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DESDE LA CONFRATERNIDAD

JOSÉ HUMBERTO CHOZA GAXIOLA

El 25 de mayo de 1961, el Presidente John F. Kennedy se dirigió al Congreso de los Estados Unidos para hablar de la “Necesidades Urgentes de su País”, qué, entre otras cosas dijo, que “era muy importante poner un hombre en la Luna y traerlo a salvo de regreso a la Tierra, a finales de esa década”.

Como siempre, los escépticos dijeron que no era posible, ya que el cronograma indicaba que era demasiado ambicioso. “Nunca se ha logrado una aventura tan audaz…”. Además existía el  antecedente, de que los rusos habían propinado un duro golpe a este plan del Presidente Kennedy, ya que los soviéticos habían convertido a Yuri Gagarín en el primer ser humano en viajar al espacio.

Sin embargo, los estadounidenses no se amilanaron, ya que al cabo de un año más tarde, dos astronautas estadounidenses viajaron al espacio, y por sí fuera poco, doce meses después, otros cuatro orbitaron la Tierra. Así la exploración espacial continuó durante toda la década de los sesentas, teniendo como consecuencia que cada misión acercaba a los estadounidenses el alunizaje en la Luna. (Entre paréntesis: Es claro que no existe la posibilidad de alunizar en la Tierra o de aterrizar en la Luna, por lo cual solicito ayuda de mis lectores para desenredar este lío en que me metí).

          

Con disculpas ofrecidas por lo anterior, continúo diciendo que el 20 de julio de 1969 se hizo historia: Neil Armstroung se convirtió en la primera persona en caminar sobre la Luna.

  

Desde entonces, el término Moonshot (Disparos a la Luna) representa el pensamiento audaz que conduce a nuevos descubrimientos para impulsar a la sociedad hacia un futuro mejor. Los moonshot implican objetivos difíciles de alcanzar, quizá imposibles en apariencia.

           No es difícil entender lo anterior, ya que existen infinidad de necesidades “urgentes en el mundo” y sobre todo en nuestro país.

          

Recurro a Ikram Antaki en su ensayo El Pueblo que no quería crecer para tratar de entender al México del pasado, al del presente y al México que lucha intensamente por ser mejor.

          

Primeramente, invito a aceptar la metáfora de que México es una diana que acumula disparos que tienen como objetivos alcanzar soluciones casi imposibles de alcanzar, en apariencia. Por eso Antaki dice: “México es la nación que se niega a crecer, el país de las estructuras blandas, en donde todo es una coincidencia que depende del azar”. 

          

Documento que tiene más de una década de publicado, y que continúa siendo una referencia obligada para entender el entorno actual. Sin tregua alguna y con pluma envalentonada, Ikram enfrenta y denuncia lo que a su juicio han sido los grandes desafíos por vencer en México: “la apatía, la violencia, la intolerancia, la ambición desmedida de poder y la falta de confrontación de las ideas”.  Puntos. Qué, según yo, distan mucho de estar acabados y que todavía no estamos siquiera avanzando en su solución, sino todo lo contrario. Sobre todo en el renglón de la violencia.  Como el cangrejo… pues.

          

De origen sirio, Ikram Antaki, maestra, escritora y antropóloga emigro a México, donde radico hasta su muerte y donde publicó gran cantidad de libros, en los que toca con profundidad temas dolorosos y enjundiosos sobre el alma mexicana. Pero no queda es eso, ya que propuso una gran solución para “su querido México”, como le llamaba: “México se salvará únicamente cuando se reconcilie a través del debate. Es la única vía para reconstruir el Estado fallido”. 

          

De todo lo anterior me saltan dos preguntas: ¿Con las divisiones que el Presidente de México abona diariamente, se conseguirá la reconciliación que tanta falta nos hace? Y ¿Ante los problemas tipo  Moonshots que constantemente aparecen, provocados o no, podremos soñar, los mexicanos, con acertar con nuestros disparos a la Luna?

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020519

 

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