ARTURO SANTAMARIA

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

La negativa de los legisladores morenistas ante la posibilidad de un acuerdo electoral con el PAS era moral y políticamente necesaria, aunque no siempre responde a las mismas motivaciones en cada uno de ellos y ellas.

Era necesaria para demostrar que en ese partido hay libertad de opinión y pluralidad, así sean caóticas, y para reconocer que hay una franja importante de militantes que repudian al PAS por el uso político que hacen de la Casa Rosalina. 

Sin embargo, no es lo mismo el resorte que impulsa a la Senadora Imelda Castro que el del Químico Luis Guillermo Benítez Torres, para hablar de dos casos.

La legisladora morenista había externado desde hace mucho tiempo el deslinde que ahora causa revuelo, aunque hay versiones periodísticas, de las que yo dudaría, que hablan de que antes buscó acercamientos con Cuén. En realidad, la Senadora fue consecuente con una conducta política abierta. En contraste, no se conocen declaraciones, al menos públicamente, en las que el Químico Benítez fuera un duro crítico de Melesio Cuén y el PAS antes de la presente coyuntura. 

Quizá lo que haya motivado a Benítez Torres a unirse al grupo de legisladores que rechazan las candidaturas comunes con el partido cuenista sea el levantar más presión a Mario Delgado y Rubén Rocha Moya para que estos dos personajes intervengan políticamente y eviten la sanción jurídica del TEE que le impide ser nuevamente candidato a la Alcaldía de Mazatlán. Pero, al margen de que jurídicamente sería improcedente una injerencia de ese corte, el Químico tiene un pésimo olfato político porque el estruendo que levantó le salió más caro: Morena está a punto de suspenderle sus derechos partidarios, y de ser así, no tan solo no podrá postularse a nada en 2021 sino que su carrera política, por cierto muy tardía, podría haber llegado a su fin.

A pesar de la declaración de las legisladoras Imelda Castro y Yadira Marcos de oponerse a un acuerdo electoral con el PAS, lo cual ni el mismo Rubén Rocha puede definir porque eso es competencia de la dirigencia nacional de Morena, decidieron seguir apoyando la candidatura oficial de su instituto por disciplina partidaria; pero también, y esto es obvio, porque quieren continuar su carrera política.

Además de lo anterior, es probable que la Senadora y la Diputada federal hayan analizado que el PAS podría sumar una cantidad de votos que ayudarían a su partido a ganar una elección que se vislumbra muy competida. Cuén ya no reúne los 150 mil sufragios que dice mínimamente contar, pero sí, quizá, la mitad de ellos, cantidad útil a la causa morenista en una disputa cerrada. Y, en efecto, el PRI-PAN-PRD con un candidato fuerte y toda la carne del Tercer Piso en el asador, estaría en condiciones de pelear seriamente a Morena la elección de Gobernador. Así que, en esas circunstancias, el realismo político de Rocha Moya es recoger los votos de donde sea. Sus anteriores experiencias electorales, e incluso las de López Obrador, son su justificación aliancista porque AMLO solo pudo llegar al poder en 2018 cuando sumó al Verde y al PES, verdaderos mercaderes de la política, como el PAS.

Sin embargo, según el Diputado local, Pedro Villegas Lobo, quien fue a la Ciudad de México a llevar la postura de los morenistas que rechazan los acuerdos electorales con el PAS, “todo apunta a que no habrá alianza entre el PAS y Morena”. Villegas Lobos no da mayores detalles de su dicho, salvo que se reunió con “compañeros morenistas que están involucrados en el Comité Ejecutivo Nacional de Morena”. Y sí, es posible que haya integrantes de la dirección de Morena opuestos a los acuerdos con el partido de Cuén, sobre todo porque están enterados de lo que hace en la UAS, pero hay otros, mucho más pragmáticos, que seguramente estarán de acuerdo en ir junto a los pasistas. Finalmente, tal y como son las cosas en Morena, si la decisión está muy peliaguda, la decisión la tomará el mismísimo solitario de Palacio Nacional.

Rubén Rocha está convencido que el PAS le suma, lo ha dicho repetidamente; pero no podrá ignorar que no tan solo hay un amplio número de universitarios que detestan el manejo patrimonialista y utilitarista de la UAS, sino también mucha gente fuera del ámbito académico.

Pero también el Senador Rocha Moya debe percibir que el PAS no está en condiciones de imponer nada a Morena. En realidad, Morena negocia con ventaja frente al Partido Auténtico Sinaloense porque este pretende salvar la poca fuerza electoral que le queda y su control de la UAS aliándose con Rubén Rocha; sin embargo, el cacicazgo de Cuén sobre la UAS dependerá fundamentalmente de lo que decidan en Palacio Nacional y no en el Tercer Piso del edificio vecino a la capilla de Malverde.

Rocha sigue acumulando fuerza electoral y Morena continúa apareciendo arriba en las encuestas, pero una vez que se conozca al candidato del PRI se sabrá más claramente si la alianza prianista se fortalece o se debilita, y Rocha avanza. A juzgar por lo que se escucha debajo de la mesa, los priistas de hueso colorado están presionando intensamente para que uno de los suyos quede como candidato, pero Quirino Ordaz parece convencerse cada vez más por uno fabricado en Puro Sinaloa. Si no sale adelante un tricolor de cepa ya se anuncian, así sea soterradamente, transferencias del PRI hacia Morena y Movimiento Ciudadano.

El domingo próximo podremos tener una idea más clara de quién es el candidato tricolor: si se registra Juan Alfonso Mejía como externo parecería que aumentan sus posibilidades, o que Quirino lo seguiría utilizando como distractor para proteger a su tapado, que tendría un perfil similar al de él.

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