OSWALDO DEL CASTILLO

EDITORIAL AGOSTO 2019

El mes de agosto ha significado para el mundo el mes de las controversias comerciales entre EEUU y China. Las dos grandes potencias mundiales en conflicto por la inesperada emancipación de China del poder que otrora fuese del país más poderoso del mundo: EEUU. En tanto que EEUU sigue una política proteccionista para sus connacionales, los aranceles que impone al mundo crean inestabilidad comercial, en un asunto de doblar a las naciones que renuncian al protectorado de la primacía blanca, muy acentuada en la política de Donald Trump. 

El presidente de los Estados Unidos cree a pie juntillas que el mundo no ha cambiado y que países como China, Pakistán, India, Rusia, Venezuela, Irán, Irak, ya han alcanzado su mayoría de edad. La geopolítica ha cobrado la fuerza suficiente para que cada país posicionado con cierta relevancia con sus recursos naturales puedan estos países utilizarlos con las ventajas estratégicas suficientes para oponerse a la hegemonía de los EEUU. La debacle del supuesto país más poderoso del mundo es inminente y en tanto que la luz les llegue, otros países avanzan en los acuerdos planteados por Rusia y China para la conformación de un nuevo bloque comercial (la nueva ruta de la seda) que puedan manejar con sus propias monedas respaldadas con oro, lo que trasgrede el poder de los EEUU, siendo este el que controla el comercio mundial por la moneda impuesta desde los años 40’s; el dólar. Todo parece indicar que la desdolarización es un evento cierto que permea en los países emergentes puesto que esto ocasiona que los EEUU imponga o trate de imponer aranceles a sus más fuertes competidores,entre ellos a China con lo que trastoca al mundo financiero haciendo caer las bolsas de casi todo el mundo. Es muy creíble que de continuar con esas disputas ambos países, puedan afectar al resto del mundo ocasionando serias dificultades en los países menos afortunados. El pleito comercial tiene que ver con las potencias que han dejado el tutelaje de los EEUU y han decidido caminar por rumbos distintos, para el caso de China la puesta en operación de la tecnología de punta denominada “el Internet de las cosas” llamada también la 5G coloca a China en la carrera tecnológica como el virtual ganador de esa competencia, nada agradable para el país que se creía todo poderoso en ese campo de desarrollo tecnológico. La modernización del mundo no puede detenerse y en aras de un avance sin precedentes, la tecnología 5G permitiría la inclusión en el mercado tecnológico de los autos modernos sin la persona sentada al volante, como es costumbre en estos tiempos que requiere de un conductor para conducir un auto, lo mismo sería para un camión, un tractor, un tren, un avión, un satélite, un cohete, en fin todo aquello que puede transportarse de un lugar a otro. No se diga que esa tecnología pueda incluirse en todo aparato moderno construido electromecánicamente. Para el caso de México, la 5G es todavía algo incipiente pero no se descarta que pronto China haga uso de su potencial para convencerlo a que se una a ese país hegemónico que pelea por ser el más poderoso del mundo juntamente con Rusia y sus allegados que han ido cosechando ventajas por el descuido de los EEUU. Lo mismo ocurre en Sudamérica con Bolivia, Brasil, Venezuela, Colombia, Argentina y Chile que han recibido algunos de ellos por parte de China su tecnología, haciendo que esos países volteen a mirar otros horizontes. 

El mundo ha cambiado, de eso no cabe duda y para quienes no estén observando esos cambios, puedan quizás no tener la visión que se requiere para transformar nuestro país; México.

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