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Ambrocio-Mojardin-HeraldezVISOR SOCIAL
Ambrocio Mojardín Heráldez

Urge recuperar y redimensionar la figura de autoridad al seno de las familias

La responsabilidad de formar una familia es de las más grandes dimensiones y de los más significativos efectos sociales a las que se enfrenta el ser humano. Cómo la aborda y con que estilo de autoridad conduce la tarea, hará la diferencia para quienes la integran, tanto como para la sociedad en general.

El ejercicio de autoridad en las familias condiciona la forma en que sus integrantes se relacionan entre sí; ofrece pautas para que cada uno atienda sus roles en la vida; promueve esquemas desde los que, especialmente las niñas y los niños, puedan hacer valoraciones de sí mismos. En suma, los lineamientos que el estilo de autoridad ejercido establece hacen crecer a la persona y le preparan para la vida social.

Vale la pena saber que los especialistas reconocen al menos cuatro estilos de autoridad familiar, y para cada uno de ellos han identificado sus efectos formativos. (a) Autoritario o Rígido. En este estilo los padres son demasiado estrictos, cerrados a sus normas y criterios, inflexibles con los demás, aunque cambiantes para sí mismos. Es común que este estilo genere hijos inseguros, resentidos y con rechazo al orden y las jerarquías. (b) Negligente o Descuidado. Este estilo es propio de los padres poco comprometidos con la formación de los hijos, interesados ocasionalmente, y sin planes específicos para ellos. Sus efectos se asocian a hijos confundidos en sus intereses, con necesidad extraordinaria de reconocimiento, con frecuencia dependientes y caprichosos. Su relación con la autoridad es conflictiva por que va a los extremos, de la dependencia al rechazo. (c) Permisivo o Complaciente. Este estilo es propio de padres que buscan complacer a los hijos, darles y protegerles en demasía. Se asocia a hijos ambiciosos, con dificultad para la creatividad, sin iniciativa pero exigentes y caprichosos; tienden a chocar con la autoridad y rechazan jerarquías (d) Democrático o Constructivo. Este estilo es propio de los padres con planes familiares claros, exigen disciplina, dan libertades y están abiertos al diálogo con los hijos. Se asocia a hijos con más iniciativa, sensibles a los demás, disciplinados y con disposición a seguir normas. Es el estilo que mejor forma para las relaciones interpersonales.

Muchos estudios de psicología social y del desarrollo infantil han confirmado que los estilos de crianza, asociados al ejercicio de autoridad, se relacionan con el comportamiento individual y social de las personas. En particular, se ha encontrado que los esquemas de solución a problemas interpersonales, que usan grupos como los adolescentes, son los mismos que propondrían sus padres, o los que usarían miembros de las familias en las que crecieron.

Análisis de los perfiles de jóvenes exitosos en la academia o los negocios, con liderazgo y reconocimiento más allá de sus núcleos de influencia, indican que en al menos el 71% de éstos perciben que sus familias cuentan con figuras sólidas de autoridad y una dinámica que les permite la libre expresión de las ideas y las expectativas individuales. Por otro lado, adolescentes y jóvenes adultos con trayectorias delincuenciales reincidentes, en un 74% provienen de familias en conflicto y con historias de choque contra la figura de autoridad. Más aún, estudios recientes encontraron que el 82% de los adolescentes homicidas investigados rechazan el estilo de autoridad familiar con que fueron criados y el 95% de ellos, creen que la autoridad pública y la familiar merecen el mismo calificativo.

La dirección de estos datos y el sentido de múltiples expresiones de la vida social cotidiana, algunos de consecuencias lamentables, llaman a ver con más detenimiento lo que sucede en las familias. Cuidar que la intimidad que pertenece a cada una sea respetada, debe seguir siendo un imperativo social, pero interesarse por que en cada una de ellas exista el conocimiento y las condiciones para que su dinámica enriquezca la formación de personas sanas, con formas más positivas de ejercer la autoridad, es una responsabilidad que las instituciones y los gobiernos deben mantener en prioridad. ¿O, usted que opina?