humberto choza

DESDE LA CONFRATERNIDAD

JOSÉ HUMBERTO CHOZA GAXIOLA

IkramAntaki, nació en Damasco en 1984 y murió en la Cuidad de México en el año dos mil. Descendiente de una familia de juristas, humanistas y amantes de los libros. Su madre trabajó toda su vida sobre la literatura rusa del siglo XIX y su abuelo (que fue el último gobernador de Antioquía) salvó a miles de armenios del exterminio otomano.

¿Por qué tan extenso preámbulo? Porque escribir de Ikrames narrar sobre una intelectual mujer que hizo de su vida un dechado de ideas y conceptos de las partes en que vivió, para al final de su vida terminar en la Ciudad de México. En 1975 abandonó Francia, dando el siguiente argumento: tomé esa decisión abriendo un compás sobre un mapamundi, y siguiendo una línea horizontal imaginaria paralela al Ecuador, para concluir que México era el país más lejano, es decir, “era el país más lejano del mundo.” Lugar que ella quería conocer. 

Ya con un año viviendo en México tuvo a su hijo Maruan, también intelectual y escritor de relevancia en el ámbito literario mexicano.

Lo que llama la atención de Ikram es un libro que escribió, con un título revelador desde su inició: El pueblo que no quería crecer, prologado por su mismo hijo Maruan: “Mucho tiempo ha pasado desde que se publicó este libro por primera vez, y lo que Ikram vio en este país realmente no es muy diferente ahora. En estos años y después de centenares de libros que buscan explicar por qué somos como somos, encontró muy pocos textos como este: un ensayo que borde de la novela antropológica y se nos acerque a través del pensamiento y no de los hechos. Por eso llega a molestar tanto.

El pueblo que no quería crecer no debería leerse solo, habría que precederlo del Secreto de Dios para entender el origen del pensamiento analítico que aquí se desarrolla, y seguirlo del Manual del ciudadano contemporáneo con la intención de buscar un espacio en aplicar la reflexión de lo que el nacionalista susceptible considerará una ofensa.

Quien al leer El pueblo que no quería crecer sienta que existe algún tipo de desprecio a México ha entendido poco. De ser así, Ikram no se habría tomado la molestia de contar con tanto dolor algo tan íntimo sobre el país que trató de entender desentrañándolo en lo más profundo.

Sin misericordia algunos muchos intelectuales mexicanos le acusaron de cobarde y traidora, por criticar al país en el que hizo carrera, como si hacerlo significara un atraco del corazón central del alma mexicana.

“Yo, Maruan la he leído en novela, como hijo; en obra enciclopédica como alumno; ahora mezclo mi interpretación-  y que ella combinó, lo que aprendió en los distintos países en los que vivió- para recibirla como mexicano. Creo que este es su mejor texto, también el que va a gustar a los menos y el que más ha irritado”.

Es claro que las anteriores letras son una invitación a seguir a esta gran escritora, que cuando menos, le debemos la sinceridad de habernos dicho la verdad en nuestra propia tierra, Teniendo la virtud adosa de la valentía.

Se tiene que decir que este texto es uno de los más polémicos de Ikram, y que se volvió referencia obligada para entender el entorno actual. Sin tregua alguna la autora enfrenta y denuncia lo que a su juicio han sido los grandes desafíos por vencer en México: la apatía, la violencia, la intolerancia, la ambición desmedida de poder y la confrontación de las ideas. De lo anterior concluye la autora que la reconciliación a través de los debates es la única vía para salvarnos de este Estado que se asoma peligrosamente a convertirse en un Estado fallido.

11/01/20

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Facebook Commentarios