humberto choza

DESDE LA CONFRATERNIDAD

JOSÉ HUMBERTO CHOZA GAXIOLA

WilfredPelletier, un indígena norteamericano de la comunidad ojibway, al norte del lago Uron, dice que su comunidad no tiene ningún tipo de organización, que no se necesita, “porque es una comunidad orgánica”. Para sustentar lo dicho, Pelletier ofrece un ejemplo de cómo consigue su comunidad que se hagan las cosas que se han de hacer.

   “Digamos, por ejemplo, que la sal del ayuntamiento de la comunidad india necesita un techo nuevo… Ha habido goteras aquí y allá durante la temporada de lluvias y la cosa continúa peor. La gente lo ha comentado, seguramente pero nadie organiza un comité o nombra a alguien encargado del proyecto.” Y no sucede nada hasta que una mañana “aparece un joven en el tejado arrancando las maderas viejas, y abajo, en el suelo aparece un cargamento de madera nueva, probablemente insuficiente para acabar el trabajo, pero suficiente para iniciarlo. 

Entonces al cabo de un rato, otro joven se acerca y ve al anterior en el tejado. No pregunta: “¿Qué estás haciendo ahí arriba?”, porque es obvio, pero podría decir: 

“¿Qué pretende con eso?” y etc. De lo cual se deriva que se pueden generar demasiadas preguntas. Luego se marcha y al cabo de un rato vuelve con un martillo y unos clavos y un montón de madera y quizá con un rollo de tela asfáltica. 

Al medio día hay ya una cuadrilla entera trabajando en ese tejado, otro montón de material almacenado; perros ladrando ny mujeres que llevan bocadillos y refrescos. Toda la comunidad está involucrada en el trabajo y se forma una buena y alegre diversión. Quizá al día siguiente otro joven lleve más madera. Al cabo de dos o tres días el trabajo estará terminado y entonces se celebra una fiesta en la “nueva” sala del ayuntamiento.

    ¿Quién fue el responsable de ponerle un nuevo tejado al ayuntamiento? ¿Fue el primer joven que se subió al tejado, un simple individuo aislado, o fue toda la comunidad? “¿Cómo se puede saber? No se convocó a ninguna reunión, no se formó ningún comité, ni tampoco se recaudaron fondos, etc. Sin embargo, debió de haber un tipo de organización en todo el proceso porque al final el trabajo se hizo. Y se hizo más rápidamente que si se hubiera contratado a profesionales para hacerlo. Y no fue un trabajo, en realidad, sino una diversión.” 

    Linda narración de Pelletier. Conviene atenderla ya que tiene mucha fuerza para que sirva de ejemplo al mundo. Eso creo yo. Ya que la autoorganización social y creatividad colectiva no se dan solamente en la comunidades indígenas norteamericanas; se dan también en las comunidades rurales de todo el mundo y en organizaciones informales de todo tipo. En circunstancias muy diversas, la gente comienza a unirse, a ayudar, a echar una mano, a dar una pequeña ayuda. Nadie en particular lo dirige, pero las cosas se hacen.

    Un ejemplo de autoorganización social en el campo de la alta tecnología es Internet. La Red se creó en 1960 por iniciativa del ejército norteamericano cuando buscaba un sistema de distribución de órdenes en el caso de una guerra nuclear, de modo que ningún centro individual pudiera utilizarlo. Pero una vez que la Red se creó, los científicos comenzaron a usarla y después pasó a disposición del público en cualquier parte del mundo.

Creo que  no está demás decir que con relativa rapidez se unieron más y más grupos y personas hasta que a mediados de la década de los noventa se estima que estaban conectados 25 millones de personas. Con la gracia de que el número se duplicaba cada 8 meses.

Ambas cosas tienen el mismo estatus: el tejado y el internet se comportan como un caos organizado. Lo cual me sorprende y enamora.