manuel cardenas fonseca

MANUEL CÁRDENAS FONSECA

México está cambiando su lógica en el ejercicio del poder, evoluciona a empujones y estirones en la marabunta de los grupos que componen la sociedad y el ejercicio del poder para ver quién o quienes pueden seguir detentándolo.

Sociedades que nos llevan centurias mantienen sus espacios de participación democrática con sus peculiaridades, así sean democracias monárquicas parlamentarias como es el caso del Reino Unido o España, países en los que en cualquier momento se pueden adelantar elecciones y el gabinete sale del Parlamento lo que los obliga a estar siempre actualizados del diario devenir y les impone tener “gobiernos a la sombra”, o bien la Asamblea Francesa; otras sociedades como la norteamericana que tienen re-elección por un solo periodo inmediato siguiente lo que les lleva a que el primer periodo va dirigido a mantener la base electoral y, en el segundo, buscar los cambios más deseados y, finalmente, sin que ello signifique que no existan más ejemplos, el caso de Alemania en la que el Primer Ministro puede re-elegirse por varios periodos consecutivos.

México empieza a dejar en claro nuevos mecanismos, formas de participación y comunicación en el discurso gubernamental, con la reacción desde diversos grupos que pierden la primera magistratura, así, el Presidente Andrés Manuel López Obrador se observa en campaña habida cuenta de que conoce a los actores desde los cargos y desde el ejercicio del poder pues lo ha vivido, gozado y sufrido en los últimos 30 años, cuando tomó el poder un grupo que no se ha ido y sigue presente como polvo de aquellos lodos. Sin embargo, el Presidente López (vale la aclaración que siempre me he referido a ellos por el primer apellido [Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña]) trae muy bien el pulso de qué decirle y cómo hablarle a su masa de seguidores y lo hace muy bien; sea con expresiones populares, mensajes cortos jocosos, calificaciones que hacen sonrojar a los que se sienten aludidos y avanza en sus pretensiones de pasar a la historia (si bien ya está en ella) dejando su firma indeleble, firme en su propósito ya que tiene claro que por edad y salud, no tendrá que lidiar con un futuro pecaminoso o próspero por muchos años más.

Así, las leyes mexicanas son un sinfín de contradicciones que se heredan y se han ido acomodando en la impronta necesidad para que no se sea congruente y, ejemplo de ello, es que el informe legal del Presidente, bajo el esquema arcaico de rendición de cuentas, implica informar respecto de un año fiscal que concluyó 8 meses atrás y el año que cursa aún es joven pues le falta un cuatrimestre por ejercer. Aquí valdría la pena, de seguir así, pensáramos en un mensaje a la nación del estado que guarda nuestro país desde los ojos del Presidente y que no es un ejercicio de rendición de cuentas ya que a diferencia de los sistemas europeos aludidos en los que el Primer Ministro puede ser llamado a cuentas y defender personalmente en el Parlamento o la Asamblea sus decisiones de gobierno o iniciativas cada semana o en cualquier Sesión, en nuestro país eso no está permitido.

De lo anterior se destaca que otro camino es que el Presidente en México deba asistir en la apertura del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del año Legislativo de que se trate y, entonces, estaría informando del recién terminado ejercicio fiscal pues el evento sería en el mes de febrero de cada año, aun cuando en el primer ejercicio se estuviera informado de la gestión del antecesor y podría hacer un ejercicio comparativo entre lo que se encontró y lo que propone.

Claro que en el día a día se lucha entre lo posible y lo deseable con una hoja de ruta en la que sobreponen diferentes temas y planos pero, bueno, así es el ejercicio del poder.

También debo reconocer que el Presidente se ha de divertir mucho con las escaramuzas, con las jugadas de pantalla; los “pleitos” con empresarios que no dejan de explotar la renta; pero no deja de alertarse y sufrir los embates externos que también entran en la riña por un mercado de 130 millones de consumidores y mucho dinero invertido en nuestro país.

El Presidente López sabe muy bien que el segmento mayor de votantes, que no es más allá del 35% del padrón electoral, está conformado por grupos de fácil cooptación vía el gasto y que no tienen, salvo excepciones, mayor futuro que seguir en ese segmento con su consumo a costes muy altos de luz, agua, teléfono, televisión, compra cara en tienda de conveniencia, pues su flujo es así y allí radica gran parte de su fuerza para contrarrestar a las élites que ofrecen esos servicios o productos con precios de robo; ambos están soportados en la misma clientela pero con diferentes propósitos así que se sientan a la mesa (élites y Presidente) tratando de que no se active el crecimiento de clases medias o medias altas que, en un momento dado y debido a su poder de compra, podrían enfrentar al poder económico/ político.

Total, la ley y su interpretación en nuestro país distan mucho de ser lo que debiera ser y pasarán años por venir para lograr ese fin tan deseado de vivir en un “estado de derecho”, de suyo ni somos una República Federada como tampoco Centralista, y sí somos en el acomodo cotidiano lo que la impronta idea, ocurrencia o neurona se nos antoje.

Cómo los partidos políticos están desacreditados por culpa de sus dirigencias y la complicidad con los dueños del dinero, sólo cuando éstos últimos pierden llega un nuevo “repartidor de baraja” y se busca reacomodar las reglas y, es ahí, donde Andrés Manuel López Obrador gana la partida. Él sabe muy bien que en la elección pasada ganó él y arrastró, en su triunfo, a acompañantes que ni soñaron ganar y hoy están de gobernadores, alcaldes, síndicos, regidores, legisladores, y no será en tres años que aprendan de tal suerte que en los tres órdenes de gobierno hay más que no saben ni le entienden y ello, hace más cruenta la lucha entre los que saben. Por lo expresado, no veo, en los tres o dos años por venir, que nazca o se vea a una persona, que no partido político, que le haga sombra a Andrés Manuel López Obrador, menos con el cargo que hoy ostenta: Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

El Presidente seguirá en su estrategia para llegar a la elección intermedia fuerte y Tlatoani, caudillo, líder y buscará dejar sustituto, más mujer que hombre sin referirme a la disputa de la ideología de género y, si fuere hombre, también trae con qué.

Así que señores, nuevamente les digo que en la política y en los mercados es como en la moda: “lo que te acomoda”, y de allí que, caro lector, mírese bien a sí mismo, vea en donde está parado y qué puede hacer por su universal individualidad para salir adelante al menor costo posible y logrando los mayores avances en sus pretensiones.

¡Muchas gracias y sean felices!

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