OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Hablar de la enseñanza o del aprendizaje sin meterme a los procesos didácticos resultará un ejercicio poco substancial, debido, claro está, a que ambos conceptos son tratados en la teoría educativa, misma que se ha venido construyéndose de siglos atrás. Para el caso que nos ocupa, la enseñanza y el aprendizaje al que me referiré son las prácticas de una política viva que se manifiesta en cada acto social, en cada hacer de una política pública que dimana del poder gubernamental y a la vez misma de nuestra Carta Magna; La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Durante muchas décadas el poder en turno hacía todo cuanto fuese necesario hacer para que los ciudadanos mexicanos no adquiriéramos la capacidad ni la voluntad de cuestionar los asuntos del gobierno en proceso. Los mexicanos fuimos adquiriendo, mediante la enseñanza de un quehacer político a no protestar, a callar, a aceptar las cosas como venían, a lidiar con sindicatos corruptos y a aceptar las supuestas dádivas de un sistema impuesto para reducir al mínimo la capacidad ciudadana. Los aprendizajes fueron variados y nutridos todos de una aceptación de las cosas sin buscarle mayor provecho que el que te decían tenía. 

La sociedad mexicana, la sociedad de la escasez y de todos lo que apenas podían sostener los embates de la pobreza decidieron permanecer con la enseñanza que el sistema Legión les propinaba desde muchas décadas anteriores. Esta clase mexicana aprendió a ser cada día más pobre y menos exigente de todo lo que necesitaba para sobrevivir. De lo anterior, aprendió a vivir sin recursos monetarios para alimentarse, para obtener una salud precaria de un sistema de salud sumergido en la corrupción. A vivir con un salario paupérrimo y a comer más aire que sustancia. La cifra de pobres se fue engrosando cada día hasta llegar casi a los 60 millones. Cifra nunca antes vista en un pueblo valiente como el nuestro, guerrero desde su génesis y bueno desde siempre. Desde la conquista por los españoles las artimañas, las mentiras, el saqueo la corrupción y la impunidad fueron adquiriendo su carta de naturalización hasta llegar al grado de que para cualquier trámite se tenía que pagar por él. Una enseñanza política-social en detrimento del desarrollo humano del mexicano que fue perdiendo sistemáticamente su identidad para dar cuenta de un mexicano híbrido que hacía uso del chantaje de manera permanente. No fue sino hasta este primero julio de 2018 donde los aprendizajes de la vida en los electores, ya hartos de lo que vivían, fueron quizás lo que los llevó a volcarse en las urnas dando por sentado que a pesar de la enseñanza política social se había aprendido a decir NO a los que siempre nos mintieron. Hoy gracias a esa enseñanza y a esos aprendizajes la vida del mexicano deberá ser distinta pues nada es mejor que esperar algo diferente cuando se hacen las cosas diferentes. Así sea    

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