ARTURO SANTAMARIA
ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

Esta es una frase contundente, telúrica. Es una acusación desnuda a la sociedad machista. Es también la síntesis de un estado de ánimo. Es, a la vez, un llamado urgente a la reflexión y a la acción. Es una tesis que en muchos sentidos resume una larga época: la de un patriarcado brutal.

El himno feminista que compusieron Sibila Sotomayor, Dafne Valdéz, Paula Cometa Stange y Lea Cáceres, artistas escénicas de Valparaíso, puerto chileno con el que Mazatlán tenía una estrecha relación comercial en el Siglo 19, es un mensaje reclamante y revolucionario que está sacudiendo conciencias en muchas partes del planeta.

Estas jóvenes mujeres que se agruparon en el grupo Las Tesis, fueron muy sabias al decidir que varias de las reflexiones de intelectuales feministas, como Silvia Federecci y Rita Segato, fueran escenificadas mediante un perfomance para llegar a múltiples audiencias, como dicen ellas mismas.

Y vaya que lo han logrado. Su propuesta y ejemplo ha sido retomado en decenas de ciudades en tan solo una semana desde el 25 de noviembre, día en que se dio a conocer al mundo a través de las redes sociales.

El himno antimachista brotó en medio de las protestas generalizadas contra el gobierno chileno y el modelo societario que ahí se ha instalado a partir del golpe de Estado contra Salvador Allende en 1973. La lucha contra los violadores y los acosadores de las mujeres chilenas, también opuestas a las políticas económicas y sociales de un modelo económico excluyente, quiere ir más lejos que lo que piden los varones. Exigen que la Carta Magna, es decir, la Constitución chilena, incorpore las demandas feministas porque, dice el cuarteto de Las Tesis, “vivimos en un sistema patriarcal que está creado bajo criterios masculinos”.

No sabemos qué puedan lograr las mujeres del gran movimiento social chileno antineoliberal como tampoco podemos pronosticar hasta donde podrá llegar el conjunto de luchas obreras, indígenas, estudiantiles y femeniles de este ejemplar país, pero sí podemos ver que las cosas no podrán seguir igual.

Si las mujeres chilenas llegaran a incorporar una nueva concepción del poder político a su Constitución en el que se empezara por reconocer que la que ha imperado en su país, y de hecho en todo el mundo, ha sido una concepción masculino-machista, estarían marcando una senda inédita en la historia universal. Pero, quizá, eso sea soñar mucho. Por lo pronto, las feministas chilenas están marcando la pauta de las movilizaciones sociales contra la violencia de género. El himno que crearon se escucha cada vez más en el planeta.

Seguramente habrá muchas mujeres en México que no estén de acuerdo conmigo pero me parece que la creatividad de las artistas escénicas chilenas ha logrado mucho más para ser escuchadas que lo que han logrado las belicosas manifestaciones de las anarquistas mexicanas que han destrozado vidrieras y graffiteado paredes y monumentos históricos. Es perfectamente comprensible la indignación de las mujeres mexicanas por la brutal violencia que se ha ido desarrollando en nuestro territorio y que nadie parece detenerla, pero si la violencia de las mujeres que se declaran anarquistas no es seguida por miles de mujeres y su movimiento no crece habrá que buscar otros métodos de lucha, tal y como lo ejemplifican las feministas de Valparaíso.

Por lo pronto, grupos de mujeres sinaloenses se suman al contagio del cántico feminista chileno, el cual se está convirtiendo en el himno de una especie de internacional feminista descentralizado, y en los próximos días llevarán a cabo una escenificación en diferentes ciudades de Sinaloa.

En Mazatlán tal protesta acontecerá en el Monumento a la Familia -obra del gran maestro Antonio López Saénz, quien seguramente se sentirá orgulloso de que tal acto se celebre al lado de su creación artística- el domingo 8 de diciembre a las 5 de la tarde.

Ahí estaremos para manifestar nuestro apoyo. Volquemos nuestra solidaridad hacia las mujeres en lucha.


Posdata

Un ejemplo local de mujeres que quieren modificar los usos autoritarios y oscuros del poder es el de la Síndica Procuradora, Elsa Bojórquez Mascareño, quien defiende prácticamente sola los recursos financieros del Ayuntamiento de Mazatlán ante la incapacidad jurídica y política de sus ediles, quienes presurosos quieren entregar 141 millones de pesos a un insaciable grupo empresarial.

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