alcaraz ernesto

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

¿Un menú para escoger? Creo que ya no. Se instaura el Nacionalismo revolucionario, encarnado en la Cuarta Transformación, con el poder pleno delEjecutivo Federal. El tradicional neoliberalismo, instaurado en México desde 1988, con Carlos Salinas de Gortari, la contraparte vigente, a partir de 2019, con Andrés Manuel López Obrador, es el contraste ideológico, en que vivimos. 

¿Qué esperar? No lo sé. Unos dicen, que regresamos a los años 70´s del siglo pasado, y otros, que el modelo neoliberal, ya dio de sí. Que no da para más. Lo cierto es,que las ideologías, la que sea, y la economía, deben ir de la mano. Ésta, para generar inversión y obtener riqueza, y aquella, para saber con certeza, cómo distribuirla. 

Por eso, es muy difícil resolver el galimatías de la confrontación entre los modelos ideológicos y económicos. Porque creo, que ninguno de ellos, en el mundo, ha desterrado, por completo, la Desigualdad y la Pobreza.Que en el pasado hubo riqueza y crecimiento, sin que la pobreza y la desigualdad dejara de ser pronunciada, es cierto

Hoy, la apreciación presente es de incertidumbre y desconfianza, pues en año y medio, se recargó el desempleo, hay mayor inseguridad, inversión limitada, crisis sanitaria eíndices de pobreza en aumento. Esta es nuestra realidad en 2020. Son datos sobre medidas que el INEGI ofrece y publica.  

Y contra todo ello, además de visiones distintas, el País está metido en enredos políticos y confrontación del gobierno con los sectores productivos, organismos constitucionales y autónomos, medios de comunicación y periodistas, y contra quien disienta, del régimen. No de la Cuarta Transformación, porque es hora que no la identificamos. Sólo exigencias con signos de autoritarismo y riesgos de que la democracia se erosione aún más, y se pulverice la pocaarmonía y civilidad ciudadana que nos quedaUna división política que data de décadas,pero que se agrava ante un régimen intolerante

Los conservadores de ayer y sus detractores de siempresiguen siendo motivo de conflicto. Sin medir las consecuencias,se nos quiere imponer modales, forma de vida y de consumo difíciles de aceptar.Porque vemos, que los liberales progresistas del presente, no dan muestras de ser los hacedores del cambio real prometido.Nson austeros, ni son incluyentes, como lo pregona el presidenteNo doy datos, que sea la recreación de quien me hace el favor de leerme. Porque ejemplos, hay varios. 

El presidente insiste en reactivar los términos de distanciamiento entre los que él llama liberales, contra los que considera conservadores y opositores. Pero desde las cúpulas del poder público y empresarial, sus actitudes contaminan e inducen al odio y rencor entre la población. O sea, es un conflicto de contrarios que, entre la suma de seguidores de uno y otro bando, se agrava más la descomposición social.  

Si la trayectoria discursiva y disruptiva de AMLObusca la confrontación política y la división social, a conveniencia su proyecto de gobierno, es una insensatez y un peligro para la cohesión social. Por eso es ajeno a toda petición de reconciliación y Unidad Nacional. 

Pero para nadie es comprensible que se quiera gobernar a una sociedad dividida y confrontada. Estamos a tiempo de frenar esta sociedad convulsa si deseamos tener elecciones pacíficas y libres en el 2021.

Lo asiento, porque si bien existe una incitación presidencial que aliente el proyecto de nación de López Obrador, hay una creciente corriente de opinión contraria, que ha sido en gran medida, la semilla del diferendo ciudadano. Un nutriente con dos opciones y dos maneras de ver nuestro futuro que se encuentra en el escrutinio ciudadano, hasta el 6 de junio, próximo, que decidamos sufragar.  

Esta riña política va a dar para más eventos, que deseamos no genere más zozobra social. AMLO, seguramente piensa en su cifra de 30 millones de seguidores, que votaron por él en 2018. Pero creo, que el presidente López Obrador, por su desempeño y su forma de conducirse, ya redujo ese número de adeptos.Es que la sentencia presidencial última de “definirnos” por la Cuarta Transformación, sin medias tintas ni simulaciones, fue un exceso de autoritarismo, un resbalón político innecesario, que desanimó a muchos ciudadanos. 

Quiere poner como ejemplo, la separación del cargo o la renuncia dicen otros, de tres mujeres de su gabinete. Como haya sido y por los motivos que lo determinaron: aellas les pagaba para proyectar y defender lo que se les ordenaba. Pero el ciudadano libre, es diferente. 

Querer someter a la ciudadanía a directrices etiquetadas por el gobierno para que sean obedecidas al pie de la letra, es tanto como ignorar que el actuar, sentir y pensar de la mayoría de los mexicanos, no acepta censura alguna, y menos, si se exige desde el poder público. 

Ejercer sus derechosdefender sus convicciones y exigir progreso y bienestar, ha sido una larga lucha ciudadana como para aceptar coacciones del gobierno. La ciudadanía sabe o intuye, que la reyerta es por intereses de grupos políticos y económicospero que, al resentir sus efectos, hace más firme su intolerancia a toda restricción. Que es lo que estamos padeciendo. Y la respuesta, al título del comentario, sería, ¿Qué Actitud asumir ante estos Vientos de Tormenta?