OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Podremos expresarlo de una manera coloquial, pero al hecho mismo de haberlo dicho el propio Presidente, nos abre una dimensión social que pocas veces somos testigos de expresiones como esa. Muy cierto es que el pueblo se cansa y pudimos verlo en julio de 2018. Treinta millones de mexicanos que decidieron por el cambio no es poca cosa y si es sin duda, la gran decisión que se tomó ese año y creo que en muchos años anteriores. Los discursos, miles por cierto, ya no son convincentes ni tampoco nos llevarán a cruzar la boleta del voto a favor del PAN ni del PRI. Cuántas advertencias tuvimos por el actual presidente, pero se mantenía una corriente informativa tan intensa, y aún persiste, que aunque lo oyeras de él mismo, no le prestabas la atención debida. Cuánto tuvo que pasar, o cuánto tuvimos que vivir, para abrir los ojos a tan descarado comportamiento del sistema Legión de Peña Nieto y de sus antecesores. Cuánto dolor tuvimos que vivir los que perdimos a un ser amado en la guerra contra el narco. Cuántas burlas de frente a nuestras caras tuvimos que tragarnos ante la realidad corrupta de los servidores públicos que se asociaban a los grupos de interés para sostener el andamiaje de poder y corrupción e impunidad. La avalancha se nos viene encima y las toneladas de nieve aplastan irremediablemente las mentiras completas de ese sistema que optó por vaciar las arcas del erario nacional en pro de su propio beneficio. Dirán muchos que poco ha cambiado México desde la llegada de AMLO a la presidencia de México, pero ese poco, es suficiente para dimensionar la realidad que se escondía ante nuestras propias miradas poco escudriñadoras para dar cuenta de lo que realmente sucedía en el país. Tuvo, finalmente, que llegar el hombre temido y convertido en el peligro para México, para ver, ya sin la venda en los ojos, esa realidad distópica que convertía a México en el país de la mentira. No era un puñado de hombres y mujeres quienes nos estaban empobreciendo, eran miles de servidores públicos y empresarios rapaces, que con entera complicidad, se habían amafiado para dejarnos un país ruinoso, pobre y endeudado. Con mucha tristeza doy cuenta de la complicidad de miles de personas y al mismo tiempo doy cuenta de la ignorancia de un pueblo que no merecía tenerlos, pero que la apatía en nosotros nos hizo ciegos. Políticos, servidores públicos, empresarios, comunicadores paleros, y millones que se dicen apolíticos, dejamos que nos menearan la olla con agua de cebada para luego tirarnos por el caño de la podredumbre. Miles de ignorantes que defendieron y siguen defendiendo al viejo y anquilosado régimen Legión de Peña. Miles de millones de dólares que se encuentran en cientos de cuentas de decenas de corruptos. Por mi parte pueden irse al infierno mismo, que por respeto al lector, no digo otra cosa. Pero todos ellos, los involucrados, deberían de tener algo de decencia y renunciar al cargo que tienen. Que si AMLO fuese realmente el dictador que dicen que es, ya los hubiera fusilado a todos ellos. Pero creemos en México y en el estado de derecho que juró guardar AMLO cuando tomó el poder. Verdaderamente se ocupa de tener tolerancia y mucha paciencia para aguantar tanta exclamación de gente que tiene en el cerebro la idea de que nos convertiremos en Venezuela. Si hoy lo que se nos presenta no nos hace dudar de lo que existía en México, en definitiva no tenemos remedio alguno. Nos vemos obligados, los mexicanos, a crear inmediatamente la democracia participativa, sin ella, todo lo que queremos que se vaya, no se irá si nosotros no lo expulsamos. El cinismo se verá en cientos de políticos que negarán haber participado en los actos de corrupción que han estado mostrándose con las declaraciones de este personaje que sirvió al mismísimo demonio, al padre de la desigualdad moderna; al señor salinas. Falta mucho por ver, pues esto apenas comienza. Espero que llegue pronto lo de Ayotzinapa para estar tranquilos al saber que los padres de esos muchachos, al menos, sabrán dónde están los restos de sus hijos. La avalancha de nieve no se ha detenido y sigue arrastrando con su fuerza descomunal todo lo que a su paso encuentra. La duda es y será siempre, un recurso de la mente del humano para no creer completamente de lo que somos capaces de hacer. La duda no puede pernoctar más en nosotros, cuando los ojos de los incrédulos han sido abiertos por el golpe de la verdad. “El pueblo se cansa de tanta pinche tranza”. Así sea.

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