humberto choza

DESDE LA CONFRATERNIDAD

JOSÉ HUMBERTO CHOZA GAXIOLA



Dice la española Laura García Arroyo, erudita, y gran investigadora del nuestro querido lenguaje: el español: “Me gustan las palabras que bailan, esas cuyas sílabas transmiten ritmo, sonoridad y prácticamente provocan una sonrisa al pronunciarlas y al escucharlas”. Y confiesa que es el caso de la palabra Funderelele. “Me encanta, me encanta, me encanta…” casi grita cuando la pronuncia.

              Me pasa lo mismo, y lo menos que puedo hacer con esta musicalidad es descubrirles, queridos lectores, su significado: “utensilio de cocina similar a una cuchara, que incluye un mecanismo con el que se da forma de bola al helado”. Además, la señora Laura dice que cuando “la escucha la transporta directamente a un tablado de flamenco”. Incluso, dice más, y “sigo el compás”.

              A mí, en lo personal, se me hace una mujer especial, doña Laura, la admiro porque creo que está llena de ritmo lingüístico, que va más allá de lo estrictamente normal. Seguro, supera lo musical de las innatas melodías de la magia del lenguaje. Tengo la dicha de haber escuchado a doña Laura, lo siguiente: “que no recuerda la primera vez que la escuchó, ni siquiera quien la dijo, pero sí que me encandiló. Me sorprendió no conocer el nombre de algo tan común y me maravilló la forma tan simpática que había adoptado con tanta felicidad".

              Ufff, me emociona, e invito a todos a seguir la trama que se vislumbra en esta linda historia, de una desconocida: la palabra “Funderelele”.

Una narración emocionada me embarga y me hace seguir la trama encantado. 

Doña Laura, continúa con su escritura para luego narrar. “la siguiente vez que fui a una heladería le pregunté al despachador, si sabía ¿cómo se llamaba la herramienta clave para su trabajo? Triste respuesta, ¡no sé qué es eso! No dejó, el despachador, que su cara trasmitiera, en una revelación inteligente, su asombro interior, y sobre todo no permitió, que la pena que sentía, lo delatara. Cosa que muy seguido nos sucede a gran cantidad de personas.

La razón de lo anterior se debió a que no conociera el nombre de tan vital herramienta-compañera, que fuera la solución de generar su salario, y por lo tanto que le diera para su alimento diario. La Funderelele como herramienta, es uno de los inventos más “sabrosos” dice doña Laura, y que aporta gran felicidad con su técnica  constructiva, para que sea motivo delicioso y para para que la vainilla y otras sabrosuras, deleite a gran cantidad de gozosos amantes del dulce-golosina. 

“El despachador -muchacho inteligente- me regaló una bola de helado de vainilla, continuó narrando la española-.

-Después, deduje que lo que motivo al despachador darme un regalo, había sido de mucho más valor al que yo le regalé: una palabra.

-Lo cual me convirtió en una mujer feliz, ya que me fui contenta y convencida de que en ese encuentro quizá, provocaría una expansión del término. O cuando menos eso lo soñé…

              Así, es como se generan y se logran las grandes novelas que han existido a través de los tiempos. Los narradores, como doña Laura, están dotadas de cualidades por encima de cualesquiera otras, ya que con su imaginación, su cultura y tenacidad, puede seguir generando gran cantidad de sueños y convertir una historia sencilla en un bestseller que aspire a ver su nombre en las listas de éxitos literarios de más de una docena de grandes libros. Muchas de las listas que se han anotado en estas estadísticasdel New York Times de novelas han nacido como simples ideas, que han sido llevadas después al cine y a la televisión. 

Una bola de helado de vainilla, un utensilio mecánico llamado Funderelele, un gran sabor esperando en la boca, una gran investigadora llamada doña Laura, una gran imaginación, una amplia cultura y una gran tenacidad, pueden en armonía crear una bella novela para el disfrute de muchos lectores. ¡Enhorabuena…!            

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