ARTURO SANTAMARIA

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

Es cierto que en los dos primeros trimestres económicos de los gobiernos de Ernesto Zedillo a López Obrador, solo el de Felipe Calderón tuvo un crecimiento cercano al 1 por ciento, mientras que todos los demás, incluyendo el actual, estuvieron muy por debajo de esa cifra ya de por sí pobre.

Zedillo decreció -5.7 y -4.9, Fox, 0.2 y -0.6, Calderón 0.7 y 0.8, Peña Nieto 0.3 y -0.7, y AMLO, -0.2 y 0.1 por ciento.

Por diferentes factores, la economía no se desenvuelve bien, al menos en México, cuando se viven los primeros meses de un gobierno entrante. Así lo hemos comprobado desde 1995, y el de López Obrador no ha sido la excepción.

El líder de la 4T festinó que la economía no decreció y que creció 0.1. El porcentaje es muy bajo pero banqueros, corredores de bolsa nacionales y extranjeros, empresarios, economistas, periodistas y políticos opositores auguraban la recesión, la cual no llegó. Y qué bueno para el País.

En los dos siguientes trimestres es posible que el crecimiento sea un poco mayor porque la SHCP inyectará 485 mil millones de pesos más un empujón extra, anunciado el miércoles, de 121 mil millones. Logrando con ello, probablemente, para cerrar el año, un crecimiento anual de 1.1 por ciento anual, aunque no el 2 por ciento prometido por el habitante (del departamento) de Palacio Nacional para el año primero de su mandato.

¿Será posible que esta ligera recuperación tome fuerza y alcance mayores alturas?

Para Sergio Kurczyn, director de análisis económico de Citibanamex, “la economía no va bien y los rasgos de recesión son todavía son muy fuertes. Sin embargo Banorte, observa que “los datos de empleo y ventas al menudeo y mayoreo siguen creciendo, a pesar de que lo hacen a tasas más bajas que el año pasado”, por lo que no ve signos de recesión.

Otros economistas del sector privado tampoco ven un futuro inmediato promisorio.

Alejandro Saldaña Brito, analista de Ve por Más, citado por el diario La Jornada, señala que las reducidas inversión pública y gasto público seguirán frenando la economía, y más en particular a la construcción. Santiago Fernández y Cristian Sánchez, de Intercam, por su parte añaden que “el crecimiento se ha frenado casi por completo en los pasados seis meses” y se necesitaría una amplia inversión para alcanzar al menos un crecimiento cercano al 1 por ciento anual.

Para Arturo Herrera Gutiérrez, economista en jefe del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, obviamente con una perspectiva más optimista de la economía nacional, niega que haya recesión, y sí, técnicamente no la hay, pero reconoce que hay una “desaceleración”. Dice: “…lo que estamos esperando es un crecimiento positivo y mucho más dinámico en el segundo semestre de lo que vimos en el primero”.

El pronóstico del Secretario de Hacienda es viable, dice Gustavo de Hoyos Walther, presidente de la Coparmex, pero se requiere generar confianza y preservar la estabilidad económica.

Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios, de la UNAM, observa que el pobre comportamiento de la economía mexicana “no es más que el reflejo de la débil o nula actividad industrial. No hay que echar campanas al vuelo, si bien en términos conceptuales no estamos en recesión, tampoco estamos en crecimiento boyante, para festejar como lo hizo el Presidente”.

Finalmente, Pedro Tello, con una visión que incluye a las regiones del País, apunta que las medidas contra cíclicas indican un rumbo correcto, “pero se quedan cortas, porque no incluyen a los gobernadores y tampoco habla de la manera de evitar subejercicios del presupuesto”.

Esta última opinión es importante para los que vivimos en Sinaloa. ¿Qué porcentaje de los recursos anunciados por el Secretario de Hacienda van a llegar a nuestro estado? ¿Y hasta dónde pueden fortalecer su economía que, a pesar del panorama nacional, fue la segunda que más creció en el primer trimestre de 2019? ¿Habrá dinero para la Presa Santa María? ¿Para la carretera de Ahome a Chihuahua?, tan sólo para mencionar dos obras urgentes.

Posdata

López Obrador no debe pero puede darse el lujo de pelearse con poderosos medios críticos porque goza de un amplio respaldo popular y de redes que también lo apoyan. En Mazatlán, de una manera casi infantil “El Químico” Benítez intenta imitar a AMLO y se enfrenta, incluso a codazos, con los medios. Pero el Alcalde mazatleco debe darse cuenta que él no vive en Palacio Nacional, que él no goza a nivel local, ni de milagro, de la aceptación que tiene el “Peje”, y que no debe pelearse con los medios ni generalizar su acusación de que “están llorando porque no les damos dinero”. Sería muy bueno que dijera quiénes lo quieren chayotear y a qué medios “se portan bien” y les da dinero. ¡Químico: tú no eres AMLO, pon los pies en la tierra, estás perjudicando a tu gobierno!

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