ARTURO SANTAMARIA

 

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

La publicación de la lista de figuras públicas que gozaron de la bondad del SAT al ser excluidas de sus obligaciones fiscales ya ha provocado turbulencias políticas personales, partidarias y gubernamentales.

El contundente reportaje que publicó el diario Reforma probablemente deje sin ninguna oportunidad a Yeidckol Polevnsky de convertirse en presidenta de Morena, aunque López Obrador implícitamente la defiende cuando dice que la condonación a su compañera de partido fue legal. Sí, debemos decirle al Presidente, pero no fue legítima, tal y como ha razonado el Presidente cuando se refería a la pensión vitalicia a los ex habitantes de Los Pinos, y también en otros casos. Tan ilegítima es que él propuso una ley, ya aprobada, para acabar con esos perdones fiscales. AMLO se contradice y se equivoca al hacer una defensa implícita de su compañera de partido. Mide con distintas varas: una para sus “adversarios”, como él mismo califica a sus críticos periodísticos y opositores políticos, y otra a sus colegas partidarios y de gobierno, como Bartlett y Polevnsky.

AMLO está muy confiado en el gran apoyo popular con el que cuenta, pero este tipo de contradicciones lo merman.

Si el inquilino de Palacio Nacional va a decidir quién va a ser el o la próxima dirigente de Morena, y él se inclina por la señora Polevnsky, cometería un enorme error político y ético. Por un lado, una decisión así dividiría más a su movimiento y, por otro, demostraría ante la ciudadanía su incongruencia. Algunos dudamos que recurrirá al dedazo o a la imposición autoritaria. Si no lo hizo para presionar en el TEPJF en el caso Bonilla, el cual muchos veían como un ensayo para eliminar de la Constitución Federal la no reelección y ponerle las condiciones legales a AMLO para buscar seis años más de mandato presidencial, lo más probable es que tampoco lo haga para imponer a un títere en Morena. Entonces, si López Obrador rompe con el presidencialismo al estilo priista dentro de su movimiento y no impone a Polevnsky, ésta, después del episodio del SAT, queda fuera de combate. ¿Con qué cara se presentaría Morena si elige a una señora que elude pagar impuestos?
Si analizamos la otra cara de la luna, veremos como uno de los más grandes estafadores del erario público mexicano, Diego Fernández de Cevallos, quien posa como uno de los más fieros defensores de la legalidad y la democracia, y quien se presenta como un duro crítico del tabasqueño, sigue siendo una símbolo del panismo, lo cual demuestra la miseria política y ética en la que sigue hundido el blanquiazul.

El gran negociador de las “concertacesiones” electorales durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, y Vicente Fox, el lenguaraz y tepocato ex Presidente, fueron las grandes figuras durante el acto del 80 aniversario de la fundación del PAN. La ruina moral de estos personajes habla de la misma condición en el conjunto del partido. ¿Cómo es posible que el hombre que traicionó a su partido en dos elecciones presidenciales, apoyando primero a Peña Nieto y después a José Antonio Meade, regrese tan campante a ser el orador principal en el evento panista, y el otro estrella haya sido el que negociaba alcaldías con Salinas de Gortari y estafa el dinero público? El PAN ha perdido totalmente la brújula, no sabe a dónde dirigirse.

Es tal la pobreza ética y moral tanto del PAN como del PRI que no pueden aprovechar los constantes yerros del Presidente de la República y de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, los dos personajes más visibles de Morena, ni tampoco han sabido recuperar terreno ante los desaguisados de los morenos en el Senado y en la Cámara de Diputados.
Y es que la explicación de esta coyuntura estaría, lo he comentado ya en otras ocasiones, no tan sólo en la atmósfera política, donde AMLO se come vivos a tricolores y albiazules juntos, sino fundamentalmente en el terreno de la credibilidad. La de AMLO ante las mayorías es todavía muy grande y la de sus opositores es muy baja. Aun con sus contradicciones evidentes, incluso toscas, López Obrador preserva aún una aureola ética con el 70 por ciento de los ciudadanos.

A nivel estatal, solo en la bancada legislativa, y gracias a un efectivo liderazgo de Graciela Domínguez y sus asesores, parece haber capacidad en Morena para reaccionar y hacer política eficaz. Han sabido presionar, negociar y salir avante con el Gobernador Quirino Ordaz y con la representación priista en el coso del Boulevard Pedro Infante. Pero si volteamos a las alcaldías, sobre todo de las tres ciudades grandes, no hay aprendizaje, solo conflictos y desfiguros.
Por otro lado, vemos que la Senadora Imelda Castro y el Senador Rubén Rocha, ya pusieron en marcha sus estrategias para ocupar el Tercer Piso con el sello de Morena. El doctor Rocha se acerca más visiblemente a poderosos empresarios y no deja de extender sus manos a territorio priista. Y si Quirino Ordaz se equivoca en el destape del candidato tricolor, imponiendo a alguien ajeno al pesebre tricolor, puede provocar una fuga hacia Morena que favorezca al experimentado político badiraguatense o, en su caso, a la también abundante en experiencia política Imelda Castro, o a otra potencial candidata, como es la guerrera carismática Tatiana Clouthier.

A tropiezos, pero, finalmente, Morena ha sabido ser flexible y afianzar su presencia, cediendo cuando hay ceder como lo hizo ante el PAN, en San Lázaro, y como lo hizo en el Palacio Legislativo de Culiacán, ante el PRI.

Posdata
El Químico ya se deshizo de los pocos funcionarios que tenían una trayectoria de izquierda y afianza su equipo prianista. Me dice gente que lo conoce bien que el Alcalde nunca ha tenido una buena opinión de los militantes de la vieja izquierda sinaloense. Su gabinete así lo confirma.

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