OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Decía mi padre “alabanzas a uno mismo, es vituperio”. Hacer apología de las personas o de los eventos que nos ocurren a diario, de instituciones como la iglesia o el ejército, de la política o de ciertos políticos no es muy recomendado.

Ensalzar a alguien o algo puede llevarnos a perder realmente el juicio de las cosas. Sin embargo, habremos de ver que por primera vez nos enfrentamos a los monstruos del poder y claro, desde una trinchera no muy bien resguardada. El ejercicio del poder siempre será criticado y eso es bueno porque nadie nunca hará perfecto las cosas. Y es que para que alguien haga algo bien se necesita siempre del apoyo de otros. Los juicios se vierten siempre con ciertas cargas ideológicas o de intereses que juegan en el intercambio social, político, económico, financiero y tecnológico y, en aras de que dichos juicios sean realmente los que se necesitan tener para poder avanzar algunas veces con mayor certidumbre, estos no son o no tienen esa parte didáctica que nos enseña y nos muestran realmente como es la pedagogía en el servicio del poder mismo. Los hombres o mujeres que gobiernan tienen sin duda algunas características muy sui géneris que los hacen distintos, pero de alguna manera asequible al intercambio estratégico de la nación que comandan o dirigen. Los empoderados mandatarios establecen condiciones de mando que se entrelazan para dar cuenta del sentido de sus ordenamientos para dirigir a la nación misma. Acciones que solo damos cuenta de ellas cuando las vemos en función de su realización. La capacidad del líder mandatario, convertido éste muchas veces ya, en el estadista que genera en su imaginario todas estas formas de mando y las envuelve en discurso para ponerlas en práctica. Sin duda aquello que se dijo tantas veces de alguien que no deseaban que llegara a la presidencia de México, resultó a todas luces ser el adecuado para transformar una realidad muy complicada de poder ser convertida en algo más provechoso para los mexicanos. En el crisol del poder mismo y con el yunque se ha estado moldeando una estrategia no solo para enfrentar las vicisitudes que nos endilgan de otros poderosos, sino de las mismas fuerzas que jalan para no avanzar tanto, y que se están mostrando al interior de la nación. México es un país mediocre, así lo veo y así lo siento, las fuerzas opositoras que tratan de detener el avance comercial y tecnológico de México requieren de dilatar el encuentro con nuestro destino, que para muchos de ellos debe igualmente ser mediocre.

Efectivamente existe una realidad que puede transformarse con liderazgos fuertes e inteligentes, pero sin la ayuda nuestra ese porvenir tanto esperado se diferirá por mucho tiempo más.

En lo particular no quiero esperar y para ello me someto a un cambio de mente y de persona para dar cuenta que la suma requiere de algo más que juntar a uno con otro, requiere que abracemos a todos los que tienen o no capacidades múltiples para ser siempre factor de unión. Ese factor de unión establece las cualidades de los mexicanos que vemos en cada catástrofe, en cada necesidad nacional, en cada cruzada de la cruz roja, en cada llamado a la unidad. Debemos dejar de ser proclives a denostarnos como parte de un juego perverso. Juego que no abona en absoluto a nadie y si confunde y distrae la atención hacia el objetivo nacional. La perseverancia nos irá llevando por la ruta trazada valorando las opciones y decidiendo los trayectos por el que debemos avanzar. Ya tuvimos un resultado favorable en cuanto a la política estadounidense y no vimos al autoritario López Obrador que tanto nos lo habían acusado los que nunca quisieron que llegara. A diario vemos el debate que se genera con el conglomerado periodístico y en lugar de dar cuenta de las capacidades del presidente estamos prestos a denostarlo. Sus respuestas y la capacidad de ver las acciones de otros es suficiente para confiar, quizás no totalmente, pero si para seguir en el proyecto de salvar a México. Las fuerzas opositoras se están quedando sin sus audiencias y esto porque los mexicanos no vemos en su conjunto el esfuerzo para transformar el estado deplorable en el que nos encontramos. Llamo a todos a hacer ese esfuerzo para mirar en lo malo lo bueno y en lo bueno lo excelente. Por el bien de todos, viva México. Así sea.

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