OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Las lluvias en Culiacán tienen un lado catastrófico pues son ellas las que develan el estado que guarda la Ciudad frente a las inclemencias del tiempo. Lluvias como las que han sucedido desde este domingo primero de septiembre a la fecha han logrado desquiciar el tránsito citadino y que gracias a esos raudales de agua por las calles nos hacen circular en la primera velocidad, no se diga que quienes viven en la periferia no pueden pegar sus pestañas por el temor de despertar bajo las aguas de esas lluvias torrenciales.

El desarrollo y el crecimiento de la ciudad de Culiacán han sido caóticos, pues no hay temporada de lluvias en que éstas no nos den sorpresas. El drenaje pluvial es por demás una demanda ciudadana que debiera sensibilizar a las autoridades a diseñar un proyecto que resuelva en definitiva dicha problemática. Sabemos que tal proyecto es de los llamados prioritarios, pero sabemos también que esos proyectos no son de relumbrón, por lo que no se puede presumir que se está haciendo algo para los culiacanenses, pues son obras que quedan enterradas sin poder presumirlas. Lo cierto es que esas obras resolverían en gran parte el conflicto que año con año se vive en la población sinaloense.

La lluvia del jueves 05 de septiembre, justo en el mes patrio, cobró la vida de una jovencita, todo por la falta de planeación y el exceso de omisiones de los gobernantes en turno. Una vida perdida no es menor, y más cuando la pérdida humana pudo haberse evitado. Cuando vemos que ocurre esto, el enojo ciudadano se hace sentir, pero no es suficiente para que las autoridades tomen en serio estas proclamas para cambiar la situación que se empeña en permanecer siempre latente. Hay para este 15 de septiembre una marcha ciudadana donde se pondrá de manifiesto el descontento de la población por lo ocurrido este jueves pasado, dicha marcha arrancará del ayuntamiento a las 9 de la mañana, para concluir en Palacio de Gobierno. Lo mismo ocurrió en estas mismas fechas del año pasado con la muerte de dos personas que fueron arrastradas por la misma causa de la que hoy presenciamos; arroyos incontrolables. Los enojos se manifiestan de muchas maneras, pero la sordidez de las autoridades es por demás evidente. Tenemos a un frankenstein vial que se modifica cada tres años pero que no resuelve en nada en el asunto de las inundaciones. Se construye un nuevo Culiacán pero las aguas pluviales no bajan su nivel ni disminuyen el peligro cada vez que ocurre un torrencial. En Culiacán al llover por más de 15 minutos deja de ser una ciudad segura para convertirse en un caos lluvioso que alerta a todos de algo que ocurrirá. Hay en Culiacán más de treinta puntos peligrosos que debieran ser atendidos, al menos con cada lluvia las autoridades deberían  apersonarse en esos puntos de peligro para evitar la circulación por esas calles de muerte. Llegará el momento en que la ciudadanía no soporte más esto y tomen las calles para legitimar a la democracia participativa y exigir que se construya el drenaje pluvial en Culiacán. Por el bien de todos, todos juntos a la marcha. Así sea.

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