AlfonsoAraujo

LA NUEVA NAO

ALFONSO ARAUJO

En una columna anterior (Acostúmbrense a discutir; octubre 28, 2018), critiqué la propuesta de nuestra actual administración de someter a discusión pública —entiéndase por medio de plebiscitos y más recientemente, por votación a mano alzada— muchos temas que no nos competen por ser altamente técnicos. Mi crítica, por supuesto, no tuvo ningún efecto; al contrario, cada vez se ponen a “discusión” más y más temas que deberían de ser analizados por expertos.

Antes de eso, recién pasada la elección (Con eslóganes no se come; julio 8, 2018), escribí que “el gobierno entrante tendrá un mandato popular como nunca ha habido, mayoría en el Congreso y el Senado, y control de prácticamente la mayoría del país. Lo tendrá todo. Lo único que no tendrá, entonces, son excusas. Recordemos la advertencia de Montaigne, de que ‘nuestro juicio no sirve a la verdad, sino a nuestros deseos.’ Seamos objetivos y vigilantes, como se debe ser ante un poder tan desbalanceado”.

¿Qué ha pasado con la discusión pública y con la comunicación de gobierno desde entonces? Nada bueno. La cantidad de temas que se ponen en la mesa cada día es abrumadora, nadie somos expertos en tantas cosas, pero todos tenemos que seguir el quehacer público porque son cosas que nos afectan a todos. La parte positiva es que muchos nos hemos puesto a estudiar, a leer y a investigar un poco para tener una base mínima de conocimiento y emitir alguna opinión pasablemente razonable. Pero la parte negativa es que la mera cantidad de datos nos embota y que alrededor de cada tema se crea —especialmente en las redes sociales— una cantidad de ruido que opaca y sumerge la conversación.

Este ruido no le favorece a nadie más que a quienes desean hacer lo que quieren sin ser molestados. Como dije, esto es muy evidente en las redes sociales, donde hay ya, de ambos lados, estructuras informativas y desinformativas que son las que libran las modernas batallas por la opinión pública. Sin embargo, el griterío resultante no es más que bruma alrededor de nuestros ojos. Quienes la crean nos están orillando a discutir de la bruma mientras ellos están talando el bosque.

Creemos que estamos participando, pero tan sólo estamos aportando más ruido.

Memes, ataques, comentarios mordaces a políticos: en el mejor de los casos crean conciencia respecto a un tema, pero en el peor de los casos tan sólo embotan. Palabras.


Que sean nuestras acciones las que pongan el peso.
Gracias a @Azafran_ConMiel por su aportación.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China

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