OSWALDO DEL CASTILLO

Diciembre fue el mes del comienzo de un nuevo comienzo. Inicia un sexenio con muchas cosas inesperadas y muy pocas veces vistas en los anteriores sexenios.

Un sexenio ilustrado en las tres grandes transformaciones que le han dado forma y vida a nuestro sistema político mexicano. La Independencia, La Reforma y La Revolución, son el estandarte que impulsa al nuevo gobierno a ser y formar parte de una Cuarta Transformación. Sin duda habremos de ver si el discurso se convierte en el vector principal que empuja a lograr un cambio verdadero en México. Se observa una enorme resistencia para dejar atrás una forma de vida auspiciada por una forma de gobierno que abusó del poder por muchos años. Hoy todo parece que inicia una nueva etapa para México y para los mexicanos. Una etapa en la que habremos de saber acomodarnos a las nuevas exigencias de un gobierno que dice ser y que será austero, al menos por estos seis años que dure.

Un gobierno que se identifica con las bases pobres y menos afortunadas. Un gobierno que no robe y hable con la verdad y la justicia. Un gobierno que respete la diferencia en el pensar y en el actuar. Un gobierno justo que desea pacificar al pueblo de México. Sin embargo, empiezan a haber acontecimientos que vulneran la estabilidad misma. En apenas 24 días del nuevo gobierno un suceso tienta a los opositores para iniciar una estocada con el fin de desestabilizarlo. El caso de Puebla surge de un empecinamiento por querer dejar sucesora por el gobierno saliente y en ese ejercicio se han violado normas, procedimientos, leyes a más no poder y en apenas 10 días de haberle dado el triunfo a Martha Érika Alonso Hidalgo como gobernadora de Puebla, surge un accidente en que perdieran la vida ella y su esposo, el Senador de la República Rafael Moreno Valle. Un episodio sorpresivo y poco explicado generan dudas y éstas llegan cuando no está muy claro o cuando se observan inconsistencias en los hechos mismos. Ahora bien ¿a qué nos referimos? Los sucesos del ya traído y llevado accidente de la pareja poblana empiezan a no aguantar el rigor de las investigaciones. Qué el fuselaje del helicóptero no debió haberse desvanecido. Qué el ADN de los cuerpos se hace imperativo y que nadie da lugar a su existencia. Qué nadie constató que los cuerpo eran los de la pareja y que no pudieron calcinarse totalmente en apenas dos horas. Se observó un dinamismo exacerbado por terminar de cremar los cuerpos, cosa que no debió suceder por la investigación que debe hacerse de ellos. El caso es que en redes sociales este asunto ya está más en las risas y en los supuestos, que no abonan en nada a la real investigación de la llamada verdad histórica. De pronto la empresa arrendadora de esos aparatos que vuelan desaparece sin dejar rastro alguno. Qué nadie sabe si se subieron al aparato y qué motivos y con quienes tenía que ir la pareja a la Cd. De México. Dudas que incitan a más dudas y que de pronto el motivo político era una auditoría federal que se realizaría al estado de Puebla, en donde se presumía que no saldrían bien parados de ella. Y es que cuando hay un accidente o cuando desaparece alguien con cierto peso de influencias del mapa territorial surgen cuestionamientos que revelan los procedimientos mal hechos para no explicar científicamente lo ocurrido en la trifulca accidentada. Martha Érika Alonso Hidalgo y Rafael Moreno Valle en el verdadero caso de que exista la duda de sus muertes, no vendrán a decirnos qué fue lo que pasó. Y si murieron en ese fatídico accidente se llevaron un montón de verdades que nunca conoceremos mas que en la mera especulación de los observadores que constatamos sus muertes. Y digo constatamos porque la muerte existe para el político cuando ya no tendrá más actividad política. En lo anterior “Haiga sido como haiga sido” dejaron el pandero para que lo tocaran otros y eso es la muerte para muchos. También estoy claro que saldrán verdades burocráticas o gubernamentales como deseemos llamarles, y es que los números de las cuentas públicas serán más claros con la ausencia de ellos. Conoceremos realmente cual fue el monto del faltante del que hicieron uso para financiar campañas políticas de Peña Nieto. No perdamos la cabeza y si ocupamos tenerla fría para acomodar todas las malversaciones de dinero del erario público en otros renglones del gasto que no abona en nada al desarrollo del mismo Estado de Puebla. Se dice que el Huachicol tiene sus reales en esa entidad, habremos de constatarlo ahora que el gobierno de la 4T está interviniendo en ese asunto.

Seguro estoy que saldrá a la luz pública, no solo el líder del llamado huachicol, sino toda la rama de ese árbol que le da sombra y vigor al poder estatal poblano.

Responsable

Dr. Oswaldo del Castillo Carranza

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