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APUNTE

JORGE GUILLERMO CANO

Culiacán del caos vial, los retenes, baches y topes, Sinaloa, 10 de junio 2019. No fueron las concesiones, las conocidas y las que se sabrán, que el gobierno mexicano hizo a Trump, lo que motivó la suspensión de los atrabiliarios aranceles trumpistas, sino los intereses en juego, de Estados Unidos, principalmente.

El hecho es que, de haberse cumplido la amenaza del especulador, evidentemente arbitraria, y hasta ilegal, pues el TLCAN sigue vigente hasta que no se apruebe la nueva versión en curso (que es casi lo mismo) habría afectado a numerosos negocios estadounidenses y golpeado seriamente su economía, particularmente en su zona fronteriza, pues es de sobra conocido su dependencia del consumo mexicano.

La principal oposición, que dio lugar a la cancelación del exabrupto trumpiano, estaba allá y fue la razón principal. En estricto, México no tenía que hacer gran cosa, pues la cámara y el senado del vecino país lo impediría. Negocios son negocios y punto.

 

TERCER PAÍS “SEGURO” ¿DE QUÉ?

Pero el gobierno de AMLO, por susto o lo que sea, hizo concesiones cuyo impacto está por verse. De entrada, ya de manera formal, Estados Unidos regresará a México a todos los solicitantes de asilo (en realidad tiene meses haciéndolo, ante la permisibilidad mexicana) contrariando incluso la obligación de aquel país, plasmada en sus propias leyes.

De esa manera, se hace formal lo que ya era factual y México es ya el “tercer país seguro”, al servicio de Estados Unidos, lo que se venía diciendo que no iba a suceder, por más que Ebrard y AMLO hablen de “razones humanitarias”.

También, se impone a México un mayor endurecimiento (todavía más) para frenar a los migrantes de naciones que están en la miseria, entre otras razones (sin descargo de la gran responsabilidad de gobiernos ineptos y corruptos) por la abusiva política económica de Estados Unidos y décadas de explotación.

Otra formalidad, pues según datos del propio gobierno mexicano, se ha recibido a casi nueve mil migrantes que fueron devueltos y que esperan, en nuestra frontera norte, la fecha de sus audiencias de asilo en las cortes de Estados Unidos.

 

UN CLIENTE CAUTIVO

Por lo pronto, “México comprará grandes cantidades de productos agrícolas a Estados Unidos”, pero hay mucho más de lo no dicho hasta ahora, como ya advirtió el propio Trump.

También, por supuesto, el bien vestido discurso de la “cooperación” para que los países paupérrimos de Centroamérica “ya no sean tan pobres”. Una perorata de sobra conocida.

Como sea, la concentración, mitin o lo que sea, de “unidad en defensa de la dignidad y en favor de la amistad con Estados Unidos”, realizado ayer en Tijuana, sirvió “para festejar” que la vulgar amenaza no se cumplió esta vez.

Pero solo una ingenuidad extrema o una carencia alarmante de sentido común, puede confiar en que las agresiones, ofensas y humillaciones trumpianas a México, cesarán. Ya se verá más pronto que tarde.

 

EL FUTURO QUE ALCANZA

Ganó el morenismo, partido o movimiento, las elecciones del pasado domingo 2 del mes en curso, en Baja California y Puebla, todavía alimentado por la inercia de una indignación nacional que justamente rechaza el ominoso pasado (pero que puede ser de nuevo futuro).

En un escenario donde la abstención fue la expresión dominante (poco más del 70 por ciento) se aprecia una merma cada vez más evidente del extraordinario apoyo de la población a la figura de AMLO, la esperanza frente a un pasado que no acaba de irse.

Tanto el próximo gobernador de BC, Jaime Bonilla, como el de Puebla, Luis Miguel Barbosa, no son, ni con mucho, las mejores opciones que pudo presentar Morena.

Ganaron porque estaba escrito que ganaría cualquiera apoyado por AMLO, pues la indignación ciudadana todavía tiene gran fuerza y se votaría en contra de lo que recordara al régimen anterior.

Pero el voto de castigo al pasado reciente, y a décadas de corrupción gubernamental e injusticia social, aún no parece distinguir entre las alternativas que el morenismo presenta, muchas veces con el único mérito de la presidencial palomeada. 

 

EL MENSAJE DE DURANGO

Sin embargo, bien haría el morenismo, y el propio AMLO, en examinar con atención lo que sucedió y el caso de Durango, donde también hubo elecciones, aunque no de gobernador, sirve muy bien para ello.  

Ahí, la coalición PAN y PRD obtuvo 16 presidencias municipales, mismo número que ganó el PRI; dos más, el PAN, en solitario, mientras que Morena solo dos, de un total de 39 alcaldías en disputa.

Según López Obrador, “el abstencionismo que se registró responde a que los ciudadanos son libres para participar, pues ya no hay inducción al voto (y) si no les gustan los candidatos no participan”.

Pero el hecho es que Morena tuvo, en las seis entidades donde hubo elecciones, casi tres millones de votos menos que en el proceso que llevó al triunfo a López Obrador, lo que equivale a un 65 por ciento menos de votación.

Sería un error lamentable tratar de convertir eso en una victoria extraordinaria.

 

EN EL TINTERO

-No menos de 120 jóvenes perdieron la vida el 10 de junio de 1971, cuando fue reprimida una manifestación de estudiantes, principalmente del IPN y de la UNAM, en solidaridad con los alumnos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Hoy se cumplen 48 años del “halconazo” echeverrista, otra infamia sin castigo en este país que ves.

-El apunte, también en “Vértice de Sinaloa” (verticedesinaloa.net); Línea Directa (https://www.lineadirectaportal.com); Didáktica (http://www.didaktica.com); Sitio Telles (http://www.jorgeluistelles.com); Síntesis de prensa, de Héctor Muñoz, y en “Voces del Periodista”, revista del club de periodistas de México (vocesdelperiodista.com.mx).

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