toda acción, genera reacción. Puede ser que estén excedidos los “dardos críticos” contra AMLO, pero provienen de los que él y los suyos, envían contra sus opositores. Sólo se espera, que por lo divididos que estamos los mexicanos, se presente un “desabasto de flechas y dardos envenenados”. Para que regrese la armonía social. Porque los problemas estructurales del País, encarnados en la desigualdad y la pobreza,no aguantan mucho la interminable confrontación social.

Hoy, el reto es la conservación de la salud de los mexicanos. ¿Qué cómo se originó, que si es por la guerra económica provocada por las potencias neoliberales…? Dejémoslo para más adelante, que podamos salir con bien de esta contingencia. Lo digo en serio e inquieto. El panorama sociales aflictivo. 

La pandemia que nos azota, requiere tranquilidad y mesura, y de parte nuestra, cumplir lo que disponen las autoridades sanitarias del País y del Estado. Pero sin ninguna duda, hace falta el liderazgo serio y orientador del Presidente de México.Pero sin jugar las contras. Pues en tanto seguimos las indicaciones de las autoridades de Saludel Presidente, con perdón de quienes todo le consienten, nos desconcierta con su conducta contraria a los protocolos establecidos. 

Mi familia y la suya, requerimos de la solidaridad de todas las demás familias. Dejar a un lado lo que nos divide, y entremos en un proceso de mesura, paciencia y obediencia a las normas que tengamos que cumplir para protegernos del virus. Lo espero y lo deseo de todo corazón. Por eso, ¡quedémonos en casa y protejámonos los unos a los otros! 

Pero a ver: ¿A qué viene el Presidente a Sinaloa en esta etapa de contingencia? Se dice que visitará los municipios de Navolato y Culiacán. ¿Dirán las autoridades locales de Salud que,por esta vez, sí podemos salir de nuestras casas para recibir al visitante? 

¿O los organizadores piensan no acercarle a sus miles de seguidores, a sabiendas que a López Obrador le gusta que sus actos públicos sean lo más concurridos posible? ¿Se impondrá el criterio local de abstenernos de salir, o le hacemos caso a AMLOde que “no hay por qué no salir decasa? ¿Y esperar aque nos ordeneya no salir