alcaraz ernesto
COLU
MNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Es inadmisible considerar la poca seriedad del presidente López Obrador cuando de asuntos de gobierno se trata, hábilmente los disfraza en propaganda para mejorar su aceptación social y el respaldo para MoReNa. Fustiga a la ciudadanía sin advertir que alterando las emociones de sus seguidores de “mecha corta”, facilita que la pradera nacional se incendie. Y todo para que la disidencia civil sea aplanada y advertida a que se defina: ¡Se alinean o no a la Cuarta Transformación!  

Ya el discurso contra la corrupción, no basta. Se necesita aplicar la justicia contra quien delinca. Dice José Woldenberg, que elcombate a la corrupción es necesario para la salud de la vida pública. Que no hay nada que reblandezca más la confianza en la política y sus instrumentos, que los fenómenos de corrupción reiterados que quedan impunes. Se trata de un corrosivo que afecta a partidos, políticos, congresos y dependencias públicas, sin los cuales es difícil imaginar un régimen democrático. Y que el único método que se ha inventado para atajarla es la impartición de justicia”. La oportunidad de lograrlo, latiene. 

Yestá aquí Emilio Lozoya, extraditado desdeEspaña por considerarlo el prototipo de la prevaricación del gobierno de Enrique Peña Nieto. Llegó en avión proporcionado por el gobierno. En ellos vuelan los pillos por seguridad, pero no el presidente. La Justicia española lo entregó a las autoridades mexicanas con buena salud, listo para ser trasladado a un reclusorio mexicano. Pero no pisó la cárcel, lo mandaron a checar a un hospital “fifí”, atendido por “médicos mercantilesy centaveros, porque en el trayecto a México, se sintió mal. Aunque algunas fuentes señalaban,que en el ISSSTE lo esperaban

Emilio Lozoya está acusado por los delitos de delincuencia organizada, por cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Pero sólo se le imputa uno: la venta de Agro Nitrogenados y el caso Odebrecht, de cuya empresa recibió 10 millones de dólaresy que una parte del soborno fue destinado a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. Pero se advierte en este casoque el inculpado sólo consideraciones ha recibido de las autoridades mexicanas. 

De acuerdo con la narrativa del caso, parece ser que la impunidadpuede atravesarse en el proceso. Porque si “la escalera se tiene que barrer de arriba para abajo”, pues a subir unos cuantos escalones y elevar el enfoque y la mira jurídica. Porque más de alguno de los suyos, saldrá igual de raspadoporque hay una sentencia comprometida dictada desde Palacio Nacional: Nada fuera de la ley y nadie al margen de la ley”Ojalá y no sean esas declaraciones igual que las letras chiquitas” que se anexan a los contratos y leyes aprobadas por los congresos. 

¿Habrá un pacto concertado? Porque lo que se sabe, no huele bien. Resulta que, de manera convenenciera y asombrosa, don Emilio pasó de acusado a posible acusador al apegarse a la figurajurídica de “testigo colaborador o testigo protegido, contemplado, ciertamente, en un recurso legal denominado “Criterio de OportunidadY sin duda, lo que diga, será de un enorme beneficio político-electoral para el presidente y MoReNa. 

Por eso nohay que perder de vista lo que se ha venido filtrando sobre este asunto, pues según notas acreditadas al proceso, existe la presunción que la Justicia volverá al plano de la Política. ¿Por qué considerarlo así? Porque la audiencia señalada por el juez de controlestá prevista para dentro de seis meses. ¡¡Cuando ya estará en marcha el Proceso Electoral de 2021!!Pero todavía más: el propio inculpado está solicitando al juez de control, que hoy mismo se le defina su situación jurídica

Se está jugando con fuego y se está estirando en extremo la “liga de la paciencia ciudadana”. Porque si existe la pretensión de engañar a la gente del proceso en comento, se corre un alto riesgo de protesta ciudadana. La sociedad no aceptará ser burlada, sobre todo si la ferocidad mostrada por el presidente de ir contra la corrupción, se vuelve protección consentimiento político a favor del inculpado

Que nadie fuera de la ley, dijo. Pues sí, pero el señor Lozoya está en libertad condicional, descansando en su casa. No en un penal, como lo prometió AMLO y se informó que así sería, de acuerdo al protocolo explicado, días ante de la extradición del acusado. ¿Ahora es colaborador del gobierno otestigo protegido de la Fiscalía General de la República? El presidente se justifica diciendo que es “necesario protegerlo, porque este señor puede decirnos muchas cosas, destapa la corrupción de los priistas, de los panistas y de los neoliberales”Y, además, presume para que le creamos: “Yo me entero sólo por los medios, porque hace varios meses que no hablo con el Fiscal General.

Sin duda, lo que surja de las declaraciones de don Emilio, puede convertirse en una bomba política para muchos de la oposición, que pudieran estar involucrados en la investigación. Pero igual, podría tocarle a algunos empresarios y políticos de sus simpatías y compromisos. Sólo se pide que se haga Justicia y no se politice el caso de Emilio Lozoya.