OSWALDO DEL CASTILLO

El asunto de las factureras en México causa un daño aproximado de 500 mil millones de pesos al año por defraudación fiscal. Las empresas que recurren a ellas lo hacen con el fin de aumentar gastos de una empresa real para disminuir sus utilidades para pagar menos impuestos.

Las factureras en México fueron una construcción fraudulenta que se propagó en el régimen Legión de Peña Nieto y de sus predecesores. Las empresas fantasmas, llamadas así por no la no existencia de ellas, mas en lo que tienen que ver con el registro del SAT. No existen lugares geográficos ubicados por construcciones con especificidades empresariales. Estas empresas fantasmas tienen como propósito fundamental la elaboración de facturas que no representan servicios reales empresariales y con ello impiden el pago de impuestos ocasionando la defraudación fiscal o el lavado de dinero. La facturación falsa es un delito que afecta a toda la nación. La actividad empresarial se acostumbró por mucho tiempo a vivir con una ganancia que le era onerosa pagarla como impuestos, pero a la vez perjudicial para su propio desarrollo. Todos podemos imaginar qué es una factura, y lo que ella representa en el ejercicio legal para retribuir al estado los dineros que se ocupan para el desarrollo del país. Esas facturas falsas respaldan operaciones simuladas, es decir, que nunca ocurrieron.

Habríamos de ver en las más 8 mil empresas factureras detectadas por el SAT hasta dónde pudieron defraudar a la nación y los montos de dinero que se embolsaron estos “empresarios y políticos” dedicados a violar la ley de hacienda y de la federación.

Las empresas factureras son empresas que facturan operaciones simuladas, inexistentes o ficticias. Con lo anterior se aumentaba el gasto de la empresa haciendo que disminuyera la utilidad y el pago de impuestos.

Dichas empresas operan cobrando una comisión por la emisión de la factura, factura que es aceptada por el SAT por estar debidamente conformada en su integración documental y procesal, claro cuando esta empresa debe ser constatada en su dirección registrada existe la complicidad de dar por sentado que dicha empresa se encuentra en la dirección que dice estar. Está claro que la corrupción y la impunidad fueron los que hicieron que este mal se acrecentara y se reprodujera tal cómo se hizo.

La costumbre de la facturación falsa o de la existencia de empresas fantasmas, fungieron en los sexenios anteriores como una impronta que caracterizaba de manera fehaciente la forma y el hacer de un gobierno que operaba para el pequeño grupo de empresarios y políticos que les permitía saquear al erario de una manera “legal”. Se calcula que el daño en todo el tiempo que lleva en operación la facturación falsa supera al billardo de pesos mexicanos (un millón de millones de pesos). Podemos decir que esta prerrogativa del gobierno federal a esas empresas que facturaban en empresas fantasmas, sirvieron para mover grandes cantidades de recursos a campañas políticas o simplemente al saqueo de la riqueza de México. La Estafa Maestra, con un fraude de casi 8000 millones de pesos a trabajos inexistentes y dirigido por la convicta Rosario Robles Berlanga es un ejemplo real del daño que incurrió la SEDESOL. La operación del desvío de los recursos en el gobierno de Peña Nieto fue con la participación de la contratación de Universidades públicas para que realizaran algunos servicios del que no estaban capacitados para desarrollarlos, lo que implicaba que estas mismas universidades contrataran a otras.

Las factureras serán sin duda el tema del año, no se diga de los contratos de las empresas españolas que generan un negocio sucio con las llamadas energías limpias y que bajo contratos leoninos operan en México violando acuerdos en los mismos contratos hechos a modo.

El robo en México ha sido considerado un mal endémico que ha socavado la parte más importante del quehacer social y gubernamental. Se observa un fuerte malestar por muchas empresas y despachos de servicios contables que ahora son obligadas a pagar sus impuestos, pero ahora tendrán muchas de ellas que autocorregirse por el uso indebido de la compra de facturas falsas ya detectadas en el SAT.

Atte.

Dr. Oswaldo del Castillo Carranza