ARTURO SANTAMARIA

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

AMLO insiste un día y al otro también que el combate a la corrupción es la tarea central de su gobierno. Hasta el momento no ha dado muestras de que tal negra costumbre de la política mexicana se practique en su Gabinete, aunque haber concedido decenas de contratos sin licitación lo pone al borde de que eso pueda brotar en cualquier momento.

Pero AMLO, por más importante que sea, no es el único miembro de Morena, ni su gobierno el único con ese sello partidario. Para mala fortuna del inquilino solitario de Palacio Nacional y de Morena hay otros militantes y gobiernos de escala menor. 

¿Por qué para su mala fortuna? Porque si vemos, al menos en Sinaloa, a otros gobernantes a nivel municipal, sus representantes en el Gobierno están echando a perder con una rapidez inusitada el arrollador atractivo que obtuvo el 1 de julio de 2018.

Por torpeza, vileza, ignorancia, inexperiencia o lo que sea, lo cierto es que el fantasma de la corrupción ya está presente en los tres principales municipios del estado. ¿Ya estará enterado el primer Presidente de la historia nacido en Tabasco? Y si ya está informado, ¿qué puede hacer?

Durante el apogeo del viejo presidencialismo priista el señor de Los Pinos fulminaba a los gobernadores, legisladores o presidentes municipales que le daban comezón. A pesar del enorme poder en manos de AMLO, tal costumbre no parece que se pueda cumplir en el contexto actual, a menos que el Congreso local de acuerdo con él encuentre los argumentos legales para hacerlo porque los políticos ya existen.

No deja de ser ingenuo, si queremos ser benignos, o pasmosamente contradictorio siendo realistas, el hecho de que en Mazatlán “El Químico” Benítez, por ejemplo, desde su campaña y después a lo largo de sus primeros meses de gobierno haya denunciado constantemente la corrupción de gobiernos anteriores y, por otro lado, niegue que en su Gabinete hay claras muestras de nepotismo, una de las formas más flagrantes de la corrupción, demostrada ampliamente en reportajes periodísticos y por la mismísima Síndico Procuradora del Ayuntamiento mazatleco.

El miércoles pasado la aguerrida y honesta síndica reveló que Fernando Pucheta, ex Alcalde patasalada de colores tricolores, no dejó cuentas nada claras de decenas de millones de pesos del erario público; pero al mismo tiempo en la columna Malecón de Noroeste nos enteran que Linda Chang, la funcionaria más controvertida del equipo de “El Químico”, fue despedida por un presunto mal manejo de 20 millones de pesos en el Instituto de Cultura. ¡Tan sólo en seis meses ya se habla de una escandalosa corrupción!

Por más que se le decía a “El Químico” Benítez que esta funcionaria era sumamente problemática, la cual estaba ahí por ser familiar de la esposa del Alcalde, no hacía caso. Fue precisamente en esa dependencia donde empezaron las críticas al Presidente Municipal y la que más lo ha desgastado.

Según una reciente encuesta de El Debate, los alcaldes morenos de las tres principales ciudades del estado han visto disminuir sus simpatías entre los ciudadanos, lo cual es entendible porque sus gestiones van de la decepcionante a lo pésimo. No obstante, los números son más que aceptables para Morena. Según esta fotografía, a contrapelo de las encuestas nacionales que apenas le dan 63 0 65 por ciento, en Sinaloa más del 80 por ciento de los consultados califican favorablemente al partido en el gobierno. Tengo la sospecha de que la poderosa imagen de AMLO sigue gravitando de manera positiva y eso mantiene muy arriba al partido.

Así como en Culiacán, Estrada Ferreiro optó por bajar el perfil, lo cual ha beneficiado, al menos por el momento, su vapuleada imagen pública, “El Químico” debería aprovechar la salida de la señora Chang para limpiar sino de todos sí de la mayoría de los familiares de sus allegados, y de esa manera beneficiar la eficiencia de sus administración y oxigenar su presencia política que va cuesta abajo.

En este escenario, la figura de Quirino Ordaz elude mayores críticas  a su gestión. Los alcaldes morenistas son tan polémicos que atraen los reflectores en cada municipio y levantan barreras mediáticas que protegen al Gobierno estatal. El Gobernador lo sabe y, pues, le conviene.

Posdata

Javier Valdez fue una gran periodista y escritor; es decir, era un hombre de sólida cultura. También era amigo de varios de los mejores escritores de México, encabezando la lista el admirado Carlos Monsiváis. Leo algunos datos de su vida y me doy cuenta que fue un hombre que a través del estudio y talento, así como del esfuerzo incesante salió adelante en la vida. Evidentemente confiaba en el poder de la educación y de la cultura en general para enfrentar los desafíos de la sociedad y el tiempo que nos ha tocado vivir.

Sergio Fajardo, ex Alcalde de Medellín, Colombia, creía en lo mismo y por eso apostó a llevar libros, deporte, ciencia y arte a los barrios marginales de su ciudad para disminuir la violencia. Y lo logró. Es por esta misma razón es que un grupo de mazatlecos respaldamos la Iniciativa del ISIC de buscar que Mazatlán sea reconocida por la UNESCO como ciudad creativa en el campo de la cultura. Una tarea en pos de ese objetivo la celebraremos el  21 de mayo con un Conversatorio, intitulado “Ciudades Creativas para la Diversidad y la Innovación”. Van a estar presentes representantes de todas las ciudades mexicanas creativas reconocidas por la UNESCO. Los invitamos a escucharlos y dialogar con ellos este martes a las 10 de la mañana en el Museo de Arte de Mazatlán.

Este artículo lo dedico a la memoria de Javier Valdez.

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