humberto choza

DESDE LA CONFRATERNIDAD

JOSÉ HUMBERTO CHOZA GAXIOLA

Las palabras trasmiten mensajes. Pero también comunican emociones; y para reconocer si son apasionadas, indiferentes, dolorosa, temibles, felices…hay que detenerse a observarlas.

¿Cómo elegimos las palabras que usamos para hablar o escribir? ¿Cómo nos definen esas palabras y qué dicen de nosotros? ¿Conocemos todas las palabras que existen para poder seleccionar, entre todas ellas, la que exprese justo lo que queremos? ¿Cómo y dónde encontraremos nuevos términos y cómo estableceremos una relación con ellos?

Con base en lo anterior, propongo a mis lectores iniciar, con este escrito, una serie con la idea de investigar varias palabras y estudiarlas para entenderlas y adornarlas con frases y oraciones elegantes para beneficio de nuestro idioma.

“¿Si el que no oye es sordo y el que no habla es mudo, cómo se llama el que no puede oler?”.

Como ya se dio la voz de arranque con el título, veamos que significa la palabra “Isosmia”. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) responde: “Isosmia es la pérdida total del olfato. Y puede deberse a enfermedades subyacentes. ¿Por ejemplo, fumar, efectos secundarios de medicamentos, la obstrucción nasal o el moco?”

Salta una pregunta más: ¿Cómo se puede curar la Isosmia? Generalmente es producto de un catarro, se cura usando descongestionantes que abren las fosas nasales y favorecen la respiración. Por lo general la curación es a corto plazo, a menos que haya una infección mayor de algún germen y, en este caso, el especialista indica el antibiótico correspondiente.

Por otro lado, el libro titulado: Funderelele, y más hallazgos de la lengua, de la lingüista Laura García Arrollo, nacida en Madrid en 1975, y que vive en México desde hace más de una década, y que ha hecho diccionarios durante mucho tiempo y que después dio el salto a la TV, donde trabaja arduamente en la actualidad, en el famoso programa La dichosa palabra.

El objetivo que inspira constantemente a la Maestra García Arroyo es impedir, de alguna manera, el empobrecimiento de la lengua española debido al poco uso, y por lo tanto al olvido, de palabras que se están quedando en recuerdos.   

La maestra García pretende con esta investigación dar una muestra de las diferentes formas en las que uno se topa con nuevas palabras “y narra, en primera persona, como algunas llegaron “a mí, a mi vocabulario, a mi vida. Como las hallé, o me hallaron, cuando empezó mi historia con ellas, y como el descubrimiento de cada una llegó de la manera más inesperada, extraña, peculiar e impredecible”.

Atendiendo el trabajo que ella realiza, podemos decir que las palabras desconocidas nos rodean, y siempre están ahí. Podemos encontrarlas en los libros, en los maestros, en las redes sociales, sí; pero también en la calle, en los amigos, en la gente con la que nos cruzamos de forma casual, en las incorrecciones del otro, etc. 

Por otro lado, atendiendo un tema vivo y candente, y en vista de que existe la posibilidad de que el virus pandémico Cobid-19, nos afecte por mucho tiempo, o, en definitiva, de tal manera que nos quedemos con la Isosmia para siempre, sin la posibilidad de por vida, de curarnos, y sin saber a qué olían las flores del jardín de mi casa, sin percibir la leña en la montaña, las palomitas en el cine o la cochinita pibil.

Así, pues, correremos el peligro de anularnos por completo el sentido del olfato y casi por completo el sentido del humor, convirtiéndonos así en unos  vulgares isosmianos.