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M. FERNANDO DÁVILA

Nadie, absolutamente nadie puede poner en tela de juicio que Facebook es una empresa 100 por ciento vanguardista y que esta cualidad le ha permitido ganar constantemente adeptos, pero no sólo en sus usuarios comunes y constantes como lo es usted caro lector y creo que yo también, sino me refiero a las enormes, a las monumentales empresas que a ellos les pagan publicidad, lo que se convierte en extraordinarios dividendos.

¿Ya dije que nosotros los consumidores somos la moneda de cambio? 

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Los últimos meses, todas la campañas publicitarias de todo tipo de productos han eliminado una gran parte de gasto de recursos para publicitarse en espacios mediáticos tradicionales, si se les puede llamar así lo que en su momento fueron las “joyas”, el “éxito seguro”, me refiero a la televisión y ala radio, para destinarlo a publicidad en las redes sociales, de las cuales Facebook es ahora la joya de la corona y el lugar en donde todas las marcas, productos y servicios deben de estar por un simple y sencillo hecho: ¿quién no tiene una cuenta en esta red social?

Facebook, fiel a sus principios de vanguardia mercantil y tecnológica nos sorprendió la semana pasada al anunciar que a partir del día 5 de agosto, toda pauta promocionada económicamente en su red social, tendría, además de pasar los filtros cotidianos, una nueva verificación, la cual incluye la aceptación expresa del anunciante de que aparezcan ciertas leyendas en la información pautada, referentes a quién paga y cuánto se paga.

A pesar del gran impacto mediático que este anuncio tuvo en México, es importante señalar que la aplicación de esta herramienta–filtro sobre publicidad política se aplicó en esta misma fecha para otros 32 países; además, es el mismo método implementado por la red social en el año 2018 en Estados Unidos.

Esto quiere decir que los mexicanos no debemos tomarnos el anuncio con tintes particulares, con una sensación de persecución o de irregularidad y menos de que se tenga un interés superior de esta empresa en nuestro país.

He escrito con anterioridad que Facebook es una empresa vanguardista y muy exitosa, las decisiones que toma, en este caso la que nos ocupa para 33 países, entre ellos México, no es en función de cuidar o proteger los intereses políticos del país o países en los que opera y menos el de favorecer o no a algún candidato, partido o proyecto, lo hace única y exclusivamente porque le conviene asumirse como una empresa imparcial, que marca una distancia responsable entre sus más de 100 millones de usuarios en México, contenidos en Facebook, WhatsApp e Intagram, respecto a los intereses y campañas políticas y otros anunciantes.

Es decir, actúa en estos términos porque le conviene, porque sabe y tiene claro que publicitarse con ellos es una decisión inteligente, pues cualquier promoción hecha en su plataforma tiene grandes posibilidades de ser exitosa, por lo tanto tiene que cuidar sus intereses.

No es la primera ocasión que esta red social se abre públicamente a intereses de sociedad, gobierno y política, recordemos que en febrero de 2018 firmó un convenio con el Instituto Nacional Electoral (INE) en el marco de las campañas políticas federales, a fin de eliminar de su plataforma toda aquella información que se detecte como falsa y que es conocida por nosotros como las “Fake News” o noticias falsas.

Las acciones determinadas por los directivos de la red social son claramente con el objetivo de continuar la construcción de su prestigio, además de conservarse hasta cierto punto como una empresa “socialmente responsable”.

Mis respetos y reconocimiento por esa actitud, sin embargo, la crítica en función de su actuar, del enorme poder que tiene derivado de la implementación mercantilista del Big Data obtenido de nosotros al aceptar sus términos y condiciones, es permanente pues hay analistas que dicen que el secreto del éxito está en el funcionamiento de sus algoritmos, cada día más complejos, cada día más amplios, cada día con mayor control y poder sobre la información que debería de ser de todos y que a pesar de que la plataforma sólo la difunde, se comporta como si la generara y por eso puede elegir a quién le llega o no loque se publica de manera orgánica o pagada.

El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, manifestó su beneplácito ante este anuncio de Facebook y llamó a la otra red social similar, “Twitter”, a hacer lo mismo, lo que no recordó es que la empresa del pajarito azul, desde el 22 noviembre de 2019 retiró de su plataforma toda la publicidad política.

Las miles de campañas para renovar la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, cientos de presidencias municipales y legisladores locales está pronto a iniciar… pagar propaganda política en Facebook es necesario para hacerse notar, ya veremos el usufructo obtenido con o a pesar de las nuevas reglas de la publicidad política.

Especialista en comunicación Institucional 

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@FernandoDavilaP