MCF2019

MANUEL CÁRDENAS FONSECA

Cuando el electorado está carente de la madurez cívica y política es manipulable por aquellos que tienen el poder y el dinero, lo que les da para moverlo y comprar su conciencia (mayoritariamente) con espejitos o despensas, a pesar de ser candidatos que tienen el expediente manchado por ineficacia, ineficiencia, corrupción, señalamientos de parientes de primer grado con la delincuencia o estar enquistados en el grupo del que tanto se quejan. Viven la contradicción de sus emociones como cuando piden que no exista corrupción, pero buscan el favor del policía, del agente de tránsito o la tranza con el amigo en la burocracia, por decir lo menos.

Bueno será tener candidatos que sepan qué plantear para sanear finanzas públicas y así no cargarle a los fregados y causantes cautivos, pago tras pago de intereses y renovaciones de deuda pública, que se paga con los impuestos. En este tema hay que empezar por trasparentar la deuda de largo plazo, la de corto plazo y aplicar verdaderamente la normatividad con una real fiscalización del poder Legislativo y la sociedad; trasparentar los pasivos laborales y dejar de tener una nómina revuelta con los tres poderes y organismos autónomos constitucionalmente. Es vergonzoso que el propio poder Legislativo o el judicial no tenga su propio sindicato y sigan en el engaño que impusieron desde hace muchos sexenios so pretexto de economía administrativa violando la Ley. Con ello se dejaría de esconder en “bolsas” muchos recursos que después se manejan con trasferencias para gastos a capricho.

Que sepan qué hacer para que los padrones de los sectores a beneficiar sean públicos ciertamente,clasificados y fiscalizables: sean pescadores, jornaleros, indígenas, pequeños productores o beneficiarios de programas asistenciales como el seguro popular, becarios, madres solteras, etcétera, y ya no sea un “hoyo negro” de dispendio sin posibilidades de trasparentar en el que cobran fallecidos o personas inexistentes o duplican pagos administrativamente sustraen el recurso ordeñandolas finanzas públicas.

Qué se anime a reformar la Ley Estatal de Coordinación Fiscal para hacerla más justa con los municipios y se acabe con la costumbre de que queda la mayor parte con el “ganador” (ejecutivo estatal).

Que se pongan candados y límites más bajos en el porcentaje de trasferencias de un Ramo a otro sin autorización del Congreso o en el destino discrecional de los ingresos no presupuestados. De esta manera se podrán etiquetar recursos con verdadero sentido social para los más desprotegidos y, siendo transparente con ello, incrementar la inversión productiva y los incentivos positivos a la creación de empleos. Actualmente funcionan al gusto del que maneja la sartén con la complacencia del poder Legislativo que no cambia la Ley.

Que se anime a que los productores de granos dejen de ser proveedores de harineras y tengan en el lomo a los grandes productores junto con los acopiadores.

Que se aclare todo lo referente al sector salud y sepa exigir a la Federación que cumpla con su obligación en infraestructura de segundo y tercer nivel de atención a la población derechohabiente para que no sea el estado el que paga los platos rotos de falta de servicio o atender lo que no es su obligación.

Que se faje en materia de reclusorios y procesados dejando de ser el cubre corrupción de funcionarios calificados por la Federación y “cuidador de reos o detenidos competencia de la Federación.

Qué asuma su responsabilidad de Titular del Poder Ejecutivo entendiendo que los otros dos órdenes de gobierno son pares (municipio y federación) y que cada “chango a su mecate” con respeto y sin someterse o someterlos; así también se acabe con el Fiscal carnal que lo hemos perdido en Sinaloa desde el “culiacanazo” si bien antes dio muestras de violar el debido proceso para cubrir al Magistrado Presidente del Poder Judicial del Estado.

En fin, los partidos deben de pensar en dejar de imponer candidatos de componendas y reconozcan el fin que implica la votación y el mandato que de la misma se deriva; el electorado tiene derecho a que no le impongan candidatos desde los partidos, que sólo y simplemente no saben para qué van que no sea saciar, si lo logran, su enfermedad de poder por el poder mismo o por una “renta” mal habida.

Si el electorado tiene claro qué es lo que desaprueba de los gobiernos anteriores o el actual, debe de ser congruente hacia adelante negando su voto a quienes son origen del mismo palo, o lograr entender que muchas de las actuales ofertas son camaleones que cubrieron las siglas de partido “de oposición” pero que es mera simulación. Basta de que se conduzcan como “príncipes” para utilizar las arcas públicas o la firma del encargo para aumentar su riqueza personal apoyándose en la manipulación emocional del elector que deja de lado lo importante y, con ello, se privilegia la perversión y los sentimientos del pueblo y se patrocina a empresarios multimillonarios que viven de inversiones subsidiadas por el ejecutivo en turno con la complicidad del Legislativo.

Los partidos deben dejar de burlarse de la nobleza de la gente que les ha perdonado todo tipo de abusos y demagogia, ya que sólo habrá mas recursos para invertir en infraestructura productiva, estímulos positivos (acabando con los perversos) y atención a grupos vulnerables o de escaso desarrollo, si incentiva la producción y se deja de dilapidar en ocurrencias o apoyo a quienes tienen miles de millones para que traigan más circo a los gobernados. Trabajar mucho produciendo y gastar con moderación con una debida fiscalización ante los ojos de la sociedad. 

Ya lo señaló Confucio: “conocer lo justo y no practicarlo es una cobardía”. Así, el pueblo que sabe que le engañan y se deje cautivar dando su voto por espejitos hechizos merecerá un gobierno de embustes y dilapidación de las arcas públicas.

¡Muchas gracias y sean felices!

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