alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

 

Había una vez un régimen que pretendíanterminar con él, para darle vida a uno nuevo. Lo consideraban obsoleto y disfuncional. Corrupto y autoritario, nada democrático que socavaba los derechos humanos. Y se decidió inaugurar el que lo relevaría, pero que hiciera historia:Un Antes y un Después. Antes de mí y después de mí. 

Pero ese pasado ni se derrumba ni se cimenta el presente. No se avizora futuro porque las intenciones personalesnunca darán sentido a un gobierno ni generará una buena administración si no se tienen sólidos cimientos constitucionales y respeto a los órganos autónomos y organismos de la sociedad civil.El gobierno es una ciencia y no una intensión animosa. Gobernar es un arte, no un ensueño. 

Que si bien es cierto la legitimidad legal se formalizó con el holgado triunfo de AMLOcomo candidatocomo mandatario, sus asideras ideológicas son débiles, cuestionadas y pecan de un soberbio autoritarismo. Es cierto que hdesaparecido mucho de lo creado, pero no ha construido nada de lo deseado y prometido.Por eso el rumbo trazado está tomando caminos equivocados y peligrosos para la gobernabilidad, el orden y laestabilidad política la armonía social. 

La población mexicana, debe advertirseno comulga mucho con las ideologías. Sólo los interesados en sus visiones, son quienes a cada rato le ponen el cascabel al gato. Y caemos en ese galimatías de adherirnos sin entenderlosLo que la sociedad quiere es orden, convivencia pacífica, bienestar y progreso, y a eso está obligado el Estado. Tendencias políticas han gobernado el País y la realidad, por más que la maquillan, no se transforma. Todas las ideologías han pasado por “la prueba del ácido” y todas han salido quemadas. Unos más y otros menos…pero con heridas que aún no cicatrizan. 

Y la Cuarta Transformación, que así se le llama a este grupo del poder, no será la excepción. Sigue la desigualdad y la pobreza, pero con más pobres. La corrupción selectiva y la impunidad cómplice afloran a cada momento. El desempleo va en aumento, la economía en caída libre y la sociedad dividida y confrontada. La realidad del pasado que se cuestiona apreciaban algunos de los anteriores componentes, pero no se observaba a como la vivimos ahora.   

La historia política nos habla de acontecimientos que marcaron con mucha claridad un Antes y un Después. Como lo fue la alternancia en México con el triunfo de Vicente Fox, y como efecto colateral, el fin hegemónico del Poder Ejecutivo Federal en poder del PRI. Pero dicho con claridad, no generaron cambio alguno en el gobierno, y sí, se agigantó la corrupción y la impunidad y el desorden administrativo. 

Y vendría uno más, de mayor trascendencia para el Sistema Político de México: La llegada, por primera vez, de un “gobierno de izquierda”.Pero en ningún sentido han sido el fin de una época para dar vida a una más beneficiosa. Al contrario, fueron desfondadas todas las “ilusiones” por incapacidad administrativa y ficciones ideológicas. Quimeras que un gran sector de la población reprueba y critica. 

Porque si bien AMLO logró legítimamente el triunfo electoral en 2018, no ha podido legitimar su capacidad y quehacer gubernamental. Y si pretendía imponer una nueva época política en el País, no advirtió que en muchos casos las pretensiones fundacionales fracasan. Y la presunción política de López Obrador, va en ese camino.  

La ruptura con las instituciones y el avasallamiento político y autoritario contra las estructuras sociales y contra quienes disienten de él, han desmerecido la legitimidad de su gobierno en eficacia y eficiencia y en gobernabilidad. Su pretensión de destruir todo lo anterior sin mejora clara en la reposición de lo destruido, augura un aciago destinoque a nada bueno nos va a llevar.Es la percepción de muchos millones de mexicanos, aunque en contraparte, un tanto igual de fieles lo consientan. El País está dividido y las raíces del odio y el rencor debemos cuando menos podarlas, que no crezcan tanto ni contaminen el ambiente social.   

AMLO pierde porque apuesta y atenta contra la realidad nacional y enfrenta ciegamente a quienes le pueden ayudar en esa carga de problemas socioeconómicos por los que atraviesa el País. Porque los miembros de su gabinete, sin conocimientos suficientes sobre los grandes temas nacionales, sólo figuran de adorno. Aunque AMLO le diga a los empresarios que “no está de florero”, supongo, que lo mismo piensa de sus colaboradores.

Pero el que haya decidido disponere imponer lo que es de su conveniencia, advierte un sistema orgánico administrativo deficiente e ineficaz. Y sí, sus subordinados, están de floreros. Y aunque él tenga otros datos, el desencanto crece, los problemas se agravan, y las estrategias de solución, no aparecen. 

De tiempo atrás, los expertos en economía, salud y seguridad advierten un fracaso del gobierno en los diversos frentes de la vida nacional. La demagogia en el discurso y la simulación en la acción son herramientas básicas del populismo que afectannuestras libertades básicas y cercena todo tipo de organización social y productiva. 

La nueva versión de régimen se inauguró con serias advertencias y circunstancias que no han podido controlarLa pandemia que enluta decenas de miles de hogares, la economía y el desempleo que afecta a millones de familias, la pobreza que se agudiza y la inseguridad que nos atormenta, son temas apremiantes que deberían ser analizadas antes de insistir en un nuevo Régimen Ficción.