alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Los dos movimientos sociales notables que se dieron el 1 de diciembre. Uno, el primero, por la celebración del primer año degobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, y el segundo, la movilización de protesta, precisamente en contra del mismo festejado.

Que yo recuerde, nunca habían coincidido una fiesta, en la casa misma donde se asiste a un sepelio. Vanagloriarse de los buenos rendimientos y alegrar a la concurrencia, muy mayoritaria, por cierto, escuchar desde el patio adjunto, lo contrario a lo inicialmente cacareado, en nuestro pasado entorno político, es raro. 

Que sea normal en política tropezary rezongar por contrastes encontrados en sus antecesores y utilizar vociferantes conspicuos y comunes para conminarlos a que se alejen de todo espacio de la vida pública, es entendible. 

En este año que termina se hadesarrollado desde jornadas placidas a rijosas. El nivel de confrontación depende de los buenos ejemplos mostrados o las mañas y pésimas actitudes gubernamentales. Y en este tipo de confrontaciones, el que se fue, hasta ahora, salió perdiendo. 

Lo que se apreció el pasado domingo 1 de diciembre merece la revisión de ese complicado y dividido entorno social, que gritaba, a unas cuadras de donde lanzan loas al presidente, otro grupo social, menor en asistencia sin duda, pero perfectamente ubicado y ampliamente representativo, lo critican por sus cuestionados resultados. 

En lo personal, esa tenazadhesión ciudadana con AMLO, merece, más que considerarla, entenderla por la posible acumulación de poder partidario que MoReNa pueda cubrir el País en el futuro cercano. Van algunas semejanzas y contradicciones. 

De entrada, el Presidente López Obrador reconoció que en el tiempo que lleva de gobierno, queda a deberle a la población en crecimiento económico, pero insistió que “en lo que va del año, los mexicanos de menores recursos han mejorado sus condiciones de vida”. Habría que esperar y corroborarlo. 

Esta llamada “economía de abajo” está en la línea discursiva del Presidente para justificar que el crecimiento propuesto ni siquiera se acercaría al promedio del país en los últimos 30 años. O sea, el período de los gobiernos “neoliberales”. Pero de la disculpa, pasa a sus aciertosTodavía no ha habido crecimiento económico como deseamos, pero existe una mejor distribución de la riqueza; el presupuesto público no se queda en pocas manos, sino llega más a la mayoría de la gente”.

Sin embargo, esta disfuncionalidad se estimó desde el segundo trimestre, a pesar que AMLO ofreció en abril y mayo, que su gobierno esparciría el porcentaje del PIB. Y al no lograrlo expresó “que no le preocupaba el estancamiento de la economía porque “abajo, la gente tiene más capacidad de compra, más poder adquisitivo”.Pero hay plenas dudas al respecto. Van dos impactos:  

PRIMER IMPACTO: 

Dos estudios recientes apuntan a que la “economía de abajo” no ha mejorado como piensa el Presidente: El primer factor del estancamiento económico se observa en lo que avala el INEGI; En lo que va del año se perdieron 2.9 millones de empleos con ingresos superiores a los tres salarios mínimos. Se reemplazaron por puestos de trabajo, que pagan menos que esa cantidad. 

SEGUNDO IMPACTO:

López Obrador viene sosteniendo que gracias a los programas sociales, el ingreso también ha mejorado. Es decir, la persona que trabaja, aparte de su sueldo, recibe el apoyo social. El problema es que dichos programas sean sostenibles para hacerlas pertinentes, y universales en verdad, para que lleguen a todos los beneficiarios. Y hablamos de pensionados, mayores de 65 años de edad y discapacitados, entre otros.Ahorita se dan, pero el financiamiento público permanente, está en duda.

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