humberto choza
DESDE LA CONFRATERNIDAD

JOSÉ HUMBERTO CHOZA GAXIOLA

 

Que los siguientes renglones me sirvan para comparar a nuestra amada Patria, y para buscarle un “sobrenombre mundial”, aunque no haya rigor científico, a nuestro país con lo que ha sucedido con Israel.

Las semillas de un nuevo Israel crecieron en la imaginación de un pueblo en el exilio. Exilio durísimo y de largos tiempos. Casi dos mil años. Lo más grave de todo, es que dejó al pueblo judío con una oración y sin país. Sin embargo, esa constante oración continúa siendo alimento y esperanza que se vincula con la tierra de sus antepasados. Ahí están muchos pasajes Bíblicos, que pueden ser alimento para la creación literaria y para transportar, a la historia misma, al mundo real de la actualidad. 

El suelo era árido y el entorno hostil, pero con la fuerza que les dio la oración crearon el Estado de Israel. Tuvieron que reinventarse en esa tierra pequeña y pobre, para regresar a una tierra igual de pobre. O quizá más todavía.

Con el único capital con que contaron, el capital humano, hicieron de la tierra pobre un vergel que produjo riqueza humana para alimentar a los pioneros voluntariosos que conformaron todo. Todo a base de inventar distintas formas de vivir. Crearon los kibutsin y los moshavim, crearon pueblos nuevos y las comunidades modernas, y bien hechas. Excavaron, y trabajaron la tierra con una enorme autoexigencia. Pero también soñaron e innovaron. Lo cual me emociona y cautiva para que, usando el mismo método, hagamos de nuestras comunidades lo mismo.

Los habitantes de estos pueblos israelitas, eran idealistas e intelectuales; eligieron cultivar la tierra con sus propias manos, pero cuando descubrieron que la tierra no era fértil y que no tenían agua disponible suficiente, recurrieron a la inventiva y a la tecnología. El kibutz se convirtió en una incubadora y el agricultor en un científico. La alta tecnología en Israel nació con la agricultura, y vino la conversión: Israel se transformó en un líder agrícola mundial, con la reinvención desde la forma de trabajar hasta la de vivir. El secreto de la increíble productividad agrícola de Israel se debe a la tecnología.

Sin embargo, la hostilidad del entorno no disminuyó. El estado de Israel fue atacado siete veces en sus primeros sesenta y dos años de existencia y fue objeto de hostilidades económicas, por sus enemigos. No recibió ayuda de tropas extranjeras, y la única manera de afrontar la superioridad de los enemigos era aventajarles en coraje y tecnología.

Israel se propuso producir creatividad, no en proporción a su tamaño, claro, sino en proporción a la de los peligros que generaban sus enemigos. Hay que sorprenderse, ya que esa creatividad que produjeron no fue en proporción a su tamaño, sino al tamaño del peligro de sus enemigos. Lo repito porque creo que en esta frase está la ecuación que logró su crecimiento exponencial. 

Y creció en base a tres avances simultáneos: 1. El auge de la inteligencia artificial, 

2. El desarrollo de descubrimientos científicos producto del creciente número de científicos en el mundo, y 3. La llegada de la nanotecnología (ciencia que nos permitirá descifrar el cerebro humano).

Como se puede sentir y ver, con todos estos cambios permitirá, a los israelitas, el desarrollo de este pequeño país lleno de contrariedades.

Entiendo que si mis lectores, ya llegaron con su lectura hasta este renglón se preguntarán a que se debe que no haya escrito nada en relación al título: Las Start-up son compañías fundadas con un claro espíritu emprendedor y suelen estar asociadas a la innovación y al desarrollo de nuevas tecnologías. Israel, es el país con la mayor concentración de start-ups del mundo, razón por la que se ha ganado el sobrenombre de “Start-up Nation”.

Pregunta inocente: ¿Qué sobrenombre le pondríamos a nuestro encantador país? 
                     
05/07/20
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