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JESÚS ROJAS RIVERA

Presume venir de abajo, de formarse en el liderazgo sindical donde la política se vive a golpes. Carisma natural formado en las colonias que nunca ha dejado de visitar, orgullo del barrio, el prodigio que encontró fortuna en la política. De la vieja escuela priista aprendió el amable trato con la gente, lo sencillo y tardo para discursar con elocuencia lo suple en la infalible capacidad para convencer en lo cortito. Trae en revolución al partido donde milita desde joven, dicen sus seguidores que provocará un cisma de ruptura más profundo que el “malovazo”.

La carrera de Torres Félix ha sido siempre cuesta arriba, comenzó como empleado del Ayuntamiento de Culiacán a principios de los 80. De ahí saltó a la presidencia del Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento, puesto que le alcanzaría para conseguir una regiduría a la que supo sacar provecho para luego ser impuesto como dirigente municipal del PRI en Culiacán. Llegó a la diputación local en el 2007 siendo un defensor ultranza de Aguilar Padilla.

En 2010 pasó el amargo trago de la derrota, pagó cara su lealtad al PRI, decidió quedarse cuando muchos ex compañeros de bancada levantaron el vuelo para seguir a Mario López Valdez en su aventura. Él sabe cómo son las fracturas en su partido, varias veces los llamó traidores, nunca ha sido hombre que guarde palabras, va de frente.

Como en política ni las victorias ni las derrotas son eternas, regresó en 2012 a las boletas, se presentó como candidato a diputado federal ganando su distrito con buena holgura y comenzó a construir la ruta a la Alcaldía de Culiacán. En tribuna era un férreo defensor de Peña Nieto, fiel al tricolor y sus dogmas, en las hechuras del liderazgo partidista que sabe el valor de la disciplina y la docilidad interna para seguir creciendo.

En 2014 gana sin contratiempos la Alcaldía de Culiacán desempeñando un pésimo papel como Alcalde, su aprobación se va a pique y los pleitos al interior del partido se manifiestan. Muy conocidos son los desencuentros que Sergio Torres ha tenido con connotados liderazgos del PRI, sobre todo aquellos que figuran territorialmente en Culiacán, incluido Jesús Valdés, actual dirigente de membrete del Partido Revolucionario Institucional.

En la administración de Torres Félix no faltaron los desfiguros, la corrupción y los excesos. Imborrable en la memoria de los culiacanenses los mamotretos inservibles a los que llamó “morrines”, muchos de ellos terminaron flotando en el rio por las inundaciones más grandes que Culiacán tenga memoria, evento por el que fue duramente criticado ante la falta de acción y por desestimar las recomendaciones para la elaboración del Plan Maestro del Drenaje Pluvial. Quedó demostrado que Sergio como político es muy buen previsor del futuro propio, pero no de aquellos ciudadanos que gobierna.

En la obra pública aún se recuerdan los sobreprecios de varios proyectos en su administración, además de que en su gobierno la capital sinaloense fue valorada como una de las ciudades más endeudadas y violentas del mundo. Lo de las despensas y violaciones a la ley electoral ha sido cosa de toda su carrera, no es novedad. Se le recuerdan varios delitos electorales que le han costado sanciones por tribunales electorales, a punto estuvo de irse a juicio político, pero los diputados de su partido lo salvaron de la sanción que el tribunal ordenó por el caso.

El ex Alcalde asegura que aparecerá en las boletas y que muy probablemente no será por el PRI. El Gobernador hace unos meses lo regañó con severidad y muchos hablan que no tarda en correrlo. Otros por el contrario, ven en las acciones de Sergio una jugada magistral de Quirino para pulverizar al PRI y poner las condiciones para una transición pactada con Morena en la figura de su ex asesor y hoy Senador Rubén Rocha Moya, si es que este puede sortear las internas de la 4T.

Mientras, las opciones para Torres Félix fuera del PRI son limitadas, le quedan partidos de capacidades muy reducidas, algunos sin registro y otros sin dirigentes, todos sin estructuras. La aventura de Sergio se ve muy difícil que prospere, sobre todo después del intento fallido por abordar al PAN, donde se confundió y tomó mal el pulso. Pensó que la actual dirigencia sería como las anteriores, puestas de tapete al servicio del gobernante turno. Cierto es como lo es, que Adolfo Rojo y otros panistas están en nómina del Gobierno del Estado, pero ese grupo no será el que tome las decisiones de cara al 2021. Por donde se vea, la historia no será la misma que la de Malova ¿Qué busca en realidad Sergio Torres Félix? Sea lo que sea, lo hará de manera incansable. Luego le seguimos…

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