alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Mucho se cuestionan los innumerables y graves actos de Corrupción y de Impunidad. Los de ayer, de antier y los de antes de antier. Decenios y administraciones señalados por igual por los graves daños consignados en sus ejercicios de gobierno. Poco apreciábamos la magnitud de la corrupción. Creímos que el FOBAPROA fue el daño mayor. Pero al parecer, los catalejos opacos no alcanzaban a dimensionar el verdadero rostro de la corrupción ni cuantificar el monto de las pillerías en el ejercicio de gobierno y contra el erario público. Una sombra de complicidad se cernía contra todo ilícito y una coraza para sancionarlos.    

El presidente López Obrador tiene el apoyo ciudadano contra la corrupción y la impunidad y el beneficio de la duda a su honorabilidad personal. Pero difícil resulta otorgarle honestidad personal y honradez pública a su Administración toda. Vista su integración, seguro habrá fechorías que serán denunciadas y serán castigadas. Así lo ha señalado él mismo. No le va a alcanzar su voluntarismo personal y político ni las buenas intenciones para que sus colaboradores sigan su honesta actitud: Tendrá que aplicar la ley.

El Poder público está integrado por personas físicas ávidas de promocionarse, trascender y algunos…enriquecerse. No es una lucha de ángeles que sólo tienen alma… son terrenales que igual tienen ambiciones.  Ese avieso modo de operar de los funcionarios insisten en no advertir castigo y se replique en la sociedad y en sus estructuras organizadas, a nivel individual y colectivo. Todo lo ilícito jala y paraliza obligaciones. Por todo ello, el Estado de Derecho sufre y vive una crisis de credibilidad ciudadana real y de justicia histórica, urgente de recuperar.

Pero llegó el momento y se abrió la puerta para que quienes cometieron actos de corrupción. Que se defiendan de lo que se les acusa. Ayer le tocó el turno a la señora Rosario Robles Berlanga. Que la Estafa Maestra es considerada como el atraco más vulgar y perverso, que por estar involucradas 11 dependencias federales y algunas universidades se les ha considerado de asociación delictiva.

Sin embargo había dudas y confusión sobre su posible situación jurídica. Por un lado, el propio presidente parecía abogar por ella, cuando insistía que las acusaciones en su contra eran para proteger al de más arriba, a su jefe, Peña Nieto. La declaraba ser “un chivo expiatorio”. Y junto a esto, un juez resuelve a su favor un amparo que le permite asumir su defensa en plena libertad.

Pero luego de su declaración ante la Fiscalía General de la República un juez federal la vincula a proceso y la turna al Penal de Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México. Se le acusa de un desvío de 5 mil  73 millones de pesos. Más lo que se le acumule.  Y se le retiene por dos meses más para acumular pruebas.

Se creía que se buscaba allanar el camino judicial a la Señora Robles, pero a la vez, se decía que se estaba implementando una estrategia que abarcara a responsables del más alto nivel de la administración federal pasada. Se pensaba que sus intervenciones resultaban contraproducentes en el ánimo ciudadano y en poco ayudaba al proceso judicial que se le sigue a Emilio Lozoya. O para el caso de Emilio Lozoya ex director de Pémex a quien se le acusa de fraude y soborno en el caso de la empresa petrolera Brasileña Odebrecht.   

López Obrador y su gobierno necesitan incentivar los buenos oficios y el ejercicio ético y probo de los funcionarios judiciales y eficientar sus estructuras de procuración e impartición de justicia – para que más allá de la División de Poderes – la causa que se le deba seguir a cualquier sospechoso de cometer ilícitos no violente el debido proceso. Es necesario ahora que la sociedad verifique que el combate a la corrupción va en serio…Pero que se haga justicia. Que ni miedo, temor o complacencia de grupos ajenos empujen contra la honestidad pública. Que llegó el momento de que ningún gobernante o funcionario se sienta intocable.

Tenemos muy claro que existe una crisis de Estado de Derecho, y que sólo la aplicación de la ley puede recuperarla. De acuerdo. AMLO recibió así el País, aunque también algunas cosas buenas, que por su calidad de opositor antisistémico, no las aprecia y menos las reconoce. Las suyas pasarán el mismo filtro social, y en su momento, serán motivo de la aceptación o la censura ciudadana. Por eso, debemos tranquilizarnos todos y regirnos por el orden y la ley: ¡El Estado de Derecho está en una severa crisis! 

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