alcaraz ernesto
ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

COLUMNA VERTEBRAL

Creo que si el gobierno quiere ser exitoso, debe evitar ubicarse lo más alejado posible de litigiosmediáticosVivimos un ambiente de tanta confusión que persiste la idea que la justicia sigue el trazo de la politización y que en la mayoría de los casos, se judicializa la política. Por eso se proponque todo acto se someta una dura prueba de limpieza, de neutralidad y de congruencia”. 

Todo asunto jurídico, para que sea limpio, debe prevalecer la presunción de inocencia y la transparencia procedimental. De ahí la observación crítica al Presidente de inmiscuirse sin reserva alguna sobre opiniones de los implicados. Evitar en todo sentido que las acciones que emprenda el gobierno puedan justificarse como persecución política. Seguramente es por el caso de Rosario Robles de quien se expresó, inicialmente, ser “chivo expiatorio” del gobierno y que los responsables eran los de arriba…Su jefe. 

Luego expresó su lamento por la situación de Rosario, pero igual advirtió que no se trata de venganza alguna. Los apostadores apostaron  que la balanza de la Justicia se había emparejado. Pero no debería de suceder. El presidente no debe opinar ni a favor ni en contra de nadie que esté bajo sospecha. Está obligado a reservar sus opiniones sobre los implicados. ¿Y qué tal si el hilo de la “Estafa Maestra” es del tamaño de la madeja que la cubre? ¿Qué decisión irá a tomar el gobierno? ¿Se lanzará de nuevo contra todas las instituciones gubernamentales y universidades implicadas? 

El Presidente debe dejar en manos de la Fiscalía General de la Nación, del Ministerio Público y en última instancia de los jueces del Poder Judicial para que el proceso se dé bajo el estricto Estado de Derecho.  No lo puede garantizar porque no es su competencia, pero tampoco cuestionar las decisiones judiciales. Bueno, así era antes del 1 de julio. Pero si antes la complicidad marcaba el rumor social, hoy tampoco se guarda el protocolo y se involucra en cuestiones propias de Justicia.  

Otra condición que debe observar el Presidente de la República es no lanzar juicios condenatorios ni exculpatorios. No debe exonerar a Bartlett y a Polevnsky y señalar a empresarios por su nombre endilgándoles desvíos y fraudes que no se comprueban. Por eso los mexicanos vivimos en una intensa especulación. Si el Presidente López Obrador quiere ser diferente a sus antecesores, debe empezar a dar certeza que los actos de su gobierno están estrictamente apegados a la ley y a ningún otro interés. No más casos estilo CassezElba Esther Gordillo y Napoleón Gómez Urrutia. Sin quererlo se suma un atractivo ingrediente de ayer que hoy lo hace determinante: el principal promotor en la Corte sobre la francesita, fue el entonces Magistrado encargado del caso, hoy presidente de la Corte, Arturo Zaldívar. En ese asunto prevaleció la duda y el escepticismo. Igual que hoy, en Seguridad y Justicia, no avanzamosSerá que NOse atiende a plenitud la legalidad. 

Hoy, el llamativo caso es la renuncia de Eduardo Medina Mora. Pero al parecer, como sucede con algunos huracanes, giró en otro sentido y sus efectos colaterales lo llevaron al Senado. Ahí se instaló el ciclón político en espera de lo que decida hacer la oposición legislativa. Y resuelva, de darse el caso, la Suprema Corte. Que López Obrador está en una delicada coyuntura? Podría ser pura percepción, pero no sin validez legal para resolver en su contra. Lo que sí abunda es la crítica sobre que las sustituciones serían afines a él y engrosaría el bloque con que ya cuenta y concretar un empoderamiento político de tentaciones peligrosas. 

En fin. Que más allá de los términos en que concluya este diferendo entre el Presidente y ministros y jueces que viene desde los días de campaña con acusaciones directas del candidato, hoy Presidente, el País y la Sociedad necesitan de un Poder Judicial incontestable, Profesionalmente Sólido y Autónomo. Y el paso a seguir es que en la integración de la terna que someta al Senado de la República no haya sospechas de connivencia política, deshonestidad y falta de profesionalismo. Es decir, que no se repita lo mismo que se ha venido criticando. 

El debido proceso enfrenta un obstáculosustentado en que todo se justifica de antemano con sólo creer en la culpabilidad exhibida de alguien. Hay experiencia de Juicios Sumarios que son ya parte de nuestra subcultura. Justicia por propia mano, secuestros por intercambio de absolución libertad de procesados. Plazas de maestros sin mérito y otorgamiento de recursos públicos sin justificación… En el gobierno no se ha visto que el respeto a esaformalidadsería el mejor escudo de defensa para el fiscal general y para el propio Presidente. 

¿Por qué la Congruencia llevaría al éxito? Porque el Presidente debe apartar a los miembros de su gobierno que cargan dudas en su desempeño.Otros, ya se fueron. Pero de que quedan algunos…quedan varios. Ello acreditaría una mayor credibilidad de sus decisiones. Y no ha sido así. Ahora mismo hay casos que alborotó el avispero político nacional. Dice la autoridad que se está investigando tanto a los de ayer como los de hoy.

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