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APUNTE

JORGE GUILLERMO CANO

Culiacán14de noviembre 2019.Cuando se pensaba que eso estaba rebasado y que los golpes de Estado ya no funcionaban en América Latina (la plutocracia decía que ya no eran necesarios, pues con las trampas y el apoyo de Estados Unidos tenían) la ultraderecha boliviana, con las mismas credenciales que en el resto del hemisferio, derrocó al presidente legítimo, Evo Morales, quien recibió asilo en México.

Como bien advierte la Jornada, en su editorial del pasado día once, lo ocurrido en Boliviaconstituye la aplicación de un modelo de sobra conocido en Latinoamérica y sus implicaciones políticas para la región son por demás alarmantes: las oligarquías del subcontinente y el poder neocolonialista de Washington mantienen vigente entre sus recursos el golpe de Estado.

Gran festejo de Trump y, en Bolivia, de Luis Fernando Camacho Vaca, el abogado patronal que encabeza el movimiento que, con claro apoyo del ejército de su país, de Estados Unidos, la CIA, y la Organización de Estados Americanos (OEA), derrocó a Evo.

No hay casualidad en que Camacho sea presidente de organismos empresarialesabiertamente pro yanquis,además de integrante de la logia más influyente de su país.

La receta para el golpe de Estado (sólo un cinismo exacerbado lo puede negar) fue la misma del siglo pasado en los países donde las fuerzas democráticas acceden al poder: intervencionismo extranjero, abierto y maquillado; incitación y magnificación de problemas locales y cancelación de las alternativas para resolver la conflictiva interna.

UN GOLPE MILITAR

Incluso para Mark Weisbrot, codirector delestadounidense Center for Economic and Policy and Research, como cita David Brooks (La Jornada: 12/11/19)se trata deun golpe militar que no podría haber prosperado sin el apoyo de Washington y la OEA, junto con una narrativa de fraude electoral sin presentar jamás ninguna evidencia que se repitió una y otra vez en los medios.

En efecto, no se irá lejos por la evidencia de que la CIA apoyó este golpe, al igual que lo hicieron en ese mismo país en 1952, 1964, 1970 y 1980 y en varios países más.

Sin alarmismos gratuitos, es también un perverso aviso para los gobiernos latinoamericanos que son etiquetados como de izquierda, entre los que se cuenta el de nuestro país

Tratará la ultraderecha en el resto de Latinoamérica de aplicar la misma estrategia y se impone la obligación de apoyar plenamente, sin sombra de duda, a losgobiernos legítimos y el nuestro en primerísimo lugar.

NO DEJARLO DE LADO

En columna anterior (04/11/19) nos referimos puntualmente a lo expresado por el general Carlos Gaytán Ochoa (con amplia trayectoria en las fuerzas armadas) en presencia de los altos mandos castrenses de la Sedena, el pasado martes 22 de octubre, durante un desayuno encabezado por el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval González.

Gaytán, escribimos, con el aval de Sandoval, aseguró que en México la sociedad está polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se basa en corrientes pretendidamente de izquierda que acumularon durante años gran resentimiento.

La fragilidad de los contrapesos existentes, agregó,han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo que propicia decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

Enseguida se refirió a lo más preocupante para la ciudadanía: ¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de halcones que podrían llevar a México al caos y a un verdadero Estado fallido?.

Escribí entonces que está cuesta arriba obviar tales expresiones, por más que se quiera.  

LA MULA NO ERA ARISCA

Hace unos días, el también general Mauricio Ávila, en video convenientemente difundido (aunque los medios parecían darle poca atención y matizar su contenido) le dijo al presidente Andrés Manuel López Obrador que, de acuerdo con el lema del Colegio Militar (Por el honor de México) la lealtad del Ejército está con elpueblo y el gobierno.

Pero enfatizó que será el pueblo, el pueblo que trabaja, el pueblo que estudió, los empresarios amenazados por los criminales, quienes exijan al Ejército que intervenga como última opción, de modo que el Ejército intervendrá dentro de la Constitución conforme al Artículo veintinueve, cuando el pueblo le exija a usted y al Congreso que declaren el estado de excepción.

Antes, había señalado categóricamente que en una República bien concertada cuando ocurre un asesinato las autoridades investigan hasta aprehender al delincuente y llevarlo ante los tribunales, aquí en México los secuestros, violaciones, asesinatos, ocurren por decenas y diariamente, sin que el gobierno haga nada

Las masacres que han ocurrido, abundó, demuestra que ni su gobierno, ni el Congreso, ni la Suprema Corte de Justicia y sus jueces, ni los derechos humanos han hecho nada, ni tienen la voluntad de hacerlo.

¿Es dable marginar tales expresiones, cuando vemos como la ultraderecha internacional hace de las suyas?

EN EL TINTERO

-Es hora de que el morenismo asuma con madurez su responsabilidad y se deje de pugnas torpes que reeditan prácticas corruptas, que abonan el terreno para que la derecha delirante encuentre pretextos. Ojalá lo entiendan.

-Esta columna aparece en Vértice de Sinaloa(verticedesinaloa.net); Línea Directa (https://www.lineadirectaportal.com); Didáktica (http://www.didaktica.com); Sitio Telles (http://www.jorgeluistelles.com); Síntesis de prensa, de Héctor Muñoz, y en Voces del Periodista, revista del club de periodistas de México (vocesdelperiodista.com.mx).

(Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.).

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