OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Juntar los extremos resulta en veces quedarte en el mismo lugar y es que ante un final debería haber siempre un comienzo. Así ante la inminente terminación de un sexenio vendría entonces otro similar, pero que en este caso, la cosa no es así. El cambio de sistema prácticamente es un cambio de régimen, lo dijo el candidato en aquél entonces y lo confirma el Presidente ahora Constitucional. Los finales y los comienzos tienen cierto parecido y es que coinciden únicamente en sus extremos cuando se juntan.

Para el caso que nos ocupa, iniciar un nuevo régimen implicaría el desmantelamiento de un sistema que ha permeado en cada una de las instituciones que fueron creadas para un fin determinado. La forma en que fueron constituidas, tiene propósitos y fines muy claros, en función de lo que se pretendía de ellas. Hoy esas mismas instituciones servirán para cobijar las nuevas formas de gobierno que el nuevo régimen trae consigo para generar desarrollo y crecimiento en el mismo territorio en que fueron creadas las instituciones del antiguo régimen.

Estamos observando una forma diferente de hacer gobierno y en este sentido, el esclarecimiento de las acciones es un síntoma que puede darnos confianza y sentido a la acción gubernamental. La trasparecía en el quehacer gubernamental forma parte de un modelo político que otorga confianza a los funcionarios que realizan dicha tarea de gobernar a la nación. Bien lo dijo Andrés Manuel, que le tuviésemos la confianza necesaria para, desde un comienzo, trabajar para el pueblo de México.

No fue sino hasta haber dado sus primeros pasos y sus primeras decisiones en que nosotros, los mexicanos, empezáramos a creer en que sus promesas de campaña serían cumplidas en su totalidad, solo es cuestión de saber esperar el momento para cumplirlas. México necesita de manera obligada un cambio que nos dé la tranquilidad tan deseada por tanto tiempo para dar continuación a la vida cotidiana de todos, haciendo de nuestra tarea una verdadera ocasión para sentirnos satisfechos de lo que somos y de lo que hacemos. No es una tarea fácil, ya lo dijo el Presidente, se tienen que sortear muchos obstáculos para lograr los productos que todos nosotros requerimos, al igual que las nuevas instituciones por su función misma de hacer las cosas diferentes. Los políticos del viejo régimen no tuvieron empacho de robar lo que nos pertenecía a todos los mexicanos, no son todos, pero creo que la gran mayoría fueron cómplices por el silencio que hicieron al no delatar lo que ya, desde hace tiempo, se venía haciendo. La complicidad y el silencio son hermanos que marchan por la misma acera y hacia la misma dirección, acompañándose siempre de la impunidad. Que este 2019 sea en verdad una ocasión de sentirnos dignos de tener un gobierno que verdaderamente nos represente y nos regrese la satisfacción de ser mexicanos. La esperanza se hace cierta y esa será siempre la primera premisa del político para darle el voto con el que nos gobernará, sin olvidar desde luego, que el tiempo hará que reconfiguremos la preferencia y sea éste también que nos confirme que no nos equivocamos. Vivamos este último día como si fuese el primero. Por el bien de todos, vivamos felices y esperanzados este 2019. Así sea.

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