OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

El desconocimiento de las leyes no evita el castigo al infringirlas. Ignorar algo no te salva de la culpa y mucho menos de la responsabilidad que tienes para usar los recursos a tu alcance. Fingir la ignorancia no es otra cosa que simular y de la simulación hay mucho de donde cortar en nuestro querido México. Probablemente existen los “ternuritas” a quienes puedan culpar por el desconocimiento de la función pública, sus riesgos y sus castigos cuando por presumir que se ignora algo otros hacen mal uso de los recursos o de autoridades mal intencionadas. En el México actual no puede haber ignorantes en la presentación de la ley, ni tampoco ignorantes al legislar esas leyes, mucho menos ignorantes en la aplicación de las mismas. El aparato judicial en México ha presumido muchas veces todos estos tipos de ignorancia fingida argumentando la falta de elementos conformados en las carpetas investigativas. Tengo muy claro que la corrupción y la impunidad juegan un papel trascendental en el ejercicio jurídico para aplicar las leyes y sus castigos correspondientes y que la argamasa social interesada en el continuismo de un orden jurídico a modo deba prevalecer. Se han escrito millones de cuartillas referidas a este asunto de la justicia jurídica, apostolados que han servido para modificar la forma y el fondo en la aplicación de los juicios y de las sentencias, sin embargo, la justicia se ha alejado algunos pasos para que la aplicación de esas leyes sean en verdad justas y no sean la artimaña por ignorar algo a propósito.

También estoy cierto que la justicia deba llevar consigo un paño que la haga ciega pero esa ceguera no ignora sobre quien caerá la culpa, sino que su ceguera obedece a perder el rango de importancia de la personalidad de quién será culpable o inocente. Fingir la ignorancia no nos hará más ni menos inteligentes pero si más cínicos y más hipócritas. Y en este sentido tenemos que entender que al margen de las leyes, la justicia debe coronar todo acto jurídico que establezca de manera respetable una acción legal al margen de los intereses personales de quienes aplican dichas leyes. La construcción de un estado de Derecho en la nación se ha convertido en la prioridad, dadas las causas de violencia que impera en nuestra nación. La ley del garrote como la ley de la ignorancia; entiéndase impunidad, ha socavado las estructuras jurídicas cuyo propósito de ellas es cuidar que la justicia llegue a todos. La construcción de un marco legal para actuar está precisamente en nuestra propia Constitución y de allí se desprende la acción misma de todo acto que se enmarca en lo dispuesto en ella misma. Nada de lo que se conoce como leyes secundarias, normas, sistemas, procedimientos, reglamentos, disposiciones, están fuera de esa Carta Magna, por ello cuidemos que nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no sea más violentada. Precisamos de jueces honestos y de un marco protector a ellos para darles la plena seguridad que al aplicar las leyes, no sean castigados por otras leyes. Por el bien de todos, seguridad plena a todos los que vivimos en México.

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