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PROF. CATARINO ESCOBAR

Si bien es cierto que el mundo contemporáneo no ha sufrido una pandemia ya se ha experimentado la Gripe española entre 1918 y 1920, mal llamada así ya que no surgió en España sino que recibió ese nombre porque fueron los hispanos los primeros en dar difusión al problema. Recientemente se vivió un proceso similar con la Influenza: se debía usar cubrebocas y no dar la mano, mucho menos besar al momento de saludar a alguien.

El 14 de marzo de 2020 por los medios de comunicación se informó a los mexicanos que las vacaciones de Semana Santa se adelantaban. Las medidas que tomaba gobierno federal no eran las primeras, ni las únicas. Pero si la mas significativa porque mandaba a sus casas a más de 25.4 millones de alumnos de educación básica y con ello a miles de involucrados: trabajadores de la educación, transportistas, vendedores de comida chatarra, etc. 506 mil alumnos de educación básica irían a resguardo en Sinaloa. Ya desde semanas antes había iniciado la Jornada Nacional de Sana Distancia para proteger a adultos mayores y niños. Dicho programa terminó siendo Susana Distancia haciendo presencia el ingenio mexicano.

Para el 30 de abril había 869 casos positivos de Covid-19 con 142 defunciones en Sinaloa, dos meses después tenía 8 613 confirmados y 1 356 defunciones; en el país 238 511 confirmados y 29 189 defunciones; mientras que a nivel mundial 10 815 117 confirmados contra 519 575 muertos. La tasa de crecimiento se había duplicado en Sinaloa. Para el 11 de septiembre se contabilizaron 17 372 confirmados con 2 946 decesos. La cifra sigue creciendo.

Respecto al ámbito educativo, los trabajadores de la educación están haciendo lo que les corresponde, pero se han enfrentado a situaciones que rebasan sus esfuerzos. La mayoría se ha actualizado mediante los CTE y otros cursos para realizar trabajo, asesoría y retroalimentación vía Telegramm, Whats App, correo

electrónico y plataformas como Facebook, Youtube, Hangout, Google Classroom, Zoom, Meet y hasta el cada vez más en desuso Skype.

Padres de familia y alumnos han manifestado que las plataformas consumen muchos datos y megas, hay quienes no se han incorporado al trabajo, ante ello los trabajadores de la educación buscan estrategias para que el proceso de enseñanza-aprendizaje continúe. La experiencia del cierre del ciclo escolar 2019-2020 señala que con el paso de los meses la interacción tenderá a disminuir.

Si bien es cierto que los profesores, padres de familia y alumnos han estado trabajando en línea también existe resistencia no porque no se quiera trabajar, sino que el trabajo implica estrés, romper paradigmas y adaptarse. En este proceso todos están aprendiendo y sienta bases para que cuando se regrese a clases presenciales las herramientas tecnológicas se sigan empleando.

Compromiso, vocación, tolerancia y paciencia son las palabras claves que se han de llevar a la práctica en este contexto de pandemia y la posible crisis económica que se avecina. El realizar actividades también posibilita que el cerebro esté ocupado y así poder explotar la creatividad. La escuela no son las paredes, mientras se establezca la relación docente-alumno-padres de familia el proceso continúa. Nadie educa a nadie, entre todos se educan.

La resistencia al trabajo de educación a distancia es normal en tanto se vive un contexto al que no se estaba preparado. La sociedad se está enfrentando a distintos obstáculos, en particular en el ámbito educativo, pero la Humanidad ha demostrado que ante las adversidades siempre ha salido adelante. Es momento para mostrar solidaridad, empatía y deseos de superación. La resistencia, y las barreras que se puedan presentar, servirán para avanzar y llegar a ser mejores personas. Un Sinaloa mejor se puede empezar a vivir desde ya, y la educación es una de las herramientas para lograrlo.