OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Cuesta trabajo acomodar las nuevas cosas que están ocurriendo y más cuando de alguna manera nuestro interés se ve afectado por lo que está dando el cambio. No me refiero a una sola cosa que sobresale del resto, sino más bien a los simples acontecimientos que marcan diferencias y ponen fronteras a los usos y costumbres de un hacer pasado a un hacer presente. No soy iluso por pensar que todo cambiará por arte de magia, mucho menos poder ver el futuro en una bola de cristal. Tengo la edad suficiente para no creer en los justicieros de TV pero necesito los ideales, cualesquiera que estos sean, para imaginar que las cosas pueden y de hecho, son diferentes. Cuesta trabajo reiniciar una vida en la que había estado acomodado y me atrevo a decir, resuelta con las viejas prácticas de un sistema que agravió a todo un pueblo. De pronto el efecto huachicol movió a una buena parte de la población que vivía bajo este ejercicio ilegal. De pronto lo que fue ilegal por mucho tiempo resultó tan útil que una parte de la población quiere que esto continúe. El trastocamiento de una vida continua y sin movimientos de duda genera costumbres y hábitos y hasta pueden hacerse leyes.

El robo en México corría el riesgo de convertirse en legal. Situación para los que habitamos un territorio impregnado de acciones ilegales, puede de pronto trastocarnos y hacernos pensar que lo ilegal es también legal. Podrá usted decir que esto nunca ocurrirá, pero vea usted lector, en las cárceles mexicanas los secuestros virtuales son, por decirle coloquialmente, algo que no trasgrede a las mismas autoridades carcelarias, pues si en verdad les importara lo habrían desaparecido desde hace mucho tiempo, porque ellos saben que desde allí, desde la prisión, se hacen muchos ilícitos. Los usos y costumbres son prácticas a las que nos vamos acostumbrando poco a poco, dejando de lado los juicios valorables o axiomáticos que orientan a buen juicio del significado la acción en la vida cotidiana. Decir entonces que esto que es violatorio a un reglamento, a una norma, a una ley se asume como correcto, entonces poco o nada podemos hacer para corregir la acción misma. El interés o los intereses que han permeado en esos usos y costumbres fueron moviendo la línea de los valores hasta hacer creer que lo que hoy vemos debe permanecer. Cosa por demás distópico que nos harían pensar que aquello como ideal dejó de ser el paradigma deseable para construir una sociedad alejada de la corrupción o de la impunidad. Hoy con mucho dolor para muchos que ya estaban acostumbrados a ese sistema corrupto e indeseable, les decimos los más que habitamos éste México: HAY QUE ENTENDER…NO ES MÁS DE LO MISMO. Tenemos la oportunidad de hacer renacer a nuestro México, pongámonos a trabajar en ello. No se trata de convencer a nadie, simplemente convenzámonos a nosotros mismo. Por el bien de todos, a portarnos bien. Así sea.  

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