AlfonsoAraujo

LA NUEVA NAO

ALFONSO ARAUJO

En un día, una persona con un alto cargo en el gobierno de México puede renunciar y presentar una carta con acusaciones vagas; en ese mismo día se puede nombrar un sustituto y anunciar planes de continuidad igualmente vagos; y ese mismo día los mercados pueden reaccionar con inquietud o con prudencia. Pero ya sabemos cómo reaccionan los mercados ante la incertidumbre.

En un solo día, qué va, en unos minutos, se pueden tomar decisiones catastróficas o sensatas, pero tales decisiones toman tiempo para tomar efecto y pueden impactar por años o décadas, y además se toman sobre procesos que llevan pesadas inercias. Una relación personal se puede impactar de forma inmediata con una mala decisión, pero un país es un tren que ni arranca ni se puede detener de golpe. Cuando vemos los indicadores en un solo momento, esto es simplemente una fotografía, que puede incluso verse bien sin contexto: pero lo importante no es el momento sino la tendencia. ¿De dónde viene, cómo está evolucionando? En una relación, la temida frase “tenemos que hablar” no sale de la nada: sale de un proceso de degradación que quizá no fue aparente para una o incluso ambas partes.

En un país hay muchos más indicadores, pero su relación es compleja y a veces no es inmediatamente aparente cómo una buena foto en realidad significa un peligro. Los indicadores están en lo social, en lo macro y microeconómico, en el discurso público, en las relaciones internacionales, en los resultados educativos, en los avances tecnológicos y mil cosas más. Las decisiones que se van tomando cada día pueden ser catastróficas o sensatas en cada uno, y se van acumulando: si son tomadas con prudencia y con conocimiento, van creando efectos positivos en su entorno; si son ignorantes no sólo empeoran la situación sino el ánimo.

¿Qué podemos hacer quienes no tenemos las grandes palancas que mueven políticas y sectores?

En un periodo de 24 horas podemos enemistarnos para siempre con alguien, o perdonar a alguien que nos hizo daño. Podemos hacer esa llamada que habíamos postergado por largo tiempo, hacer un mejor plan de trabajo para quienes laboran con nosotros, contribuir a una ONG local que ayuda orfanatos. Podemos discutir nuestras ideas con calma con quienes piensan distinto, tomar ejemplos que han servido en otros lados, capacitarnos un poco más en esa habilidad que nos está faltando. Todas estas cosas caben en un día, de los que tenemos siempre nuevos.

Lo que no podemos hacer, es dejar de hacer.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China
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