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APUNTE 
JORGE GUILLERMO CANO


Culiacán del caos vial, los retenes, baches y topes, Sinaloa, 03 de octubre 2019. Transformar es la“acción y efecto de cambiar de forma o aspecto unapersona o cosa”, nos dice cualquier diccionario; una variante de la transformación es la metamorfosis, “el cambio profundo experimentado por una persona o poruna cosa”.

Si de cambio social se habla, entonces implica la modificación sustantiva, es decir radical, de las estructuras vigentes en una sociedad, revirtiendo naturalmente sus prácticas y, por ende, sus resultados. En ese tenor, se requiere cambiar normas y valores.

Para la Unesco, en el mundo actual se han producido transformaciones derivadas del cambio medioambiental, pero sobre todo por las crisis recurrentes que perjudican, fundamentalmente, a los países pobres, debido a la globalización en curso, aún con el resurgimiento de nacionalismos y políticas proteccionistas.

Esas transformaciones, que en realidad son el efecto permanente de la dominación a nivel global, ejercida por el capital transnacional, se reflejan en el aumento de “las desigualdades, la extrema pobreza, la exclusión y la negación de los derechos fundamentales”.

PALABRAS AL VIENTO

Para la siempre suave Unesco, al igual que la ONU y demás aparatos al servicio del control mundial, eso hace necesario aplicar “soluciones innovadoras que respeten valores universales como la paz, la dignidad humana, la igualdad de género, la no violencia y la no discriminación”.

Dados los alcances reales de sus recomendaciones, eso queda en buenos deseos y simple palabrería, como se ha visto a lo largo de la existencia de esos organismos.

En efecto, para que las transformaciones sociales sean ciertas, es indispensable “la inclusión y la innovación social, poniendo especial atención en las personas vulnerables, desfavorecidas y excluidas”, lo que es un objetivo declarado de la Unesco, pero la condición de base es la modificación sustantiva de las estructuras de control que el capital ha impuesto en casi todo el mundo.

UNA DE TRANSFORMACIONES

Ahora que se habla de la “cuarta transformación” en México, conviene recordar las tres previas, atendiendo a su realidad y efectos en la vida nacional. La primera, sería la Independencia, que inició con vivas al entonces rey de España, Fernando VII.

La segunda: la guerra de Reforma, con la separación de la Iglesia y el Estado, pero que no dio fin a una correlación de fuerzas cuyos remanentes aún se viven; la tercera transformación sería la Revolución de 1910, el movimiento burgués que inició Madero para derrocar a Porfirio Díaz, que luego de innumerables pugnas internas, aterrizó en el maximato de Plutarco Elías Calles.

La autodenominada “cuarta transformación” estaría en curso y hasta ahora no está entre sus propuestas cambiar las estructuras del sistema vigente. Así las cosas, podremos ver, y es lo esperable, algunos cambios relevantes, como el combate sin cortapisas a la corrupción y la impunidad, así como la atención de los grupos vulnerables, lo que es ciertamente rescatable.

Pero de ahí a calificarla de una transformación efectiva, que se enfoque en el cambio de las bases de un sistema que sigue siendo profundamente injusto e inequitativo, hay todavía mucho trecho.

LA NECESARIA AUTOCRÍTICA

Como quiera que se le mire, no ayuda al morenismoque desde las llamadas “redes sociales”, donde sea e incluso en buena parte de la prensa, alineada al poder en turno (como sucedía antes, lo que igual criticamos sin reservas, en todo tiempo y circunstancia) se respondan críticas serias y argumentadas, con la simple descalificación.

Con frecuencia, al nuevo régimen se le apoya en lo que sea, como sea, donde sea y para lo que sea, sin detenerse a analizar fríamente los argumentos de la crítica. Están en su derecho, sin duda, pero no se puede estar alabando acríticamente lo que se le ocurra a la emergente hegemonía.  

Flaco favor se le hace al morenismo, y al propio AMLO, como más temprano que tarde se verá, con el ocultamiento a sabiendas de problemas que deben recibir atención; así no se prospera en la fe pública y expresar incondicionalidades de ese tipo es irresponsable, se entienda o no.

En cuanto a la otra descalificación, la de la derecha y la privada iniciativa, con sus excesos y falsedades, cae por su propio peso.

EN EL TINTERO

-Nadie para los infames desalojos de viviendas del Infonavit: “siguen sacando gente y nadie, ni el gobernador, ni el congreso del estado, ni López Obrador, han podido hacer nada (o no han querido). La información puntual en: (http://verticedesinaloa.net/1-principal.php).

-Ayer, 51 años del 2 de octubre de 1968, que no se olvida. Para algunos, ya muy pocos de los sobrevivientes, entre los que me cuento, imposible olvidar. 

-La corrupción policiaca continúa, ni caso tiene negarla, lo sabe cualquier ciudadano que haya sido detenido, por lo que sea, o en una falta, real o inventada. En ese ámbito, como en muchos otros, la vida sigue igual.

-Lo que se sabía desde siempre: bancos, grandes empresas, personajes y personeros, fueron ampliamente beneficiados con la condonación de impuestos por los ex presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, mientras el SAT perseguía a los contribuyentes cautivos. Lo que debe terminar.

-Esta columna aparece en “Vértice de Sinaloa” (verticedesinaloa.net); Línea Directa (https://www.lineadirectaportal.com); Didáktica (http://www.didaktica.com); Sitio Telles (http://www.jorgeluistelles.com); Síntesis de prensa, de Héctor Muñoz, y en “Voces del Periodista”, revista del club de periodistas de México (vocesdelperiodista.com.mx).

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