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FERNANDO DÁVILA PÉREZ

"Los científicos pueden describir los problemas que afectarán el medio ambiente
basándose en la evidencia disponible.
Sin embargo, su solución no es la responsabilidad de los científicos,
sino de la sociedad en su totalidad"

Mario Molina
Ingeniero químico mexicano y premio Nobel

Sin llegar a ser catastrofista. Sin ser apocalíptico (en el sentido que lo expresaba Umberto Eco). Sin ser ingenuo en lo que aconteció esta última semana.

Trataré de ser coherente y consciente.

Mi primer encuentro con la tremenda y lamentable noticia de que, como buen citadino, moriría a causa de la contaminación ambiental, fue cuando tenía 10 años, estudiaba la primaria y la clase de civismo nos enseñaba que México era una de las ciudades más grandes y más contaminadas en todo el mundo y que de seguir así, antes del año 2050 viviríamos con tapabocas y cascos para poder respirar.

Esto tiene más de 30 años.

Es más, recuerdo bien el haber hecho una maqueta en la que describía las causas de la contaminación… primero los coches, segundo la industria, tercero la basura, pues era común quemarla.

Las campañas gubernamentales eran para “hacer conciencia” sobre este mal y atacaban principalmente la quema de basura, principalmente de llantas viejas y productos de hule; segundo, retirar a las fábricas contaminantes; y tercero, disminuir el uso del coche.

Pocos años después salió una campaña gubernamental para que de manera voluntaria dejáramos de usar un día a la semana nuestro coche; a los meses, parece que esta idea fue muy buena, tanto así, que las autoridades implementaron el HOY NO CIRCULA de manera obligatoria y la verificación vehicular una vez al año.

La consecuencia: casi todos los dueños de vehículos del entonces Distrito Federal se compraron otro auto, y el problema no se solucionó, se agravó, pues el tráfico se duplicó.

Recuerdo bien mis primeros años en la Universidad cuando nuevos conceptos y acciones sujetas a multas se apropiaron del lenguaje común: “Contingencia Ambiental”, “Doble Hoy No Circula”, “Verificación Obligatoria” y otras más.

Esto hace casi 20 años.

Los últimos años, pareciera que el tema ambiental estaba más o menos controlado, no pasaba de que en épocas de calor se incrementara la mala calidad del aire, o que esporádicamente hubiera contingencia y se suspendieran ciertas actividades.

Es más se estableció un mecanismo por números en las calcomanías para que lo coches (nuevos o) de modelo reciente, primero durante 10 años y ahora 8 anteriores, circularan todos los días y con este tema tratar de disminuir la cantidad exorbitante de autos, que según datos en internet, el año pasado eran más de 5 millones en la zona metropolitana de la Ciudad de México.

Considero que una de las medidas que más alertaron a la población en materia ambiental fue la decisión hace tres años de que todos los vehículos sin excepción dejarían de circular un día a la semana y un sábado al mes.

Y fue esa medida la que propició inicialmente un poco de conciencia en torno a la situación ambiental en la que vivimos, sin lugar a dudas, lo acontecido la semana pasada incrementará el valor e importancia de este tema en nuestra vida cotidiana.

La verdad he investigado un poco… sólo un poco… y bueno, la Ciudad de México, en primera instancia y sus distintas zonas conurbadas después, no son las únicas con problemas graves de contaminación, países asiáticos y algunos europeos han padecido esta problemática.

Lamentablemente y con lo que he leído e investigado, seguro estoy, es que somos el país que ha adoptado políticas públicas en la materia, tardías y poco efectivas, iniciando desde la responsabilidad gubernamental, sólo dos temas: una corrupción indeterminada en Centros de Verificación Vehicular; y segunda, el transporte público gubernamental altamente contaminante, como algunas unidades del Metrobús, vean y busquen en Internet si estoy errado.

Las autoridades gubernamentales en materia ambiental, por lo menos en el centro del país, ya no se refieren sólo a la Ciudad de México y a su vecino Estado de México, sino que las acciones emprendidas comprenden, además de estas entidades, también los estados de: Hidalgo, Puebla, Morelos y Tlaxcala; es decir, el problema sí se ha agudizado.

La semana pasada se suspendieron clases en todos los niveles educativos el asunto afectó la economía, pues para los amantes del fútbol, “el deporte nacional”, se tuvo que programar un partido fuera de la ciudad. Seguro estoy que esta decisión afectó la economía de miles de familias de la ciudad de México.

Estuvimos a muy poco de que las actividades económico – productivas se suspendieran por problemas ambientales, seguro estoy que esta determinación, por salud, por humanidad y por sentido común, algún día, desafortunadamente muy pronto, se dará, es indudable.

Todos sabemos lo que podemos hacer para reducir la contaminación ambiental y lo que de ésta se deriva, no mencionaré las acciones, sólo exhortaré respetuosamente, a que HAGAMOS ALGO, lo que sea, pero comprometámonos nosotros mismos, en nuestra casa y con nuestra familia.

La contaminación no se acabará, el cambio climático tampoco disminuirá, pero seremos conscientes que nuestras acciones retrasarán paulatinamente lo inevitable, que cambiemos nuestro lugar de residencia por salud ambiental.

 

Especialista en comunicación Institucional
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@FernandoDavilaP

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