alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

El Presidente sigue mostrando un carácter irascible y belicoso. Quienes dicen conocerlo, aseguran que es lo que lo caracteriza. Que es su controvertido y confrontante perfil político. Sin duda que su proceder cuestiona su liderazgo, que no se aprecia ni en la conducción de su gabinete ni en su partido político MoReNa. 

Otros dicen que es condescendiente, pero proclive a la intolerancia. Dice que, con él en la Presidencia, la democracia llegó para quedarse. Entonces, ¿cómo llegó al poder?

En sus coloquios mañaneros ofrece una conducta antidemocrática y lenguaje vago y acusador. Sus palabras no logran articular la empatía con un amplio sector de la población. Incluso, su discurso de los últimos días, manifiesta arranques de cólera contra quien o quienes disienten o cuestionan. Y lo peor es,que sus propias palabras hieren y ofenden a sus cercanos colaboradores. 

No entiendo cómo puede terquear y alejarse cada vez más de la realidad social para imponer la visión de su nuevo Régimen autoproclamada Cuarta Transformación. Insiste con obstinación a que las cosas tengan que ser como él lo disponga.

Así fue con la Reforma educativa de Peña Nieto a la que “no le dejó ni una coma”. Sobre la Inseguridad, el tema más sensible de su gobierno y reclamo diario de la ciudadanía, no quiere aceptar que la realidad le está indicando de lo errático de su estrategia. Pero sigue haciendo altísimas promesas de bienestar futuro.

Su manera de comunicarse no muestra la cordura y la prudencia propia de un Mandatario. El insulto al supuesto adversario, la adjetivación de los que no piensan como él, los chistes bobos y relatorías fuera de lugar, sorprenden y molestan. Habla, pero no proyecta ni articula planes políticos. Sólo intenciones de lo que piensa hacer…

En cuanto a su perfil personal, su señalamiento a los diferentes, lo exhibe como un competidor de ideas presuntuosas. Lo bueno en él, él mismo lo auto valora y se lo acredita. Como cuando se tiene casa nueva: A tirar gustoso lo que no nos sirve, lo de ayer y antier, porque no es lo adecuado ni le queda a la casa de la Cuarta Transformación. 

Hay que tirar todo, aunque no se tenga con qué sustituir. ¿Estos sirven? No, esta política pública tiene aquí 18 años, este otro, 12, y aquel, 6. Está el caso del INSABI, que ha generado confusión y molestia a enfermos que acuden al llamado gratuito de la salud.  

Nos están diciendo que tiraron lo que no funcionaba y carcomió al sistema. Pero no nos dicen qué proyecto entrará al relevo y en cuánto tiempo se verán resultados verificables. Cuando cumplió cien días al frente del gobierno, pidió seis meses más de gracia para erradicar la violencia y la criminalidad. Que su programa “abrazos, no balazos” apenas iniciaba. ¿Para qué pide plazos? Le quedan 4 años y 10 meses para arraigar la 4T y dar los resultados prometidos.  

Pero no. Sigue con la vieja narrativa de la censura y la calumnia, estigmatizando a quiénes pervirtieron el Sistema Político Mexicano. Datos y denuncias y juicios le confirman que no está ajeno a la realidad, en este rubro. Habría que separar tiempos y delitos por quienes se fueron y de los que están en funciones. Y tener así un padrón real de saqueadores y funcionarios deshonestos. Y si obliga, ¡aplicarles la ley! Por parejo. No que protege a los suyos y condena a los otros. 

Oficialmente canceló el neoliberalismo y todo lo que ello implica. Pero sabe que la dinámica del capital en proyectos económicos y financieros seguirá vigorizando e impulsando el crecimiento y el desarrollo económico. El Presidente los necesita…Y al parecer mantiene la paz con un grupo de empresarios que dicen, “nos la vamos a jugar con el Presidente”. ¿Aplaudir este reencuentro? Pues sí, y congratularnos por su rectificación. Falta que deje de enviar los obuses contra el “bien ubicado grupo fifí”.

Con el caso de Genaro García Luna, recluido en el exterior, se evidenció el desorden existente entre las estructuras de Procuración e Impartición de Justicia y las fuerzas federales, pasadas y presentes. Por supuesto que a lo que se enfrenta el Presidente, no es un problema sencillo. Pero quiere dar un manejo simple, a una solución compleja.  

Y como eso no puede suceder su desquite es la prensa - periodistas a quienes los comparó con “perros sin bozal y malagradecidos”. Como sea, es una cita absolutamente innecesaria e insultante. Pero que alcanza para el regocijo de sus seguidores. Y dándole sentido completo a su frase les pidió obediencia, pues siente que los liberó y los malagradecidos le muerden la mano. 

¡NO SE ALTERE PRESIDENTE! Usted nos necesita a todos. A los que caminan por su acera y los que transitamos por la de enfrente.