OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Sin duda y con mucha premura el presidente de México dio las instrucciones para que el caso de Puebla sea atendido de manera urgente y precisa para deslindar los hechos y encontrar al culpable o los culpables, en caso de haber sido este accidente premeditado, de lo contrario conocer las causas que originaron el desplome de la aeronave. La confrontación se evidencia una vez más y se hace patente en el conflicto de los intereses ya vistos desde hace mucho tiempo atrás.

La política es ese juego perverso donde los jugadores buscar las debilidades del contrario para golpear y vencer, no importa la forma pero si el fondo. La muerte de estos dos personajes de la política en México dibuja una realidad pocas veces vista en el ámbito de la competencia y dadas las circunstancias en que ocurren dichos eventos, la confrontación se hace más viva, dejando de lado la observancia que rige para que no haya violación en las reglas del juego. Los ánimos están caldeados y la diatriba se convierte en el arma ofensiva. Entiendo el enojo verdadero y lo que se vio ayer con la Secretaria de Gobernación, fue otra cosa; denostar a un personaje con los supuestos enojos se vio más bien a un arreglo de cosas que configuran un ataque político más que un ataque de dolor. Me hubiera gustado mucho haber oído eso gritos de la muchedumbre (unos cuantos) cuando los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa pidieron la ayuda del pueblo de México para encontrar a sus hijos, esas son las incongruencias que vemos en el mosaico nacional pintado de los múltiples colores que dibujan a una nación agraviada. Enojos sembrados, en cuyo caso, el juego de la política se hace más intenso y en aras de convencer o de atemorizar a los concurrentes es que se hace. Estoy cierto que el dolor familiar es devastador y que en esos casos los dolientes pueden proferir enunciados llenos de odio y frustración. El caso de Puebla no puede ocultarse, mucho menos justificarse por ningún motivo y más allá del perdón, en caso de que haya alguien a quien perdonar, hay una verdad que deberá conocerse. Las trifulcas en la política son por demás variadas y evidencian las diferencias existentes entre los mexicanos. Diferencias que promueven los jerarcas de la política llevando a buen resguardo los productos que generan dichas diferencias. No olvidemos que no hay mucho tiempo para lograr la reconciliación del pueblo de México y en ese sentido debemos entender que lo que no se hace hoy quizás no se hará nunca. Enterrar al pasado sin dejar algunos resquicios de la mala política sería lo conducente para avanzar hacia nuevos formas de organización, sin embargo, no debemos olvidar que hay mucho de ese pasado que nunca debe hacerse presente de nuevo. Por el bien de todos, todos a seguir avanzando. Así sea.

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