OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Si más no recuerdo en la clase de economía tratamos este asunto de la oferta y la demanda, los gráficos del consumo y del precio, el punto de equilibrio para asignar el precio de un producto y tantas cosas más que la verdad, nunca vi la posibilidad de ponerlo en práctica. Ahora que el gobierno federal, por conducto de los programas sociales se hace una derrama de dinero de un poco más de 300 mil millones de pesos anuales que reciben un poco o más de 14 millones de personas cuya meta será de 24 millones al finalizar este año quienes reciban dichos apoyos.

Para muchas personas este dinero no deja de ser un derroche del gobierno federal, sin embargo, bien lo ha dicho el presidente que no es un regalo ni una dádiva, simplemente es un derecho consagrado en nuestra Carta Magna. Para los economistas modernos formados en escuelas privadas, este hecho puede no ser entendido apropiadamente o para los noveles ciudadanos que no entienden para qué es esa derrama de dinero. Trataré de explicarlo de la forma más sencilla posible.

Una derrama de dinero tan grande en las familias mexicanas implica necesariamente la eficiencia en el gasto gubernamental. Esta eficiencia puede lograrse si y solo si, el gobierno asigna en el presupuesto de egresos lo que ingresa para el desarrollo de todos los programas de inversión y de gasto, además del pago de las deudas contraídas por el mismo gobierno. Estas deudas son específicamente lo que el gobierno debe asignar como una forma de irreductible para asegurar y equilibrar la gestión gubernamental. Los compromisos son muchos pero hay algunos que no deben de tener mora por las consecuencias que acarrearía la dilatación de esos pagos, uno de ellos es el pago de las pensiones de los trabajadores y el otro es el pago de servicios de la deuda externa e interna.

Pues bien, el país requiere de inversión en nuevos proyectos que demandan mejora o innovación para lo que el Plan Nacional de Desarrollo definirá qué programas o proyectos se tendrán para este nuevo periodo de gestión gubernamental. Existen instituciones que requieren accesorios o servicios que obligadamente el gobierno se compromete a cubrir, uno de ellos son los servicios de salud a los que se le agregarían medicinas y aparatos de hospitales. Otro gasto importante es el servicio de la educación. Otro más y no menos importante son los accesorios con lo que funciona el gobierno mismo; papelería, computadoras, servicios de mantenimiento, rentas, luz, agua, telefonía, en fin son miles de pagos y compromisos.

Bueno, el tema es el efecto multiplicador de los programas sociales. Si bien los programas sociales han existido siempre, no así como Andrés Manuel lo ha hecho ahora que es presidente. Esos 300 mil millones de pesos que ingresan a las familias por diversos motivos además por nuevos empleos de otros programas, se convierten en una derrama de dinero que vigoriza el consumo social. La demanda de productos de primera necesidad para su consumo genera un movimiento productivo donde el comercio es el primer nivel que sale beneficiado, para luego entonces los que están en el campo de la producción. Ese intercambio de recursos moviliza un sector demasiado importante y es nada menos que el de los servicios domésticos; el consumo de huevos, carne, tortillas, transporte, etcétera.

Potenciar el consumo básico es mover la economía desde abajo, es darle vida al changarrero, al panadero, al soldador, al carpintero, al cocinero, al mesero, al jornalero, al ganadero, al lechero, a la ama de casa, a las papelerías, al paletero, al nevero, en fin, simplemente porque el efecto multiplicador hace más efectiva la transacción de los recursos en la compra de productos y servicios. Un peso gastado puede multiplicarse en tres pesos o más por los niveles en la cadena de insumos.

De esa manera los 300 mil millones de pesos que bajan al consumo directo pueden convertirse finalmente en un billón de pesos o más. El engranaje productivo o de servicios adquiere una nueva dinámica y esta es que el consumo incentiva, en automático, a la microeconomía de manera directa. Por lo anterior se tendrá en este año 2019 un movimiento en el consumo como nunca antes visto desde la conquista hasta el México moderno, tal como lo conocemos. Lo dicho es sin contemplar la inversión del estado en el restablecimiento de las operaciones en empresas del mismo estado que habían sido abandonadas. Además de las nuevas inversiones que se harían sumando todo el dinero que se pagará con los nuevos empleos que generarán dichos proyectos de inversión nacional. Los miedos de muchos es que AMLO culminara este año fiscal sin déficit, y con ello les demostraría a sus opositores que sin corrupción puede hacerse lo que muchos no desean que se haga; MOVER DE VERDAD A MÉXICO. Otros beneficios que pueden tener estos programas sociales es que de manera indirecta puedan bajar los índices delictivos por el fomento al estudio y al trabajo, cosa que estaría por demostrarse si los índices delictivos tenderían a la baja. Habremos de esperar los tiempos y los momentos. Por el bien de todos, apoyo total a transformación de México. Así sea

 

FELICIDADES A TODAS LAS MADRES DE MÉXICO

*Si te gustó no te olvides de compartirlo y escribir lo que piensas en la caja de los comentarios. Gracias.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

www.didaktica.com

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Facebook Commentarios